Susan Sontag no aparenta tener la edad que tiene, es la primera impresión que se recibe al observar su rostro sereno, enmarcado por el lacio y largo cabello negro. Parece más joven, con una mirada intensa y lúcida. Su altura y esbeltez recuerdan a una mujer hermosa y altiva, con la suficiente fuerza de voluntad para enfrentarse a acontecimientos duros en la historia contemporánea y en su propia vida personal. Directa y clara en sus respuestas, Sontag describe el universo en el que se expande, dominada por la pasión de observar y describir la realidad, sin cortapisas, convirtiéndose en una de las personas más críticas y combativas del sistema social y político de Estados Unidos.
En sus viajes por todo el mundo, no ha dejado de comprometerse con causas de gran intensidad, participando como periodista en la guerra de Vietnam, filmando a las tropas israelíes durante la guerra de Oriente Medio, en 1973, en la superación de un cáncer, en 1975 o distinguiéndose por su participación en Sarajevo. En la asediada capital yugoslava, montó la obra de teatro, Esperando a Godot, en un paisaje de destrucción y carencias de todo tipo, como consecuencia del conflicto bélico.
En América fue escrito en el transcurso de ocho años, con tres interrupciones temporales motivadas en primer lugar por la guerra en Yugoslavia y lo que ocurría en Sarajevo; la segunda fue debido a un accidente de tráfico y la tercera, mientras soportaba la quimioterapia motivada por un cáncer ya superado. Según Sontag, estas experiencias y el afán de terminarlo en el tiempo, hacen de éste, un libro indestructible.
Afirma no estar consciente de que haya algo autobiográfico en el libro, sin embargo, confiesa que le presta algo a sus personajes, sobre todo, en la forma de mirar el mundo.
Considera que, al contrario que muchos artistas, ha dicho lo mejor que tenía que decir en los últimos 10 años. Asegura que la mayor parte del tiempo no suele pensar con profundidad, sólo lo hace cuando escribe y cuando conversa. Las cosas se hacen más claras cuando se encuentra en estas situaciones, porque la mayor parte del tiempo vive observando, escuchando y sintiendo todo lo que hay a su alrededor, por eso, vive con frecuencia la experiencia de andar con enormes deseos de llegar a casa para saber lo que piensa.
Echa su cabello hacia atrás y se recuesta a la silla antes de incorporarse nuevamente para argumentar sobre su novela histórica, "en el caso de mi libro planteo un problema distinto al del resto de los que van a Estados Unidos a hacer dinero, buscando el sueño americano de la libertad. Existen muchos puntos de vista del sueño americano, pero yo cuento, a través de la vida de Maryna, la protagonista, la búsqueda de una utopía. Ella persigue un sueño y quiere cambiar su vida. Maryna, cuando deja Polonia, desea dejar los escenarios y cambiar como persona, aunque no acabe así la novela''.
En América tiene muchos enlaces secretos con otra novela suya titulada El amante del volcán (1992). A pesar de haber sido escrita 10 años antes, también establece la situación de los emigrantes, aunque en ésta sean ingleses exiliados en Italia y transcurra en el siglo XVIII. "Para mí, la cuestión de la emigración no es la de la emigración económica, sino la de gente que decide vivir en otro país porque quiere. Yo me identifico con la situación de los extranjeros. En cuanto a la inmigración que se observa con más frecuencia, la de la inmigración económica, creo que los países europeos están aprendiendo a aceptar este fenómeno.
Todos los países ricos están recibiendo inmigración extranjera, y esto ocurre en toda Europa Occidental, eso trae como consecuencia miedos y resentimientos. Incluso Suiza acaba de aprobar una ley para detener la inmigración."
En cuanto al gobierno de George Bush, Sontag reitera su opinión, ampliamente conocida, por la que desprecia y teme a su gobierno.
``El problema no es que el gobierno de Estados Unidos esté tomando una dirección equivocada, el problema es que hay sólo un partido, no hay oposición. Existen los republicanos en el poder y un partido demócrata muy debilitado, esto genera una censura indirecta. No hay un auténtico debate y por ello no hay dos partidos y mucho menos tres. El porcentaje de gente que acude a las urnas es del 40 por ciento, y como los resultados son muy igualados entre demócratas y republicanos, significa que sólo el 20 por ciento de los votantes han elegido a Bush''.
Con respecto al sueño americano, recuerda: 'hace un par de años, en una fiesta en San Francisco, me encontré a un director de cine alemán del que no pienso decir su nombre, y le pregunté: `¿Qué haces aquí?' Y respondió: 'Yo vivo aquí'. Y volví a preguntarle: '¿Por qué?' Y contestó: '¡Oh! Yo amo Estados Unidos, aquí no hay cultura, es como estar de vacaciones'. Desde luego no estoy de acuerdo con eso, porque hay un movimiento cultural muy intenso, lo que sucede es que lo que predomina es la cultura de masas y eso oculta la verdadera actividad que hay''.
Demuestra cierta incomodidad por ser estadounidense, al asegurar que ``siempre he sentido cierta vergüenza por ser de Estado Unidos, es importante ser fuerte, pero no demasiado fuerte. Me disgusta la vanidad de los norteamericanos por querer seguir siendo los número uno, la violencia, las armas de fuego, las películas de Hollywood, la cultura de masas que ha arrasado otro tipo de culturas o las ensombrece. Este no es un sentimiento nuevo, que provenga del 11 de septiembre, antes también lo tenía, pero finalmente también es bueno sentirse incómodo, quizá por eso me guste ser extranjera. En último caso, me interesan más los derrotados que los vencedores''.
``No iría a Bagdad del mismo modo en que fui a Sarajevo, Sadam Hussein es un monstruo que le ha hecho mucho daño a su propio pueblo. Yo fui a Bosnia por lo que ocurría con los civiles. Me siento más cerca de Europa que de otros continentes, sin embargo, si tuviera que ir a Bagdad, sería para protestar por la muerte de civiles, cosa común en las guerras modernas''.
Sontag es además de escritora, cineasta, filmó entre otras películas, Duelo de caníbales (1969), Hermano Carl (1971), Tierra prometida (1973), además de otras participaciones cinematográficas y fotográficas. Ensayista de gran lucidez y formación filosófica, la autora de En América es el mejor eslabón entre Estados Unidos y Europa.