Medical News

/ Published on February 20, 2002

Entre los empleados bancarios: a partir del corralito

Se triplicaron las emergencias psiquiátricas

Aumentaron la ansiedad, la depresión y el consumo de alcohol y fármacos; hay amenazas verbales de suicidios y homicidios. Asisten menos a psicoterapia por falta de tiempo. Los especialistas que atienden la salud mental de los bancarios informan que hay una red de atención permanente

Fuente: La Nación

Una mujer bien vestida, con sus ojos detrás de anteojos negros que no ocultan su rostro inflamado por el llanto, escribe con pintura negra en aerosol y mancha sus manos, inexpertas en graffiti.

Es la cuarta vez, a lo largo de dos cuadras, que descerraja la palabra chorros sobre paredes, cortinas y frentes de vidrio de varios bancos de la City porteña. Los hombres de azul, imperturbables, sólo se limitan a mirar.

Pero dentro de esos lugares que la señora bien vestida marcó con odio e impotencia trabaja mucha gente que en realidad se le parece. Son los empleados bancarios, que dejaron bien atrás esa época en que eran los candidatos predilectos de las jóvenes solteras de clase media en ascenso.

Ahora, en la ceguera que produce la desesperación de los que reclaman por sus ahorros acorralados, el bancario se transformó en un frontón donde pega la angustia de la gente.

No habituados ni entrenados para soportar semejante presión (gritos, golpes, amenazas, violencia física), a la que no pueden legalmente responder sin exponerse a un castigo, los empleados se sienten cada vez peor.

Los doctores Marcos Sehinkman y Hebe Roimiser, directores de la Clínica Privada Banfield, que atiende las consultas de salud mental de los afiliados a la Obra Social Bancaria (OSBA) Solidaridad, explicaron que desde el corralito se triplicaron las consultas por emergencias psiquiátricas entre los empleados bancarios.

Sehinkman y Roimiser refirieron gran preocupación, ya que "hay amenazas verbales de suicidios y aun fantasías homicidas", frente a la inaguantable presión del público.

"Llegan con taquicardia, problemas gastrointestinales, insomnio, irritabilidad, contracturas, depresión, dolores; muchos han aumentado el consumo de cigarrillos, café, alcohol o ansiolíticos. La tensión laboral es el síntoma cardinal de la consulta", dijeron.

Sin embargo, en el último bimestre de 2001 bajó un 22% la concurrencia a tratamiento psicoterapéutico. "Es impresionante la cantidad de sesiones que se cancelan por el exceso de horas que deben dedicar al trabajo -dijo el psiquiatra-. Y la presión es tan grande que muchos rechazan horas extras, a pesar de la necesidad de ganar más."

 

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