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/ Published on August 17, 2004
Informática médica
Telemedicina - La edad de la impaciencia
La medicina, si bien no dio un giro de 180º, vio ampliadas sus artes curativas con el nacimiento de la telemedicina, las teleoperaciones y un sinnúmero de modalidades médicas precedidas por un muy cómodo “tele” (telesonografía, telecirugía, teleconsulta y otras).
Author: Por Federico Kukso
Index
1. Lo ultimo, lejos
2. El robot renacentista
“Telemedicina: uso de las tecnologías de la información y de las comunicaciones como un medio para proveer servicios médicos de calidad; herramienta tecnológica para el intercambio de imágenes, voz, datos y video, por algún medio electrónico, que permite el diagnóstico y la opinión de casos clínicos.”
Naturalmente, entradas enciclopédicas como ésta no allanan el panorama de dudas. Es más, crea nuevas: ¿es una especialidad?, ¿en qué situaciones se aplicaría?, ¿es el futuro de la medicina?, o acaso, ¿es tan sólo otra panacea más? Todos estos interrogantes engrosaron el debate que se dio en la Primera Conferencia Internacional de Inteligencia Médica Distribuida y el Primer Simposio Argentino de Telemedicina, realizados la semana pasada en el hotel Hyatt de la ciudad de Mendoza.
A ritmo sostenido desde su espectacular despegue ocurrido hace no menos de diez años, la telemedicina amaga con afianzarse como una disciplina independiente que acapara el interés de una parte cada vez más importante de la comunidad científica internacional. Sus promotores (una troupe de conferencistas encabezada por el doctor David Balch del Telemedicine Center, de Greenville, Estados Unidos) la defienden a capa y espada y sólo ven en ella una modalidad segura de atraer grandes beneficios, ahorrar muchísimo dinero, y reducir tiempo y costos (agilizar diagnósticos, hacer innecesario el transporte de enfermos y de especialistas; por ejemplo, en Canadá se redujo hasta en un 40 por ciento el número de desplazamientos de los pacientes al hospital).
La Organización Mundial de la Salud ya está moviendo sus piezas para adaptarse a los nuevos vientos de cambio –como cualquier otra institución mundial que quiera sobrevivir al paso voraz de la tecnología– y desde 1997 habla de “telesalud” para enmarcar las relaciones entre instituciones, la salud pública, la teleeducación, la monitorización remota, la atención telefónica, los cuidados domiciliarios y cualquier otro sistema de provisión de medicina a distancia.
Ahora bien, para existir y ser tan adorada, esta neoespecialidad (si es que así puede llamarse), que precisa como insumos básicos una conexión de Internet, cámaras, pantallas, sensores especializados y micrófonos, necesita tener varios puntos fuertes. Entre ellos, es la indicada para asistir a personas que por una razón u otra no pueden acudir a un centro de salud para ser atendidos. Los ejemplos más citados son los pacientes en áreas rurales y en situaciones de emergencia, soldados heridos en acción, o astronautas en peligro a bordo de la Estación Espacial Internacional.