"El perro es el mejor amigo del hombre", afirma el dicho.
Esto, sin duda, es cierto para muchas personas, especialmente niños, que tienen perros como mascotas.
Sin embargo, a pesar del cariño que se le tenga al animal, también es verdad que los parásitos del perro pueden ser los peores enemigos de los seres humanos, sobretodo de los niños, amas de casa, veterinarios y auxiliares de veterinaria, que por su condición están en contacto con estos parásitos, fundamentalmente uno de ellos llamado
Toxocaracasis
Este parásito que puede crecer hasta los 10 centímetros y ser tan grueso como la mina de un lápiz, permanece en estado latente en el cuerpo de la perra y, una vez gestante, invade a los cachorros antes de su nacimiento.
Los cachorros no desparasitados alrededor de las 2 semanas excretan huevos microscópicos de Toxocara en un número equivalente de 10.000 por cada gramo de heces.
Estos huevos pueden sobrevivir hasta 3 años en el suelo, lo que eleva las posibilidades de infectar a los seres humanos que permanezcan en contacto con el piso y con el perro (1).
La toxocariasis humana es una zoonosis parasitaria causada principalmente por Toxocara canis, un nematodo de caninos, de la subclase Secernentea, del orden Ascaridida y de la familia Ascarididae, que infecta accidentalmente al hombre (2,3).
El hombre se infecta por la ingesta accidental de huevos que contienen en su interior la larva en fase II. Luegom de la ingesta, la larva se libera de sus envolturas en el intestino delgado proximal, y penetra en la mucosa. Posteriormente llegan al hígado por vía portal, continúan luego por el sistema venoso, acceden a los pulmones y, desde allí, por la circulación sistémica colonizan otros órganos, incluidos cerebro, corazón y tejido muscular (4,5).
El síndrome se caracteriza por fiebre, leucocitosis, eosinofilia persistente, hipergammaglobulinemia y hepatomegalia.
Los síndromes clásicos asociados a toxocariasis humana son el síndrome de larva migrans viceral y el síndrome de larva migrans ocular (6). Existen otros menos reconocidos como la toxocariasis encubierta, asmatiforme, neurológica y subclínica (7). Estos últimos cuadros clínicos fueron descriptos a partir del desarrollo de la técnica de enzimoinmunoensayo (ELISA) para detección de antiantígenos excretores/secretores de la larva en fase II (8,9).
Publicado el 30 de julio de 2002
Zoonosis
Toxocariasis y asma
Los parásitos del perro pueden ser los peores enemigos de los seres humanos, debido a la gran cantidad de enfermedades que pueden producir
Autor/a: Dr. Hugo Ghiani
Fuente: Arch Alergia Inmunol Clin 2001; 32(Supl 2 P2):S102-S105.
"El perro es el mejor amigo del hombre", afirma el dicho.
Esto, sin duda, es cierto para muchas personas, especialmente niños, que tienen perros como mascotas.
Sin embargo, a pesar del cariño que se le tenga al animal, también es verdad que los parásitos del perro pueden ser los peores enemigos de los seres humanos, sobretodo de los niños, amas de casa, veterinarios y auxiliares de veterinaria, que por su condición están en contacto con estos parásitos, fundamentalmente uno de ellos llamado
Toxocaracasis
Este parásito que puede crecer hasta los 10 centímetros y ser tan grueso como la mina de un lápiz, permanece en estado latente en el cuerpo de la perra y, una vez gestante, invade a los cachorros antes de su nacimiento.
Los cachorros no desparasitados alrededor de las 2 semanas excretan huevos microscópicos de Toxocara en un número equivalente de 10.000 por cada gramo de heces.
Estos huevos pueden sobrevivir hasta 3 años en el suelo, lo que eleva las posibilidades de infectar a los seres humanos que permanezcan en contacto con el piso y con el perro (1).
La toxocariasis humana es una zoonosis parasitaria causada principalmente por Toxocara canis, un nematodo de caninos, de la subclase Secernentea, del orden Ascaridida y de la familia Ascarididae, que infecta accidentalmente al hombre (2,3).
El hombre se infecta por la ingesta accidental de huevos que contienen en su interior la larva en fase II. Luegom de la ingesta, la larva se libera de sus envolturas en el intestino delgado proximal, y penetra en la mucosa. Posteriormente llegan al hígado por vía portal, continúan luego por el sistema venoso, acceden a los pulmones y, desde allí, por la circulación sistémica colonizan otros órganos, incluidos cerebro, corazón y tejido muscular (4,5).
El síndrome se caracteriza por fiebre, leucocitosis, eosinofilia persistente, hipergammaglobulinemia y hepatomegalia.
Los síndromes clásicos asociados a toxocariasis humana son el síndrome de larva migrans viceral y el síndrome de larva migrans ocular (6). Existen otros menos reconocidos como la toxocariasis encubierta, asmatiforme, neurológica y subclínica (7). Estos últimos cuadros clínicos fueron descriptos a partir del desarrollo de la técnica de enzimoinmunoensayo (ELISA) para detección de antiantígenos excretores/secretores de la larva en fase II (8,9).