Noticias médicas

/ Publicado el 17 de agosto de 2006

Desde Canadá

SIDA y pobreza: Pedro Cahn

“Falta brindar tratamientos a los países más pobres”

El infectólogo argentino Pedro Cahn, quien asume mañana como presidente de la Sociedad Internacional de Sida, dijo a Página/12 cuáles serán los objetivos de su gestión, que será de dos años.

Por Federico Kukso

Pedro Cahn es además jefe de Infectología del Hospital Fernández y creador de la Fundación Huésped.“Esto es una especie de lista de Schindler: hay algunos que entran en la lista y se salvan, y hay muchos otros que no entran y se mueren. Es una situación a la que hay que ponerle coto.” Así, con un tono tajante y abrupto, el médico infectólogo argentino Pedro Cahn, creador de la Fundación Huésped, describió en diálogo telefónico con Página/12, desde Toronto, Canadá, el mapa de situación del VIH-sida en el mundo y la suerte de las casi 40 millones de personas que, según Onusida, conviven día a día con el virus. La frase hubiera pasado inadvertida o mezclada con el ruido de fondo producido por cerca de 24 mil especialistas, políticos e investigadores que se reúnen desde el lunes en la XVI Conferencia Mundial sobre Sida, si no fuera porque Cahn, también jefe de Infectología del Hospital Fernández, a partir de mañana será el presidente de la Sociedad Internacional de Sida (ISA), la organización científica más importante del mundo en esa materia, en una época en la que esta enfermedad continúa su tendencia expansiva y en la que aún no hay vacunas a la vista.

–¿Qué significa para usted el haber sido designado presidente de la IAS por el período 2006-2008?

–Más allá de la satisfacción personal, creo que mi designación responde a la necesidad de internacionalizar todavía más la Sociedad Internacional del Sida, porque hasta ahora todos los presidentes habían sido exclusivamente de los países desarrollados. También es el reconocimiento a todo un grupo de trabajo porque nadie puede llegar a una posición así si no tiene gente que lo respalde. Tanto la gente de la Fundación Huésped como del Hospital Fernández son también parte de esto.

–¿Qué temas cree usted necesitan ser más atendidos por la IAS?

–Básicamente, voy a apuntar dos situaciones. Primero, a elevar la voz de la ISA en materia de acceso a la terapia antirretroviral, porque no hay que olvidarse que si bien se han realizado grandes avances en los tratamientos, al mismo tiempo casi el 75 por ciento de los pacientes no puede acceder a la medicación. Ese es un punto importante para la ISA, sobre todo teniendo en cuenta que es una sociedad independiente, que no tiene ataduras con organismos internacionales ni de los gobiernos ni de la industria farmacéutica. Tenemos buena relación, pero no dependemos de ellos.

–¿Y la segunda situación?

–Queremos tomar lo que ocurre con los trabajadores de la salud, porque una de las dificultades que hay para proveer terapia antirretroviral no es solamente la falta de medicamentos, sino la falta de quién los provea, quién los prescriba, quién controle los tratamientos.

–A grandes rasgos, ¿cuáles son las tendencias actuales más importantes en la investigación del VIH-sida?

–Hay un par de aspectos. Uno, las llamadas “estrategias de prevención biomédica”. Hay una cantidad de elementos que, además de las cosas que tradicionalmente hablamos en prevención –educación, cambio de conducta, uso de preservativo–, apuntan a cuestiones como la promoción del intercambio de jeringas para los usuarios de drogas; la circuncisión masculina, que también es un elemento que contribuye a reducir los riesgos de contagio heterosexual; desarrollo de jaleas microbicidas que puedan ser controladas por las mujeres, o sea, que puedan colocárselas independientemente de que el hombre esté dispuesto o no a cuidarse.

–¿Cómo es eso?

–Estamos en una situación en la que la feminización de la epidemia se viene confirmando cada vez más y las mujeres están indefensas en ese sentido. Hay muchas otras estrategias, como la profilaxis postexposición, es decir, aquella situación de exposición accidental, en donde se puede aplicar medicación antiviral. Hay posibilidades de que expandiendo el uso de la terapia antirretroviral se pueda llegar a una situación en la que se reduzca la transmisión del virus de persona a persona. Es decir, quizá disminuyendo la cantidad de virus circulante en la sociedad podamos reducir la transmisión por vía sexual.

–¿Cree usted que el número real de infectados es mayor del que se dice?

–No, no lo creo. El número ya es bastante grande: hablamos de 40 millones de personas viviendo con el virus y once mil nuevos casos por día. No me imagino a nadie tomándose el trabajo de dibujar esas cifras.

–Veinticinco años después de la descripción de los primeros casos de VIH, ¿qué es lo que todavía no se sabe?

–Se saben muchas cosas y se ignoran muchas otras. El principal déficit que tenemos es que no hemos podido desarrollar una vacuna porque es un virus muy elusivo, que cambia sus elementos externos, que son los que sirven para que el cuerpo genere anticuerpos.

Teniendo en cuenta estas mutaciones del virus, ¿se puede considerar al sida una enfermedad o una gama de enfermedades?

–No, el sida es una enfermedad en sí misma, porque uno puede hasta reproducirla. Eso sí, tiene muchas expresiones químicas. Recordemos que el sida consiste en la inmunodeficiencia. A partir de ahí, la puerta queda abierta para que se instalen infecciones oportunistas, tumores y otras enfermedades.

–¿Cree que la inexistencia de una vacuna se debe a una cuestión económica?

–En este momento, yo le diría que no. Porque hay fondos suficientes para investigar, entre ellos la donación de 500 millones de dólares que hizo la Fundación Bill y Melinda Gates. Hay mucha financiación para la investigación. No es ahí donde falta dinero: falta para proveer tratamientos a los países más pobres. Estamos mejor que hace dos años, porque por entonces hablábamos de que casi un 90 por ciento de los pacientes que necesitaban tratamiento no recibían medicación.

–¿Cuál es la diferencia en cuanto a la investigación entre la Argentina y el mundo?

–Desde la Noche de los Bastones Largos, la investigación básica en el país quedó herida de muerte. Si bien se hacen cosas con mucho esfuerzo, evidentemente la brecha tecnológica y científica que se produjo desde entonces fue tremenda.

–¿Conoce casos de remisión del virus?

–Remisión, en el sentido de que la carga viral se vuelva indetectable, sí, curación, o sea, que un individuo infectado se transforme en VIH negativo, hasta la fecha no.

–¿Y casos de personas con alguna resistencia natural al VIH?

–Sí, tiene que ver con la configuración genética de ciertas personas que hace que no tengan el receptor con el que usualmente se “engancha” el VIH en la célula y entra en ella. Representan menos del 3 por ciento de la población mundial.

–¿Cómo ve la investigación sobre el VIH de acá a cinco años?

–Creo que va a haber una nueva ola de drogas, avances en microbicidas, en estrategias que combinen la prevención biomédica con la prevención vinculada con la ciencia del comportamiento y las ciencias sociales. Tenemos que encontrar una asociación con fines útiles, en lugar de discutir “prevención o tratamiento” o “prevención desde el área biomédica” o “prevención desde el área social”.

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La Nación:18.08.06
 
Un argentino, al frente de la lucha contra el sida
Pedro Cahn preside desde hoy la IAS

Hoy al mediodía, tras pronunciar la conferencia de cierre de la XVI Conferencia Internacional de Sida, el médico argentino Pedro Cahn -jefe de la sección Infectología del Hospital Fernández, asumirá de hecho la presidencia de la Sociedad Internacional de Sida (IAS, según sus siglas en inglés), la mayor organización científica dedicada a combatir la epidemia. La integran 10.000 miembros de 132 países.

"Este fue un congreso sin precedente, con más de 25.000 participantes y 5000 personas que circularon por los pasillos [del Palacio Metropolitano de Congresos de Toronto]: desde investigadores de las ciencias básicas, hasta políticos, artistas y pacientes", dijo ayer Cahn desde la ciudad canadiense, donde se encuentra reunida la Conferencia.

La reunión congregó a científicos, trabajadores del sector sanitario, organizaciones no gubernamentales, delegados gubernamentales, de la Organización de las Naciones Unidas, activistas, filántropos, compañías farmacéuticas, personas que viven con el VIH/sida y más de 4000 periodistas de todo el mundo. El objetivo principal de la conferencia fue crear estrategias a largo plazo capaces de invertir la tendencia de la epidemia que ya cobró la vida de 25 millones de personas.

De cara al futuro

Entre los hechos destacables de la reunión que tuvo como lema "Es tiempo de cumplir", Cahn mencionó: "Se presentaron nuevas herramientas para complementar lo que ya tenemos y más que nunca se pudo ver la interacción entre prevención y tratamiento".

A lo largo de la semana, se discutieron innumerables experiencias y propuestas. Entre ellas, el especialista argentino destaca el desarrollo de microbicidas, que se espera que estén listos para principios del año próximo, y la utilidad de la circuncisión masculina, que demostró ser preventiva de la infección. "No quiere decir que vamos a enseñar a circuncidar ni mucho menos -aclaró Cahn-. Pero es una herramienta más que puede llegar a ser utilizada."

Otra estrategia analizada fue utilizar antirretrovirales en la profilaxis de la enfermedad. "Está en estudio su uso tanto posexposición, como preexposición, es decir, con valor preventivo", explicó el especialista.

Con respecto a la situación de la epidemia en la Argentina, Cahn subrayó que existen dos situaciones diametralmente opuestas: "Por un lado, toda la gente que se acerca a los médicos recibe tratamiento antirretroviral a través de su empresa prepaga o del Programa Nacional de Sida; por otro, tenemos a los que no saben que están viviendo con el virus. Si el 60% de los 150.000 argentinos que se estima que están infectados fuese elegible para recibir la terapia tendríamos que estar tratando a 90.000 personas. Son los que están más desvinculados del sistema de salud, los más pobres, los más marginados, los que están excluidos tanto del tratamiento como de la prevención".


 
LA NACION | 18.08.2006 | Página 14 | Ciencia/Salud