Noticias médicas

Publicado el 3 de octubre de 2006

Asociación

Testosterona y destrucción neuronal

Aumenta la apoptosis cerebral

Niveles demasiado elevados de testosterona pueden destruir las neuronas, según revela un nuevo estudio que ayudaría a explicar por qué el abuso de esteroides puede causar cambios de conducta, como agresividad y tendencias suicidas.

Los exámenes de neuronas en laboratorio mostraron que demasiada cantidad de testosterona provoca la autodestrucción de las células en un proceso similar al observado en enfermedades cerebrales como el Alzheimer.

“Muy poca testosterona es mala, demasiada cantidad es mala, pero el nivel correcto es perfecto”, declara Barbara Ehrlich, de la Universidad de Yale, quien dirigió la investigación.

“Otros expertos han mostrado que altos niveles de esteroides pueden provocar cambios de conducta”, apuntó Ehrlich. “Podemos demostrar que cuando se tienen altos niveles de esteroides, se posee un nivel alto de testosterona y eso puede destruir las células nerviosas. Sabemos que cuando se pierden neuronas se pierde función cerebral”, añadió la especialista.

Su equipo intentó probar lo mismo en el caso de los estrógenos. “Nos sorprendimos, pero realmente parece que el estrógeno es neuroprotector. Hay menos muerte celular en presencia de estrógeno”, dijo la investigadora.

En un artículo en el "Journal of Biological Chemistry", Ehrlich y colaboradores explicaron que sus hallazgos indicaban que las personas deberían pensar dos veces antes de tomar suplementos con testosterona, pese a su poder para aumentar la masa muscular y recuperar la capacidad pulmonar tras realizar ejercicio.

“La apoptosis es algo importante para el cerebro, que necesita eliminar algunas neuronas. Pero cuando se produce con demasiada frecuencia, se pierden demasiadas células y eso ocasiona problemas”, añadió la autora del estudio. “Nuestros resultados sugieren que las respuestas a los niveles elevados de testosterona pueden compararse con estas condiciones patofisiológicas”, concluyeron los investigadores.

Journal of Biological Chemistry 2006;281:25492-501