Interviews

/ Published on March 28, 2011

Situación actual de la medicina en Ecuador

Tenemos un colonialismo científico

IntraMed entrevista a Luis Caicedo, médico jefe del servicio de pediatría del Hospital Metropolitano de Quito.

Author: Por Miguel Romero Flores, Ecuador.

El 21 de febrero se celebró el Día del Médico Ecuatoriano, fecha que recuerda el nacimiento de uno de los más grandes hijos nacidos en Ecuador, Eugenio Francisco Javier de Santa Cruz y Espejo (1747-1795), quien siendo indio poseía apellidos adoptados para salir adelante en una época de discriminación hacia los habitantes originarios de una parte de la América conquistada por los españoles.

Dr. Luis Caicedo
Entre los aportes de Espejo se destaca Reflexiones acerca de las viruelas (1785), el primer trabajo científico publicado en el Quito Colonial. Allí, Espejo hace referencia a la existencia de microorganismos que afectaban a la salud de la gente, realiza una reflexión histórica de las enfermedades contagiosas, critica la falta de políticas de salud, la falta de asepsia de lugares y personas.
 
En ese contexto, IntraMed entrevistó a Luis Caicedo, médico pediatra-neonatólogo del Hospital Metropolitano de Quito, con más de tres décadas de experiencia cuyos estudios de formación los realizó en la Universidad Central del Ecuador, en el Riskshospitalet de Oslo Noruega, y actualmente es embajador del Miami Children Hospital para Ecuador.
 
¿Cuál es su opinión sobre el estado actual de la medicina en Ecuador?
 
El estado de la medicina actual en el Ecuador ha alcanzado niveles muy altos en diferentes sitios, aunque en distinto grado. Pero en contexto general hay una medicina de muy buena calidad como en cualquier centro médico mundial dependiendo de las características del lugar donde se practique.
 
Yo practico en el Hospital Metropolitano de Quito. Allí, tenemos niveles de calidad óptimos, a tal punto que en febrero de 2011 hemos sido calificados por la Joint Comission, entidad que acredita a los hospitales de calidad en el mundo entero. Hay más de 2.500 hospitales en el mundo acreditados por ellos. En Latinoamérica son cinco, y el Hospital Metropolitano viene a ser el sexto hospital.
 
¿Qué avances registra la política en cuanto a la salud pública?
 
La salud pública ha recibido un empuje bueno en el sentido de que se ha destinado más recursos económicos como para que se renueven equipos que garanticen una práctica óptima de la medicina.
 
Sin embargo, los gastos que se hacen en salud y en educación no son suficientes. En el hospital al que yo pertenezco, estamos comprando un tomógrafo de última generación, el anterior lo compramos hace tres años y ya está obsoleto, costó 800 mil dólares. El actual vale más de dos millones de dólares. Entonces, significa un gasto tremendo para estar actualizado, que no siempre reporta económicamente para la gente que invierte en eso.
 
Sin embargo, en el aspecto de salud pública adquisiciones de ese tipo estarían más que bien justificadas porque el hacer procedimientos necesarios a gente que no tiene recursos económicos, ni siquiera para comer, eso sí es una buena inversión.
 
No creo que estemos en un nivel óptimo en la salud pública, pero yo pienso que de alguna forma se están comenzando a dar cambios interesantes en el país, no solamente en las grandes ciudades. Lo interesante es que se vaya a sitios más alejados de los grandes centros urbanos para que se brinde atención en salud según los niveles que corresponda.
 
El artículo 50 de la Constitución ecuatoriana, determina que el “El Estado garantizará a toda persona que sufra de enfermedades catastróficas o de alta complejidad el derecho a la atención especializada y gratuita en todos los niveles, de manera oportuna y preferente”. ¿Qué opina al respecto?
 
El espíritu de la ley es bueno, siempre y cuando vaya acompañado de los recursos necesarios para poder atender a ese tipo de enfermedades. Es importante que al paciente con cáncer y que no tiene seguro social —porque su capacidad económica para afiliarse se lo impide peor para tener un seguro privado—, que el Estado le garantice de forma continua la atención médica, el acceso a los medicamentos, porque para las enfermedades catastróficas no hay bolsillo que aguante.
 
¿Qué avances científicos y tecnológicos para el tratamiento de las enfermedades se destacan en estos últimos años en Ecuador?
 
Dependiendo, como había dicho, del centro hospitalario en el que uno practique, está casi abastecido en un ciento por ciento en cuestión de tecnología y mantenimiento de equipos, porque no solamente consiste en comprar equipos sino que esos equipos tengan continuidad en el trabajo.
 
En cuanto a personas capacitadas, cada vez son más los profesionales que regresan al Ecuador a ejercer la profesión, en este caso la medicina, y cada vez son menos los que salen al exterior a capacitarse en las diferentes especialidades porque las universidades de alguna forma están mejorando la calidad de la educación. Solamente en casos muy puntuales, el médico tiene que salir a un centro de investigación, por ejemplo, para hacer investigación de tercer nivel. Entonces, eso sí es una cosa importantísima.
 
Los ecuatorianos tenemos un buen nivel de atención, pero nos falta asimismo el acompañamiento de un muy buen nivel de investigación; es decir, con qué aportamos a lo que estamos trabajando, porque este rato tenemos un colonialismo científico. Nosotros dependemos mucho de lo que se hace en los Estados Unidos, en Europa, ahora en China, Corea… Entonces todos los adelantos científicos vienen de otro lado, y eso es una forma de colonialismo. Nosotros no estamos todavía en capacidad de exportar nuestras investigaciones. Ese es el plano que deberíamos impulsar más: exigir la investigación o dotar de recursos para la investigación.
 
¿Cuál es el rol que deben cumplir el Estado, la empresa privada, la Academia?
 
El primero, es seleccionar a la gente que va a ingresar a la universidad. No todo el mundo está capacitado para entrar. Entonces esa gente no se va a contentar con tener un título de médico, de abogado, de arquitecto sino que va a querer desear algo más: PhD, posgradista en el caso de los médicos.
 
El Estado tiene que dotar a esta gente que se ha capacitado de los recursos económicos, de tal manera que esta gente no sea distraída como para que una vez que tiene el título piense irse a investigar a un país donde le van a pagar mejor que aquí.
 
¿Y la empresa privada?
 
Lamentablemente la empresa privada lo único que hace es lucrarse de los mejores cerebros, pagar a los mejores cerebros si son de aquí o si son de afuera, pero no tienen la obligación, salvo muy pocas excepciones, de apoyar a la investigación.
 
Lo ideal sería, por ejemplo, que la industria farmacéutica también capacite a la gente y le retribuya en la misma forma con lo que está ganando con la venta de sus productos. Si en esa misma forma retribuyera a su gente, sobre todo a la gente que necesita capacitarse, yo creo que entonces estaríamos hablando de otro nivel de situación para nuestro país.
 
En la actualidad, las tecnologías de la información y comunicación están presentes en la relación médico-paciente-familia. Ahora ya se dan, por ejemplo, consultas virtuales. En este contexto, ¿cómo ha evolucionado el rol de los médicos?
 
Esto ha avanzado a pasos agigantados, a tal punto que antes nos veíamos obligados a tener libros, cantidad de libros, bibliotecas grandes, con un gasto también elevado para comprarlos. En la actualidad, gracias a la tecnología, uno solamente ve lo que le interesa y en fracción de segundos tiene acceso a la información del día.
 
¿La relación médico-paciente ha cambiado en la actualidad?
 
Claro. Porque ahora el paciente que tenga un nivel medio en la cuestión intelectual de preparación, es una persona bien informada. Usualmente viene donde el médico y si le receta un producto, muchas veces el paciente ya conoce de lo bueno y de lo malo que tiene ese tratamiento y pide mayor explicación. Esto le exige al médico estar bien preparado.
 
En esta época, caracterizada por el hiperdesarrollo científico y tecnológico, la actividad médica es mucho más visible ante la sociedad. ¿De qué forma la ética médica debe ajustarse a esta realidad?
 
La ética es una cuestión más profesional, más de preparación. Un poco también puede ser de la formación que recibió en su casa. La ética es una cosa importantísima para el médico en la relación médico-paciente.
 
Es cierto que uno tiene que aprobar ciertas materias relacionadas con la ética. Mucho depende donde se haya formado…
 
Pero la ética no solamente está en los libros y en las aulas, sino en la práctica diaria que es en donde se manifiesta…
 
Eso ya depende de cada uno, pero en general yo diría que el promedio de eticidad debe ser más del 90 por ciento en los profesionales de la medicina en el país: yo lo he palpado así.
 
Para circunscribir a un caso más particular, ¿cómo vive usted la ética en su trabajo?
 
Para mí la ética es dar una atención al paciente de la mejor calidad, que no necesariamente signifique para él una agresividad económica, tanto en lo que son los honorarios como en lo que son los productos que yo receto. Dentro de ese marco, procurar que lo que yo hago sea lo mejor para el paciente y de ninguna manera, ni por el pensamiento, pensar en hacer daño al paciente.
 
Es importante también desde la ética, dar igual tratamiento a la persona que no tiene recursos económicos y quizá darle una mejor atención por el mismo hecho de que necesita más comprensión y, muchas veces, hasta educación. Esto es una cosa importante.
 
¿La razón de ser del médico ha cambiado en la actualidad?
 
No, eso no puede cambiar. Si una persona se hace médico no lo hace pensando en que va a tener un estatus. Siempre el médico tiene algo de solidaridad, algo de generosidad. Yo creo que eso no ha cambiado. Lamentablemente tenemos que valorar nuestro trabajo en una forma económica, traducir lo que nosotros sabemos en una forma económica… Si yo pudiera ejercer mi profesión sin tener que cobrar mis honorarios por ello, lo haría; eso sería ayudar.
 
Como médico pediatra-neonatólogo su mundo se desenvuelve entre niños. ¿Qué significa para usted trabajar con este público tan vulnerable?
 
Es una cosa muy interesante porque el pediatra de alguna manera tiene que ser un investigador. Debe tener un carácter de observación muy fino y acentuado porque el niño, dependiendo de la edad que tenga, no puede transmitir lo que siente ni lo que necesita, sino que el médico en base a sus conocimientos debe tener la capacidad de hacer un diagnóstico mudo, sordo porque un recién nacido no habla, no oye, y uno de acuerdo con lo aprendido tiene que resolver eso en cuestión de segundos.
 
Pero el niño tiene a su madre que habla en su nombre…
 
Sí, los padres son una fuente de información muy grande pero el resultado final, en última instancia el médico tiene que dar su veredicto… Muchas veces, lo que le dice el papá o la mamá no siempre se ajusta a la realidad. Por ejemplo, hay caso de hogares desorganizados, el papá no sabe nada de su hijo, o por la forma como se desenvuelven en nuestro mundo la mamá tampoco le ha visto en todo el día a su hijo, entonces nosotros recibimos información ¿de quién?, de la empleada que le dijo a la mamá, o la abuelita, que eso pasó… y nosotros tenemos que saber interpretar en dónde es que se quedó. Si usted hace una prueba y le dice “este cuarto es blanco”, la persona que le transmite la idea siguiente le dice “este cuarto estaba casi blanco”. Entonces, lo distorsiona todo.
 
Claro que es una fuente valiosa la información de los padres pero quien tiene el veredicto es el médico basado en su experiencia. La pediatría es una cosa que con los años se aprende bastante.