La polémica sobre la relación entre la vacuna y el riesgo de autismo o enfermedad inflamatoria intestinal vuelve a ser tema de primera plana en el Reino Unido. Aunque muchos estudios han mostrado la inexistencia de tal relación, el tema sigue preocupando y ha sido exagerado por los medios de comunicación, que Blair ha acusado de fomentar la "histeria" entre la población.
El primer ministro declara que hay una cosa bien clara: el sarampión es una enfermedad muy peligrosa. Y rechazar la vacuna, como han hecho algunos padres, ha significado un aumento de los casos de la enfermedad entre la población infantil, con 11 casos detectados en Londres y otros 18 bajo sospecha.
La tasa de vacunación con la triple vírica en verano del pasado año se situaba en el país en el 85%, pero desde entonces ha disminuido y hay zonas donde no alcanza en la actualidad el 65%, lo que hace temer la aparición de brotes epidémicos.