Trabajaste con todos los grandes de la televisión...
Es cierto: con Tinelli, Sofovich, Suar. Y con todos trabajé muy bien. Eso es una gran suerte, porque cuando se graba durante 12 horas diarias en el estudio y en exteriores, es fundamental hacerlo en un buen clima. Es un gran esfuerzo, pero sería una locura quejarme teniendo un trabajo que me encanta.
¿Cómo explicás el éxito de la telecomedia "Son Amores"?
Creo que apareció en el momento justo. No hay estrellas, somos todos trabajadores. El grupo que se armó es genial, todos son muy buenos compañeros. La historia es creíble, y los personajes son queribles. Pero, en realidad, un éxito se basa en una conjunción de cosas que no se puede explicar.
¿Qué pasa con la gente, en la calle?
Estamos muy contentos con el rebote en el público: es fabuloso tener 30 puntos de rating todos los días. Pero a la vez es difícil: la semana pasada quise ir al cine con mi familia y fue terrible. Nadie me agredió; todo lo contrario. Pero después de sacarme un montón de fotos y firmar miles de autógrafos me puse de mal humor. No lo demostré, pero en mi casa charlé con mi mujer sobre el tema que me preocupó porque involucra a toda la familia.
En un momento de tanta exposición pública, ¿sentís la necesidad de recibir algún tipo de contención profesional?
Sí, lo estoy pensando. Siempre recuerdo a un emperador romano que había contratado a un sirviente para que le repitiera todo el tiempo: "usted es simplemente una persona" y no se creyera más que los demás...