Las enfermedades respiratorias de origen alérgico se han convertido en un problema de salud pública mundial; se considera que de 15 a 30 por ciento de la población es susceptible de padecerlas. En México se han incrementado y el asma es una de las principales causadas de hospitalización de urgencia en niños y adolescentes.
Por los árboles y plantas, el ambiente de la Ciudad de México es abundante en polen, principal alérgeno causante de asma y rinitis (los más frecuentes), señaló Luis Manuel Terán Juárez, profesor de la Facultad de Medicina y jefe de Investigación de Inmunogenética y Alergia del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias.
"Los pacientes con una afección de este tipo son, en su mayoría, atópicos, es decir, tienen una tendencia hereditaria a desarrollar reacciones (asma, dermatitis atópica o rinitis) porque en su organismo se produce un anticuerpo específico, la inmunoglobulina E, contra alergenos comunes", explicó.
La aparición del asma está condicionada a la predisposición hereditaria (atopia), y a otros factores desencadenantes que se encue tran en el medio ambiente, como alérgenos y contaminación, abundó.
Terán Juárez y su equipo trabajan en dos proyectos de investigación. El primero se relaciona con el asma bronquial de origen alérgico, que se desencadena por alérgenos intramuros o extramuros (dentro o fuera de casa), y el segundo con virus respiratorios, que constituyen un factor importante en la aparición y agudización de las enfermedades respiratorias alérgicas.
"Se han establecido métodos precisos para diagnosticar los virus asociados", apuntó.
Amenaza al sistema inmune
Los seres humanos están expuestos, todo los días y en cualquier lugar, a toxinas, contaminantes, virus, bacterias, hongos y diminutos artrópodos conocidos como ácaros.
Para protegerse de posibles peligros, el cuerpo humano tiene un sistema inmune que, en ocasiones, reacciona de manera excesiva contra ciertas sustancias denominadas alérgenos, por considerarlas una amenaza, aseveró el investigador universitario.
El contacto constante de un individuo atópico con alérgenos causa que estos últimos se depositen en la superficie respiratoria, donde interaccionan con la inmunoglobulina E; este vinculo desencadena síntomas como estornudos, comezón, lagrimeo y escurrimiento nasal. A la reacción excesiva del sistema inmune se le conoce como alergia.
Los antígenos causantes de las enfermedades respiratorias alérgicas reciben el nombre de aeroalérgenos porque están suspendidos en el aire. Los más comunes, prosiguió, son los granos del polen, las proteínas de ácaros y cucarachas, las partículas de plumas de aves y de piel de gatos, perros y caballos, así como la espoas de hongos.
Los virus, como el sincicial, de la influenza y el rinovirus, son un factor importante en la aparición y agudización de las enfermedades respiratorias alérgicas porque desencadenan una respuesta excesiva del sistema inmune e inflama las vías aéreas.
"En algunos pacientes el sistema inmune no responde adecuadamente, por lo que se retarda la eliminación de esos organismos y, en consecuencia, generan una crisis asmática más severa", expuso.
Pólenes
Desde la década de los 40 se han realizado estudios sobre pólenes en la atmósfera de la Ciudad de México y de otras urbes del país, y todos coinciden que en temporada seca (de noviembre a abril) el aire contiene gran cantidad de esos granos debido a la polinización de plantas y condiciones ambientales (lluvias escasas, poca humedad y alta velocidad del viento).
"La alergenicidad de los pólenes no sólo se relaciona con su concentración en el aire, también con el hecho de que en las grandes ciudades interaccionan con contaminantes que incrementan la exposición de sus grupos antigénicos específicos. La respuesta de cada persona depende del estado de sus sistema inmune de la ruta de penetración del alérgeno en el organismo y de la frecuencia del contacto", comentó Terán Juárez.
Algunos países desarrollados disponen de redes para detectar pólenes, similares a las que se utilizan para medir la contaminación. "Cuentan con equipo especializado y personal entrenado que se encarga de informar del tipo de granos en el ambiente. En México se debería crear una red similar", opinó.
Polución y cambio climático
Además de potenciar la alergenicidad de los pólenes, la contaminación ambiental daña directamente las vías respiratorias de los pacientes, lo que facilita la penetración de laérgenos y, en consecuencia, deriva en una inflamación severa de las mismas.
"Las partículas de ozono, los óxidos de nitrógeno y el dióxido de azufre lesionan la mucosa nasal y el mecanismo de limpieza mucociliar, lo que explica la entrada de alérgenos en las vías respiratorias y la aparición de otros padecimientos relacionados en pacientes asmáticos", afirmó.
El calentamiento global también ha favorecido el desarrollo de esas afecciones en todo el mundo, porque los periodos de polinización son más prolongados y la cantidad y alergenicidad ha crecido.
Problema de salud pública
Aunque la enfermedad respoiratoria elérgica por pólenes es considerada en México un problema de salud pública, no se han realizado estudios aerobiológicos sistemáticos para obtener información precisa de la concentración de esos granos en la atmósfera e identificar los periodos de polinización.
"Con esa información podrían tomarse previsiones para proteger de los alérgenos a las personas susceptibles y a los asmáticos e iniciar un tratamiento en el momento oportuno. También podrían elaborarse mapas de pólenes como una herramienta útil para hacer mejores diagnósticos", concluyó Luis Manuel Terán Juárez.