Artículos

Publicado el 7 de octubre de 2003

Nuevas opciones de tratamiento oncológico

Topotecán en el tratamiento de niños con cáncer

El topotecán sería beneficioso en un número importante de pacientes con tumores sólidos refractarios o recidivantes como segunda línea de tratamiento.

Autor/a: Dres. A Pérez Martínez, T Contra, C Scaglione, MA Díaz Pérez

Fuente: An Pediatr Barc 2003; 59: 143 – 148

El Topotecán es un alcaloide, semisintético e hidrosoluble, derivado de la camptotecina, cuyas propiedades antitumorales se conocen desde los años 1970; sin embargo, la toxicidad hematológica, gastrointestinal y vesical de este fármaco ha limitado su uso clínico durante años.

La acción antitumoral del topotecán está basada en la capacidad de inhibir la enzima topoisomerasa I, estabilizando el complejo covalente entre la enzima y el material nucleico, interrumpiendo los fenómenos de replicación del ADN. Este mecanismo de acción es potenciado de manera sinérgica cuando se asocian quimioterápicos con capacidad de aumentar las roturas del ADN, como los derivados del platino y los agentes alquilantes.

Inicialmente, usado solo en adultos con cáncer de pulmón y ovario, pero recientemente, el grupo de trabajo del Pediatric Oncology Group (POG) ha comprobado su efectividad en el tratamiento de pacientes pediátricos con tumores sólidos refractarios. Sin embargo, la experiencia clínica sigue siendo escasa. Desde 1997, se han utilizado diferentes asociaciones de quimioterápicos con topotecán en el tratamiento de segunda línea de niños con tumores sólidos refractarios o recidivantes.

Con el objetivo de evaluar la experiencia preliminar con el topotecán en el tratamiento de segunda línea de tumores sólidos refractarios en la edad pediátrica  Pérez Martínez y col realizaron en España un estudio retrospectivo de 10 pacientes con tumores sólidos refractarios o recidivantes a la primera línea de tratamiento que reciben topotecán en monoterapia o en asociación con otros agentes quimioterápicos. De los 10 pacientes dos tenían neuroblastomas, tres rabdomiosarcomas, dos tumores neuroectodérmicos primitivos (PNET)/Ewing, un astrocitoma anaplásico, un tumor desmoplásico y un sarcoma sinovial).

Todos los pacientes presentaban un adecuado estado nutricional, una esperanza de vida superior a 6 semanas y una puntuación de Lansky superior a 50. Antes de comenzar el primer ciclo de tratamiento con topotecán, los pacientes fueron evaluados mediante anamnesis, exploración física y pruebas complementarias (hemograma, electrolitos, función renal, función hepática, sedimento urinario, catecolaminas en orina, en los neuroblastomas, y aspirado/biopsia de médula ósea), así como tomografía computarizada (TC) y/o resonancia magnética (RM) para documentar el volumen tumoral y su evolución posterior.

Los autores definieron  recaída tumoral a la reaparición del tumor, una vez alcanzada previamente la remisión completa, y refractariedad terapéutica a la persistencia de la enfermedad tumoral sin haber alcanzado la remisión completa. La remisión completa se definió como la desaparición de la masa tumoral al menos durante un tiempo superior a 4 semanas.

Consideraron remisión parcial a la reducción de la masa tumoral en más del 50 % durante al menos 4 semanas sin pruebas de progresión ni de aparición de nuevas lesiones. Definieron enfermedad estable a aquella situación en la que disminuye al menos el 25 % de la masa tumoral sin que aparezcan nuevas lesiones. Con el término respuesta favorable se incluyen los conceptos remisión completa, remisión parcial y enfermedad estable.
Enfermedad progresiva se consideró a la masa tumoral que aumenta más del 25 % en algunos de sus diámetros o aparecen nuevas lesiones. La toxicidad fue codificada según los criterios del National Cancer Institute Common Toxicity Criteria (NCI).

Se obtuvieron los siguientes resultados: cinco pacientes obtuvieron respuesta favorable (dos remisiones completas, dos remisiones parciales y un estabilización de la enfermedad). En los otros 5 pacientes no se consiguió ninguna respuesta. Todos los pacientes presentaron toxicidad hematológica de grado III-IV.

Artículo comentado por el Dr. Edgardo Checcacci, editor responsable de IntraMed en la especialidad de Pediatría.