Noticias médicas

Publicado el 4 de marzo de 2006

Hábitos alimentarios

Tiene sobrepeso casi el 10% de los chicos menores de 6 años

Lo reveló la primera Encuesta Nacional de Nutrición del país. Es porque comen más grasas y hacen menos actividad física. Alertan sobre los problemas de la obesidad infantil.

Comer mal.

Los chicos crecen, pero lo hacen de más. En la Argentina, el sobrepeso y la obesidad afectan al 9,2 por ciento de los menores de entre 6 meses y 5 años inclusive, según reveló la primera Encuesta Nacional sobre Nutrición y Salud realizada por el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación entre octubre de 2004 y julio de 2005.

Fue la primera vez que se hizo una evaluación para conocer el verdadero estado nutricional de los chicos en todo el país: se les preguntó a sus padres qué co men diariamente los chicos, se registró el peso y la altura de 3.159 niños y se les tomó muestras de sangre. Uno de los resultados preliminares de la encuesta es que la prevalencia de sobrepeso y obesidad está por encima de los niveles de desnutrición aguda (1,2 % de los chicos tienen bajo peso en relación con su altura) y de desnutrición crónica (4,1 % de los chicos tienen baja altura para su edad).

"Cada caso de desnutrición en la Argentina sigue teniendo su impacto moral. Es una tragedia que todavía no podemos desatender. Pero la encuesta ahora nos señala las tragedias del futuro: por la mala alimentación tendremos más casos de hipertensión, derrames cerebrales, diabetes y enfermedades cardiovasculares para las próximas décadas", dijo a Clarín el ministro de Salud, Ginés González García.

"No es una cifra para dar una alarma, pero sí es preocupante", opinó Sergio Britos, nutricionista y director asociado del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI), que no participó en la elaboración de la encuesta. "La prevalencia que se detectó para nuestro país es similar a la que tenían muchos países desarrollados hace más de 10 años —afirmó Britos—. Si tenemos en cuenta esta comparación, se pueden hoy adoptar políticas públicas que eviten situaciones dramáticas como la de los Estados Unidos, donde el sobrepeso en niños y adolescentes llega al 31 %".

Según Norma Piazza, del comité de nutrición de la Sociedad Argentina de Pediatría, "la realización de la encuesta nacional ya es un hecho trascendente". Hasta ahora, "sólo nos manejábamos con estudios parciales sobre la realidad del país. Los nuevos resultados nos confirman que se trata de una verdadera epidemia de obesidad infantil".

Por supuesto que el problema no afecta sólo a los chicos argentinos. Los valores de sobrepeso y obesidad infantil en la Argentina son similares a los de países como Perú o Colombia. En China, se calculó que la tasa de sobrepeso en chicos había pasado de 8% en 1991 a más de un 12% en seis años. En el Brasil, ese índice, calculado en niños y adolescentes de 6 a 18 años, se había más que triplicado entre 1974 (4%) y 1997 (13%). En Gran Bretaña, un informe divulgado esta semana afirmó que por la obesidad infantil se reduciría por primera vez la esperanza de vida en ese país.

La explicación de este problema de salud pública (que habla no sólo de cómo los chicos se alimentan sino de lo que adultos comen y les hacen comer) no es simple. "Los chicos hacen hoy menos actividad física y juegan menos al aire libre. Comen más embutidos, papas fritas, golosinas, y toman más gaseosas: la ingesta de calorías es superior al gasto energético", señaló Piazza.

"En los jardines y en las escuelas, les suelen dar jugos y galletitas, cuando lo ideal es que coman cereales, frutas y lácteos". Dio un ejemplo: cuando un niño de diez años consume cinco galletitas rellenas, ya está ingiriendo la mitad de calorías que su cuerpo necesita para casi todo el día.

El temor a los robos llevó a que los chicos pasen más horas frente al televisor y sin moverse. Y el trabajo de los padres llevó a que se queden con los abuelos que los gratifican con golosinas, según Marina Torresani, de la Carrera de Nutrición de la UBA.

En la encuesta de nutrición, también se detectaron diferencias del problema de obesidad según las regiones del país. En Capital y el Conurbano, el porcentaje de casos de niños de entre 6 meses y 5 años con sobrepeso y obesidad alcanza el 12,2 %.

En segundo lugar, figuran los chicos del resto de la provincia de Buenos Aires y las de Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe (9,4%). En tercer lugar, se ubican los chicos de las provincias patagónicas y los de La Pampa (8,3%). En contraposición, la región del nordeste (que incluye a Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones) es la que tiene la prevalencia más baja de sobrepeso y obesidad (4,4 %).

En cuanto al Conurbano —comentó Britos—, los valores altos de sobrepeso y obesidad se relacionan con la mayor concentración de hogares pobres. "Estos niños se mueven menos y tienen una dieta con exceso de hidratos de carbono".

¿Qué hacer tras los resultados? El Ministro de Salud contestó: "Empezaremos a promover el diálogo con los distintos sectores involucrados desde los docentes, las provincias, las secretarías de deportes y hasta la industria alimentaria, que presiona para que los chicos coman más".

Piazza consideró que se necesita una ley que regule los incentivos para vender los productos (como figuritas dentro de las papas fritas) y qué tipo de alimentos se ofrecen en jardines y escuelas. "Hoy gran parte de la industria alimenticia atenta contra la salud de los chicos".

Desnutrición oculta:

La Encuesta Nacional de Nutrición se hizo con la idea de obtener información sobre el estado de salud de los niños de entre 6 meses y 5 años y cuantificar la magnitud y la distribución de los problemas nutricionales. Consistió en un estudio transversal y descriptivo, cuyo procesamiento final aún no está disponible (se puede ver en http://www.msal.gov.ar, al cliquear en "ENNyS"). "Todavía nos falta procesar qué alimentos comen los encuestados", explicó Carlos Devani, director nacional de salud materno infantil del Ministerio de Salud y Ambiente.

Además del sobrepeso, la encuesta demostró el problema de la deficiencia de hierro: el 33 % de los menores de 2 años tiene anemia. Este problema se conoce como "desnutrición oculta": los chicos aparentan estar sanos, porque reciben muchas calorías y grasas, pero tienen déficit nutricional de uno o varios nutrientes como calcio o hierro, explicó la nutricionista Marina Torresani.

"No es aventurado pensar que muchos niños pobres con exceso de peso tengan proporcionalmente menos deficiencia de hierro que sus pares no pobres. Esto se debería a que están en vigencia dos políticas progresistas: la distribución de leche fortificada en centros de salud y la fortificación con hierro de la harina. Quienes más consumen harina y pan son los pobres", opinó el nutricionista Sergio Britos.