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/ Publicado el 4 de julio de 2006

Evidencias de que las mujeres son más resistentes

Sexo y percepción de la gravedad de la cardiopatía

Los hombres le otorgan mayor trascendencia a sus problemas cardiovasculares y los consideran más graves e intensos que las mujeres.

Autor/a: Dres. Nau DP, Ellis JJ, Kline-Rogers EM, et al

Fuente: American Journal of Medicine 2005;118: 1256-1261.

La mayoría de las mujeres padecen síntomas similares a los hombres, pero también presentan manifestaciones que son atípicas de enfermedad coronaria, como fatiga, dolor de espalda y otros. Algunos trabajos demostraron que las mujeres, en relación con los hombres, demoran la consulta médica cuando presentan síntomas. Más aún, las mujeres son más reticentes que los hombres en participar en programas de rehabilitación.
Quizás estas disparidades están relacionadas con las diferentes formas en que los hombres y las mujeres juzgan la importancia de la enfermedad coronaria y el impacto que ésta produce en la vida cotidiana.
Este trabajo tiene por objeto establecer si los hombres y las mujeres con antecedentes de enfermedad se diferencian en sus percepciones sobre la gravedad de la enfermedad coronaria.

Métodos

El estudio es de corte transversal sobre los pacientes dados de alta en el Hospital de la Universidad de Michigan entre Julio 1999 y noviembre de 2002. Se tomaron en cuenta sólo los pacientes de ambos sexos que tuvieron síndromes coronarios agudos (angina inestable, supradesnivel ST o infarto sin supradesnivel ST). La información subjetiva se obtuvo por correo y los datos objetivos se obtuvieron de las respectivas historias clínicas.

Los datos solicitados a los participantes fueron:
- Raza
- Educación (con secundario completo y sin secundario)
- Situación económica
- Edad (se los agrupó por arriba o por debajo de los 65 años)
- Medicación (escasa: <8 medicamentos diarios, y abundante >8 medicamentos diarios)

La intensidad, la frecuencia y la molestia de los síntomas se determinaron mediante un sistema de Symptom Distress Checklist, que incluyó la presencia o no de 24 síntomas. El punto de inflexión para establecer las categorías de síntomas escasos o numerosos, fueron 8 síntomas. Se estableció también una puntuación de capacidad funcional cardíaca. La percepción de la gravedad de la cardiopatía se clasificó en 5 clases según que la intensidad de los síntomas fuera muy leve, leve, moderada, intensa y muy intensa.

Resultados

De un total de 1217 personas a quienes se les enviaron las encuestas, contestaron 490, de las cuales 348 eran hombres y 142 eran mujeres.
Las mujeres informaron sobre menor ingreso económico y menor nivel educativo que los hombres. También presentaron menor capacidad funcional cardíaca, mayor número de síntomas cardíacos y un mayor consumo de medicamentos que los hombres. Las puntuaciones de calidad de vida, según los métodos de clasificación utilizados también fueron menores para las mujeres.
A pesar de estos guarismos desfavorables en las mujeres, la percepción de la gravedad de la enfermedad cardíaca fue similar a la de los hombres. En otros términos, a igualdad de intensidad de dolor o de discapacidad física, los hombres lo percibieron como de mayor gravedad que las mujeres.

Discusión

En los análisis bifactoriales, las mujeres tuvieron la misma percepción sobre la gravedad de su enfermedad coronaria que los hombres, a pesar de que sus síntomas fueron más intensos y su capacidad de actividad diaria fue menor. En los análisis multifactoriales, los hombres percibieron su enfermedad como de mayor gravedad que las mujeres, tras ajustar las diferencias terapéuticas.

Este y otros estudios, sugieren que las mujeres se ven más afectadas que los hombres por las patologías cardíacas desde el punto de vista físico y psicosocial. Sin embargo, si bien la gravedad de la enfermedad y las comorbilidades son mayores que en los hombres, el principal hallazgo de esta evaluación demuestra que la percepción de la enfermedad no es más intensa que en los hombres.

En general, las mujeres se encuentran ante mayores desafíos para superar las enfermedades cardiovasculares por tener mayor edad, un menor nivel de educación, menor tendencia a vivir en pareja, presentar mayor incidencia de otras patologías y estar en clase funcional cardíaca más avanzada. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en las mujeres y las tasas de mortalidad son mayores que en los hombres especialmente si existe la asociación con diabetes. A pesar de esto, las mujeres se defienden menos agresivamente ante la enfermedad, son reticentes a ingresar en un plan de rehabilitación cardiovascular y subestiman la atención médica. Si estas diferencias se deben a decisiones propias de las mujeres y no a sesgos de diagnóstico, asesoramiento y tratamiento por parte de los médicos, entonces es importante comprender las percepciones, las creencias y las actitudes de las mujeres ante la enfermedad cardiovascular.

Conclusiones

Los hombres le otorgan mayor trascendencia a sus problemas cardiovasculares y los consideran más graves e intensos que las mujeres. Las implicancias de este hallazgo no son triviales, porque con esta actitud, las mujeres tienden a una menor atención y a una menor tasa de diagnóstico y tratamiento que los hombres.
Es muy probable que esto se deba, al menos en parte, a una subestimación de la enfermedad cardiovascular en la mujer por parte de los médicos. Una evidencia de esta actitud es el menor número de estudios intervencionistas (angioplastia o cirugía de revascularización), realizados en las mujeres en relación con los hombres. Sería una postura cómoda y fácil, adjudicarle a las mujeres una mayor capacidad de tolerancia y resistencia ante la enfermedad, como única explicación a este fenómeno, en lugar de investigar el grado de responsabilidad de la información y de la atención por parte de los médicos.

Aspectos destacados

¿Qué se sabía del tema?


Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en las mujeres y las tasas de mortalidad son mayores que en los hombres especialmente si existe la asociación con diabetes.

La mayoría de las mujeres padecen síntomas similares a los hombres, pero también presentan síntomas que son atípicos de enfermedad coronaria, como fatiga, dolor de espalda y otros.

En relación con los hombres, ante la presencia de síntomas las mujeres demoran más en realizar una consulta médica.
Las mujeres son más reticentes que los hombres en participar en programas de rehabilitación.

¿Qué aporta el estudio?

En los análisis bifactoriales, las mujeres tuvieron la misma percepción sobre la gravedad de su enfermedad coronaria que los hombres a pesar de que sus síntomas fueron más intensos y su capacidad de actividad diaria fue menor. En los análisis multifactoriales, los hombres percibieron su enfermedad como de mayor gravedad que las mujeres tras ajustar para las diferencias terapéuticas.

¿Cómo se vincula a la práctica?

Con esta actitud, las mujeres tienden a una menor atención y a una menor tasa de diagnóstico y tratamiento que los hombres. Es muy probable que esto se deba, al menos en parte, a una subestimación de la enfermedad cardiovascular en la mujer por parte de los médicos.
Los médicos deberían realizar una autocrítica sobre el grado de información que le trasmiten a las mujeres con patologías cardiovasculares y si le otorgan la trascendencia diagnóstica y terapéutica que merecen.