El corazón de la mujer:
¿TAN INCOMPRENSIBLE COMO ELLA?
NI EN EL INFARTO DUELE

• CONTRARIO AL HOMBRE, EN EL INFARTO, LA SENSACIÓN DE FATIGA, DE AHOGO Y LA ANSIEDAD, SON LOS PRINCIPALES SÍNTOMAS. SE SUELE CONFUNDIR CON SÍNDROME DEPRESIVO.
• LA MORTALIDAD POR INFARTO TAMBIÉN ES MAYOR. ALREDEDOR DEL 40 POR CIENTO DE LAS MUJERES QUE SUFRE UN INFARTO MUERE EN EL AÑO, MIENTRAS QUE EN LOS HOMBRES ES EL 27 POR CIENTO.
• EL AUMENTO DE LA EXPECTATIVA DE VIDA, LA OBESIDAD, EL SÍNDROME METABÓLICO (COLESTEROL BUENO BAJO, HIPERTENSIÓN ARTERIAL, TRIGLICÉRIDOS ALTOS Y GLUCEMIAS ELEVADAS) Y LA DIABETES, ENTRE LOS FACTORES CAUSANTES.
• EL ESTRÉS Y EL CIGARRILLO, IMPACTAN MÁS A LA MUJER. LAS FUMADORAS TIENEN UN INFARTO 19 AÑOS ANTES QUE LAS NO FUMADORAS. Y EL 60 POR CIENTO DE LOS INFARTOS EN MENORES DE 60 AÑOS SE DA EN FUMADORAS.
Dicen que “hasta piensan con el corazón”, pues por allí hacen tránsito todas sus emociones. No obstante, a la hora de cuidar su salud, sus temores se concentran en el cáncer de cérvix y en el cáncer de mama, pero no en su corazón.
Según los especialistas, las mujeres suelen preocuparse y ocuparse por su salud ginecológica. El temor al cáncer de mama es mucho más grande. El miedo al infarto prácticamente no existe.
“Esto es comprensible. Porque ellas tampoco saben que una amenaza grande está en su corazón. Todo el mundo piensa que las enfermedades coronarias sólo afectan a los hombres. Y ese es un error”, señala señala el doctor Alberto Negrete, cardiólogo y electrofisiólogo del Centro Médico Imbanaco.
Según los últimos estudios, “el corazón de la mujer, no sólo es el órgano más sensible, sino el más traicionero”.
En el infarto, el corazón de la mujer no duele. Contrario al del hombre, no ofrece dolor torácico opresivo que se extiende hacia los brazos, las piernas o la mandíbula. Tampoco suele ir acompañado de sudoración fría, náuseas y vómitos, que en el hombre son signos inconfundibles de la presencia del infarto.
Por el contrario, la sensación de fatiga, de ahogo y la ansiedad, son los principales síntomas, que, incluso, pueden confundirse con síndrome depresivo.
En congruencia con su receptora, el corazón tiene un comportamiento incompresible o atípico al manifestar su enfermedad.
El cuerpo femenino – dicen los especialistas - es mucho más difícil de interpretar. El síntoma de dolor de pecho o angina, por ejemplo, no es tan claro, como en el hombre. Los médicos no tienen un concepto completo de la angina femenina.
“Puede, también, confundirse con dolor muscular, con síntomas digestivos, como acidez o malestar estomacal y puede aparecer en reposo", agrega el doctor Negrete.
CORAZÓN PEQUEÑO
La obesidad y la diabetes, tienen mayor incidencia como enfermedades asociadas a la enfermedad cardíaca. Y anatómicamente el corazón es más pequeño y sus arterias son más finas y de menor luz.
Con la menopausia, la ausencia de los estrógenos deja al corazón a merced de la enfermedad y ni siquiera el reemplazo hormonal lo protege (los estrógenos naturales impiden que sus arterias se tapen). Los mismos estudios han encontrado que la aspirina tampoco tiene el mismo efecto que en el hombre.
La mortalidad por infarto también es mayor. Alrededor del 40 por ciento de las mujeres que sufren un infarto muere en el año, mientras que en los hombres es el 27 por ciento.
La diferencia está en que los síntomas en la mujer se sienten 10 años después, empiezan entre los 55 y 60 años, mientras que en los hombres se dan entre los 45 y los 50. El pronóstico, en aquellas mujeres que ya tienen la enfermedad obstructiva en las arterias, es mucho más crítico que en el hombre.
“Los dos principales factores de riesgo cardiovascular en las mujeres son el tabaquismo y el síndrome metabólico (glucemia alta, hipertensión, colesterol bueno bajo, triglicéridos elevados y aumento de la circunferencia de cintura) Tres de estos cinco elementos son suficientes para predecir un mayor riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y diabetes”, señala el doctor Carlos Eduardo Tenorio, cardiólogo y hemodinamista del Centro Médico Imbanaco.
Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, las muertes de origen cardiovascular disminuyeron en el hombre, en la última década, mientras que se incrementaron en la mujer. El aumento de la expectativa de vida, la obesidad, el síndrome metabólico (colesterol bueno bajo, hipertensión arterial, triglicéridos altos y glucemias elevadas), y la diabetes, aparecen entre los factores causantes.
Por su parte, los especialistas atribuyen esta situación, al cambio de estilo de vida de las mujeres en los últimos 50 años, con el ingreso al mercado laboral, las modificaciones en la dieta, el sedentarismo y el tabaquismo.
En efecto, la brecha del tabaquismo con relación al hombre ha disminuido de manera alarmante y es lo que es peor, es más difícil erradicar el hábito de fumar en la mujer.
Las fumadoras tienen un infarto 19 años antes que las no fumadoras. Y el 60 por ciento de los infartos en menores de 60 años se da en fumadoras.
“El estrés es una de las grandes amenazas en la vida diaria de la mujer. Es más propenso y por ende más agresivo, pues la mujer compite hombro a hombro en el mercado laboral, sin dejar de lado sus compromisos como ama de casa, madre y esposa”, señala el doctor Tenorio.
Según los especialistas los factores de riesgo también son más agresivos. Por ejemplo, la diabetes tipo 2, (produce progresivas obstrucciones de las arterias) es más dañina en la mujer. Produce más alteraciones metabólicas asociadas, como menor colesterol bueno, mayor nivel de triglicéridos y presión arterial.
Tienen mayor mortalidad en el infarto, porque cuando lo padecen están con insuficiencia cardiaca avanzada, son mayores y tienen arterias coronarias más pequeñas. Lo mismo ocurre en cirugía por sus características clínicas previas (en mayor edad, de menor superficie corporal, mayor incidencia de diabetes, hipertensión arterial).
“Es preciso tomar conciencia, entre las mujeres, que no es cierto que no tenga riesgo de padecer un problema cardíaco o vascular cerebral. Y sobretodo el cuidado en la alimentación, el ejercicio, la hipertensión, la obesidad y el cigarrillo”, resalta el doctor Negrete.
Con que no fume, ni permanezca en ambientes con fumadores, es un gran avance, dicen los cardiólogos. Más aún si es activa, camina y se mueve lo más posible en sus actividades diarias. Las tareas hogareñas y cotidianas tienen esa dosis de actividad que “saludan el corazón”.
RECOMENDACIONES
Las mujeres representan más del 50% de la población mundial. De sufrir enfermedades ligadas a la reproducción, pasaron a recibir el impacto de las enfermedades cardiovasculares, de las arterias cerebrales, de las piernas y la aorta.
La OMS y las más importantes sociedades científicas coinciden en el llamado: estas enfermedades no son “cosa de viejas” y tampoco es bueno "morirse del corazón porque es rápido y sin sufrimiento”.
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte y también de discapacidad y muchos de los factores de riesgo no se sienten por muchos años.
La enfermedad realmente comienza en edades jóvenes, aún en el período fértil. El aumento de peso exagerado durante el embarazo, sin retornar a la normalidad en el posparto lleva a la obesidad, que está asociada a presión elevada (hipertensión), o al aumento del colesterol o la diabetes.
El tabaco tiene un riesgo más alto en las mujeres y más si se acompaña del uso de anticonceptivos orales. Los daños del tabaco sobre el bebé desde la etapa intrauterina son letales. El humo en el resto de la infancia también produce daños severos.
Después de los 20 años de edad todas las mujeres deberían recibir chequeo de factores de riesgo. Después de los 40 años deberían conocer su riesgo cardiovascular.
1 Tabaquismo. Abandone este hábito y evite ambientes de fumadores.
2 Actividad física. Realice como mínimo 30 minutos de actividad física de moderada a intensa, unas cuatro veces por semana.
3 Alimentación. Adquiera una dieta que contenga frutas, vegetales, granos, productos con bajo contenido graso, como lácteos descremados, pescado, legumbres. Proteínas con bajo contenido de grasa saturada, carnes rojas magras, pollo y proteínas de origen vegetal. Coma en compañía. Generalmente se come menos, pausadamente y mejor.
4 Peso corporal. Mantenga su peso con ejercicio físico. Que el índice de masa corporal (IMC) esté entre 18,5 y 24,9. La circunferencia de cintura menor a 88 centímetros es buen indicador. (El IMC equivale al peso dividido por el cuadrado de la altura en metros).
5 Ácidos grasos Omega 3. Súmelos si está en alto riesgo de enfermedad cardiovascular: mejoran la circulación de la sangre, bajan el colesterol malo y hacen que la sangre sea menos espesa. Bajan el riesgo de ateroesclerosis y previenen accidentes cardiovasculares.
6 Ácido fólico. Agréguelo a la dieta si hay riesgo cardiovascular.
7 Presión arterial. Mantenga una presión óptima de 120/80 mmHg. El tratamiento farmacológico será indicado por el médico si es necesario, cuando la presión arterial está por encima de 140/90 mmHg.
8 Lípidos. Colesterol LDL (malo) menor o igual a 100 mg/dl. Colesterol HDL (bueno) mayor o igual a 50 mg/dl. Triglicéridos menor o igual a 150 mg/dl.
9 Rehabilitación cardiovascular. Las mujeres que tuvieron un infarto, hospitalización, intervención en sus arterias coronarias o diagnóstico de enfermedad coronaria, debe ingresar a un programa de rehabilitación cardiovascular o ejercicios supervisión médica.
10 Factores psicosociales. Si tuvo un evento cardiovascular deben ser evaluadas para detectar depresiones, y así ser derivadas a un tratamiento, ya que el factor psicológico es importante en el empeoramiento de la enfermedad cardiovascular.
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MÁS INFORMACIÓN: www.imbanaco.com (Notcias/Boletines)
• DR. ALBERTO NEGRETE (CARDIÓLOGO Y ELECTROFISIÓLOGO)
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CELULAR: 315 524 1118
• DR. CARLOS EDUARDO TENORIO (CARDIÓLOGO Y HEMODINAMISTA)
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