Por: William Pesek
Geopolítica de la frustración sexual". Así califica Martin Walker, un académico de la New School University of New York, al subestimado riesgo de la perspectiva económica de Asia.
El especialista francés en demografía Christophe Guilmoto lo llama "masculinización". Otros se refieren sin ambages a "la preferencia por el pene".
No importa cómo se lo llame, el deseo de tener hijos varones en China, India y otras economías asiáticas está provocando una peligrosa brecha sexual. En China, por ejemplo, en el 2005 nacieron 120 niños por cada 100 niñas, según un informe de las Naciones Unidas. Este creciente exceso de testosterona es algo que los inversores que hacen apuestas de largo plazo en Asia están monitoreando ya.
"Los desequilibrios en los porcentajes de nacimientos sólo puede llevar a desequilibrios de amplio espectro en la sociedad", dijo recientemente Thoraya Ahmed Obaid, directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas.
Que escuche el creciente número de familias de Beijing a Nueva Delhi y de Hanoi a Katmandú que activamente evitan el nacimiento de hijas mujeres. Es un fenómeno cultural que los gobiernos tienen que abordar y que puede tener efectos colaterales económicos inesperados.
La preferencia por hijos varones suele tener origen en expectativas económicas. Los hijos varones tienden a ayudar económicamente a sus padres en la ancianidad, mientras que las hijas con frecuencia son consideradas como una carga.
Pero esas familias están ejerciendo un darwinismo al revés. Llevan a cabo una especie de proceso de selección antinatural para avanzar económicamente. Guilmoto estima que los hombres superarán a las mujeres en 23 millones en la India y en 26 millones en China para el 2030.
En la década de 1990, el economista Amartya Sen llamó la atención sobre la falta de mujeres. Mejor información censual nos permite ahora ver cómo crece la tendencia y puede minar el crecimiento asiático y la productividad.
Copyright Clarín y Bloomberg, 2007