Estudios previos han mostrado un aumento del riesgo de Enfermedad de Alzheimer específico del sexo en mujeres mayores de 80 años. Los hallazgos de la neurociencia básica sugieren que la terapia hormonal de reemplazo podría reducir el riesgo de la mujer de padecer enfermedad de Alzheimer. Los hallazgos epidemiológicos de la terapia hormonal de reemplazo y de la enfermedad de Alzheimer son mixtos.
Objetivo:
Examinar la relación existente entre el uso de terapia hormonal de reemplazo y el riesgo de enfermedad de Alzheimer entre las mujeres más ancianas.
Diseño, Escenario, y Participantes:
Estudio prospectivo de la incidencia de demencia entre 1357 hombres (edad media 73.2 años) y 1889 mujeres (edad promedio 74.5 años) residentes de un condado único en UTA. Los participantes fueron evaluados por primera vez en 1995-1997, con el seguimiento conducido en 1998-2000. En el contacto inicial se registró la historia de las mujeres de uso actual o pasado de terapia hormonal de reemplazo, así como de calcio o suplementos multivitamínicos.
Medida de resultado principal:
Diagnostico de ocurrencia de enfermedad de Alzheimer.
Resultados:
Treinta y cinco hombres (2.6%) y ochenta y ocho mujeres (4.7%) desarrollaron enfermedad de Alzheimer entre la entrevista inicial y el momento del seguimiento (3 años). La incidencia entre las mujeres aumentó después de los 80 años excediendo el riesgo de los hombres de igual edad (Tasa de riesgo ajustada [Hazard Risk] 2.11, Intervalo de Confianza [IC] 95% 1.22-3.86). Las mujeres que usaron terapia hormonal de reemplazo tuvieron un riesgo reducido de enfermedad de Alzheimer (26 casos entre 1066 mujeres) comparado con las no usuarias de terapia hormonal de reemplazo (58 casos entre 800 mujeres) (HR ajustado, 0.59; IC 95%, 0.36-0.96).
El riesgo varió con la duración del uso de la terapia hormonal de reemplazo, de tal modo que el incremento relacionado con el sexo que tienen las mujeres desapareció con más de 10 años de tratamiento (7casos entre 427 mujeres). La Tasa de Riesgo ajustada fueron 0.41 (IC 95%, 0.17-0.86) para usuarias de terapia hormonal de reemplazo comparadas con no usuarias y 0.77 (IC 95%, 0.31-1.67) comparadas con los hombres. No se vieron efectos similares con el uso de calcio ni multivitamínicos. Casi toda la reducción en la incidencia de enfermedad de Alzheimer relacionada con la terapia hormonal de reemplazo reflejó a ex usuarias de la misma (9 casos entre 490 mujeres; HR ajustada, 0.33 [95% CI, 0.15-0.65]).
No hubieron efectos entre las usuarias actuales (17 casos entre 4576 mujeres; HR ajustada, 1.08 [95% CI, 0.59-1.91]), a menos que la duración del tratamiento hubiera excedido los diez años (6 casos entre 344 mujeres; HR ajustada, 0.55 [95% CI, 0.21-1.23]).
Conclusiones:
El uso previo de la terapia hormonal de reemplazo se asocia con una reducción del riesgo de enfermedad de Alzheimer, pero no hay beneficio aparente con las usuarias actuales de terapia hormonal de reemplazo a menos que dicho uso supere los diez años.
Comentario de la Dra. Lapidus*:
Este trabajo agrega algo más de confusión (si esto fuera posible) a la terapéutica hormonal de reemplazo. De los trabajos aparecidos en Julio, también en JAMA, el HERS I y II y el WHI, se dedujo que la THR (con estrógenos conjugados y medroxiprogesterona), no sólo no beneficia a las mujeres con cardiopatías previas, sino que además su uso es discutible para la prevención primaria, ya que presenta un aumento (aunque pequeño) del riesgo de cáncer de mama a partir del cuarto año de uso. En este trabajo se observa un claro beneficio de la THR (aunque no se especifica cuál, por haberse realizado en los Estados Unidos de Norteamérica, se puede suponer una formulación similar al del trabajo WHI), especialmente cuando hay carga genética (mencionado en el trabajo original) en mujeres después de los diez años de uso. Son necesarios muchos más estudios para que los ginecólogos podamos realizar una prescripción segura. Probablemente el futuro vea el uso de estas medicaciones "a medida" o sea, de acuerdo a la carga genética, medio ambiente, etc. De cada candidata.
*La Dra. Lapidus es editora responsable de IntraMed en la especialidad de Tocoginecología.
Publicado el 14 de enero de 2003
Efectos psiquiátricos
Terapia Hormonal de Reemplazo e incidencia de enfermedad de Alzheimer
El uso de THR en las mujeres mayores se asocia con una reducción del riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer.
Autor/a: Dres. Zandi PP, Carlson MC, Plassman BL, Welsh-Bohmer KA
Fuente: JAMA 2002 Nov 6;288(17):2123-9
Estudios previos han mostrado un aumento del riesgo de Enfermedad de Alzheimer específico del sexo en mujeres mayores de 80 años. Los hallazgos de la neurociencia básica sugieren que la terapia hormonal de reemplazo podría reducir el riesgo de la mujer de padecer enfermedad de Alzheimer. Los hallazgos epidemiológicos de la terapia hormonal de reemplazo y de la enfermedad de Alzheimer son mixtos.
Objetivo:
Examinar la relación existente entre el uso de terapia hormonal de reemplazo y el riesgo de enfermedad de Alzheimer entre las mujeres más ancianas.
Diseño, Escenario, y Participantes:
Estudio prospectivo de la incidencia de demencia entre 1357 hombres (edad media 73.2 años) y 1889 mujeres (edad promedio 74.5 años) residentes de un condado único en UTA. Los participantes fueron evaluados por primera vez en 1995-1997, con el seguimiento conducido en 1998-2000. En el contacto inicial se registró la historia de las mujeres de uso actual o pasado de terapia hormonal de reemplazo, así como de calcio o suplementos multivitamínicos.
Medida de resultado principal:
Diagnostico de ocurrencia de enfermedad de Alzheimer.
Resultados:
Treinta y cinco hombres (2.6%) y ochenta y ocho mujeres (4.7%) desarrollaron enfermedad de Alzheimer entre la entrevista inicial y el momento del seguimiento (3 años). La incidencia entre las mujeres aumentó después de los 80 años excediendo el riesgo de los hombres de igual edad (Tasa de riesgo ajustada [Hazard Risk] 2.11, Intervalo de Confianza [IC] 95% 1.22-3.86). Las mujeres que usaron terapia hormonal de reemplazo tuvieron un riesgo reducido de enfermedad de Alzheimer (26 casos entre 1066 mujeres) comparado con las no usuarias de terapia hormonal de reemplazo (58 casos entre 800 mujeres) (HR ajustado, 0.59; IC 95%, 0.36-0.96).
El riesgo varió con la duración del uso de la terapia hormonal de reemplazo, de tal modo que el incremento relacionado con el sexo que tienen las mujeres desapareció con más de 10 años de tratamiento (7casos entre 427 mujeres). La Tasa de Riesgo ajustada fueron 0.41 (IC 95%, 0.17-0.86) para usuarias de terapia hormonal de reemplazo comparadas con no usuarias y 0.77 (IC 95%, 0.31-1.67) comparadas con los hombres. No se vieron efectos similares con el uso de calcio ni multivitamínicos. Casi toda la reducción en la incidencia de enfermedad de Alzheimer relacionada con la terapia hormonal de reemplazo reflejó a ex usuarias de la misma (9 casos entre 490 mujeres; HR ajustada, 0.33 [95% CI, 0.15-0.65]).
No hubieron efectos entre las usuarias actuales (17 casos entre 4576 mujeres; HR ajustada, 1.08 [95% CI, 0.59-1.91]), a menos que la duración del tratamiento hubiera excedido los diez años (6 casos entre 344 mujeres; HR ajustada, 0.55 [95% CI, 0.21-1.23]).
Conclusiones:
El uso previo de la terapia hormonal de reemplazo se asocia con una reducción del riesgo de enfermedad de Alzheimer, pero no hay beneficio aparente con las usuarias actuales de terapia hormonal de reemplazo a menos que dicho uso supere los diez años.
Comentario de la Dra. Lapidus*:
Este trabajo agrega algo más de confusión (si esto fuera posible) a la terapéutica hormonal de reemplazo. De los trabajos aparecidos en Julio, también en JAMA, el HERS I y II y el WHI, se dedujo que la THR (con estrógenos conjugados y medroxiprogesterona), no sólo no beneficia a las mujeres con cardiopatías previas, sino que además su uso es discutible para la prevención primaria, ya que presenta un aumento (aunque pequeño) del riesgo de cáncer de mama a partir del cuarto año de uso. En este trabajo se observa un claro beneficio de la THR (aunque no se especifica cuál, por haberse realizado en los Estados Unidos de Norteamérica, se puede suponer una formulación similar al del trabajo WHI), especialmente cuando hay carga genética (mencionado en el trabajo original) en mujeres después de los diez años de uso. Son necesarios muchos más estudios para que los ginecólogos podamos realizar una prescripción segura. Probablemente el futuro vea el uso de estas medicaciones "a medida" o sea, de acuerdo a la carga genética, medio ambiente, etc. De cada candidata.
*La Dra. Lapidus es editora responsable de IntraMed en la especialidad de Tocoginecología.