El mes que viene, los afiliados a las empresas de medicina prepaga van a empezar a recibir, junto con sus facturas, el anuncio de un aumento en el servicio.
Según admitió Pablo Giordano, titular de una de las cámaras que reúne al sector (ADEMP), las subas van a oscilar entre el 5 y el 15%.
Los ajustes en las cuotas, según explican en el sector, se dan "porque casi toda la atención médica moderna depende de insumos importados" que se dispararon después de la devaluación de la moneda.
"Desde las jeringas, los guantes y los sueros, hasta los equipos más sofisticados aumentaron tanto que es imposible dar el mismo servicio", explicó Giordano, lamentando que las empresas tengan que aplicar un aumento que —seguramente— les hará perder afiliados. "No nos conviene aumentar un peso, pero los números no cierran", dijo.
"Por eso, vamos a tratar de que el aumento sea el menor posible", aclaró el titular de ADEMP, consciente además de que en estas movidas, generalmente, se va del sistema "el afiliado sano", es decir aquel que paga sin usar el servicio.