Mientras la Conferencia Internacional de Sida se desarrollaba durante esta semana en Canadá, en el mundo murieron 50.000 personas por esta enfermedad y 80.000 se infectaron con el virus.
Nadie de los 25.000 reunidos en Toronto pareció olvidarse de esto mientras se buscan respuestas a la epidemia. Y tampoco lo olvidaron en los discursos de ayer en el cierre. El científico argentino, Pedro Cahn —como nuevo presidente de la Sociedad Internacional de Sida— llamó a los líderes de las potencias mundiales a cumplir con su promesa de aportar fondos para el acceso universal a los tratamientos.
Pero sin duda, uno de los momentos destinados formalmente a recordar las caras de las cifras mortales por el sida fue el jueves a la noche. En una plaza de Toronto se reunieron miles de personas. En silencio, prendieron velas y no pudieron aguantar las lágrimas. Lloraban con carteles colgados con las fotos de sus amigos, parientes y conocidos muertos. También había gente que vive con VIH.
Desde que se produjo el primer diagnóstico de la enfermedad —hace 25 años— murieron 25 millones de personas. Y, en la actualidad, son casi 40 millones las personas con VIH/Sida.
Esas lágrimas ayer se transformaron en reclamos concretos. Stephen Lewis, enviado de las Naciones Unidas en Africa, fue uno de los oradores más aplaudidos por la dureza de sus palabras. Lewis dijo: "Ayer, valientemente el argentino Julio Montaner habló del genocidio que están cometiendo los líderes con su indiferencia. Tiene razón. Es importante que el Grupo de los 8 —Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia— cumplan su promesa de proveer fondos para que, en el 2010, todos los habitantes del mundo que lo necesiten accedan gratis a la medicación para el tratamiento".
Ante una multitud, el científico argentino Pedro Cahn insistió sobre ese punto: "Necesitamos presionar a los líderes de Grupo de los 8. Estamos muy lejos de los 22.000 millones de dólares que necesitamos para el 2008 para lograr el acceso universal a la prevención, cuidado y tratamiento". Y siguió: "No respaldaremos ningún tipo de lista de Schindler al aceptar que mientras aquellos que están incluidos salvan sus vidas, los demás quedan rezagados al sufrimiento y la muerte. Nuestros fracasos tienen consecuencias dramáticas. No podemos seguir aportando leña a la tragedia", dijo en su primer discurso como líder de la lucha mundial contra la epidemia.
Cahn también habló de la situación de América latina. Una región que pareció estar ausente de las agendas de los organismos internacionales que participaron en esta cumbre. Varias veces, Clarín preguntó por la situación en la región y recibió una misma respuesta: "No tenemos cifras precisas". Un funcionario de ONUSIDA reconoció que al poner tanto foco en Africa "la región se nos escapó de la mano".
Cahn, recordó ayer que en esta región hay 22,5 millones de personas que viven con VIH. "Quiero recordarles —dijo— que la región de la que vengo también sufre la epidemia".
"Miran para otro lado"
"Las estadísticas de ONUSIDA no reflejan toda la realidad de nuestros países. Tampoco hay líderes políticos que se comprometan de verdad con la lucha por la epidemia y no es necesariamente porque tengamos poco sida, si no porque miran para otro lado".
Con estas crudas palabras la argentina Patricia Pérez, secretaria general para América Latina de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/Sida, denunció la escasa representación que tuvo la región durante la Conferencia Internacional de Sida en Toronto.
El País, Madrid
Fuertes críticas a los países ricos en el cierre de la conferencia sobre el SIDA en Toronto
Stephen Lewis, enviado especial de la ONU para el SIDA en África condenó la actuación del G8 y Sudáfrica en la conferencia final
EFE - Toronto
El enviado especial de la ONU para el SIDA en África, Stephen Lewis criticó a los países que integran el grupo de los 8 y al gobierno de Sudáfrica durante la clausura del la XVI Conferencia Internacional sobre SIDA, celebrada en Toronto. Lewis abandonará su puesto a finales del año y dijo que ha solicitado que su sucesor sea de África, "sobre todo una mujer africana". A las críticas de Lewis al G8 se sumaron los que le hizo al Gobierno de Sudáfrica.
"Es el único gobierno de África, de entre todos los que he visitado en los últimos cinco años, en que el Gobierno sigue siendo obtuso, dilatorio y negligente a la hora de proporcionar tratamiento", dijo Lewis sobre Sudáfrica. "También es el único país de África cuyo gobierno sigue proponiendo teorías más cercanas a las de un lunático que a las de un estado preocupado y compasivo", agregó.
Lewis, conciente de que es inusual que un delegado critique a un país miembro de la ONU, dijo: "Fui nombrado enviado especial para África para defender a los que viven y muerren con el virus. No es mi trabajo ser silencidado por un gobierno cuando sé que lo que está haciendo es equivocado, inmoral e indefendible"
Sobre el G8, Lewis dijo que "es casi inconcebible que las extravagantes promesas de Gleneagles hayan resultado tan irreales que ahora hagan peligrar al Fondo Global" refiriéndose a la cumbre en la que ese grupo acordó la creación de un fondo global contra el SIDA. "Nadie pide más de lo prometido, pero la traición al sur ya ha comenzado. Todo en la batalla contra el SIDA peligra por el comportamiento del G8", continuó Lewis entre los vítores y aplausos de cientos de delegados.
Lewis finalizó su discurso afirmando que "la dimensión más intolerable de la pandemia es lo que sucede con las mujeres. Es una de las áreas de VIH/sida que más me irritan. La desigualdad sexual impulsa esta pandemia". Por último, solicitó la creación de "una poderosa agencia internacional para la mujer, fuertemente financiada y hasta arriba de personal" para detener lo que calificó de "matanza" de mujeres.