RIO DE JANEIRO.- "Hoy, en la Argentina, es muy grande el porcentaje de nuevos casos de insuficiencia renal de origen desconocido: cerca del 20% de los pacientes que llegan a diálisis lo hacen sin haber tenido un seguimiento previo de su enfermedad renal, y de un día para el otro les dicen que tienen que empezar diálisis", dijo a LA NACION el doctor Rubén Schiavelli, jefe de la Unidad de Nefrología y Trasplante Renal del hospital Argerich.
El número de personas que, de la nada, se encuentran con la amarga noticia de que deben dializarse no es menor. Mil por lo menos, si se toman en cuenta las estadísticas del Incucai, que señalan que fueron 5375 los pacientes que iniciaron un tratamiento de diálisis en 2006.
"Es muy duro -aseguró el doctor Luis Gaite, jefe de Nefrología y Trasplante Renal de la Clínica de Nefrología, Urología y Enfermedades Cardiovasculares, de Santa Fe-, porque la mayoría se encuentra en la edad media de la vida, entre los 30 y los 50 años de edad."
La insuficiencia renal es uno de los temas que se discuten en esta ciudad, donde alrededor de 8000 médicos participan hasta hoy del Congreso Mundial de Nefrología 2007. Este es el estadio final de la enfermedad crónica renal, en el que la gravedad del daño sufrido por el riñón hace que el paciente deba someterse a diálisis, procedimiento cuya finalidad es eliminar los residuos que se acumulan en la sangre.
Aunque la hipertensión arterial, la diabetes y otras afecciones propias del riñón son las principales causas de la enfermedad renal crónica, en el 20% de los argentinos en que ésta culmina con el paciente en el centro de diálisis las razones no están tan claras.
"Es imposible saberlo -admitió el doctor Schiavelli-, porque la biopsia del riñón lo único que muestra es que está esclerosado, que ya es una cicatriz. En algunos casos, a través del interrogatorio al paciente, uno va encontrando alguna historia de enfermedad que permite presumir cuál es la causa, pero no puede saberlo con certeza."
A veces, durante la entrevista con el médico, estos pacientes recuerdan algunos síntomas compatibles con el deterioro renal (como anemia, adelgazamiento, náuseas, vómitos o calambres), a los que durante la evolución de la enfermedad crónica renal les atribuyeron otra causa.
"Si se les hinchaban los pies, pensaban que era porque habían estado mucho tiempo parados, o si orinaban con mucha frecuencia durante la noche, ya lo consideraban algo habitual -ilustró Gaite-. ¿Cómo podían tolerar todos esos años de enfermedad silenciosa? Al ser generalmente pacientes jóvenes, [el desequilibrio renal] se va compensando hasta que aparecen síntomas graves."
Tan graves, apuntó Schiavelli, que el diagnóstico en algunos casos se produce cuando "entran en coma". En 2005, según cifras comentadas en este encuentro científico, había 1.492.000 personas en diálisis en todo el mundo, cifra que se estima trepará a 2.095.000 en 2010. En la Argentina, son 24.000 las personas actualmente en diálisis.
Diagnóstico precoz
¿Es posible evitar que cada año a más de 1000 argentinos los sorprenda la noticia de que deben ingresar en diálisis, sin haber podido verse beneficiados de los tratamientos que hoy permiten revertir, detener o ralentar la evolución de la enfermedad renal crónica? Para Schiavelli y Gaite, esto es posible si se implementan métodos de screening que permiten un diagnóstico precoz de la enfermedad.
"Cuando el médico [no especialista] cuenta con la presencia del paciente en la consulta, es fundamental realizar un estudio de creatinina que permita valorar la función renal, y si se trata de la consulta de una persona con hipertensión, síndrome metabólico o diabetes, realizar una batería de tests más específicos", sugirió Schiavelli. En estos últimos, Gaite sugiere el uso de la ecografía renal, "un método sencillo, no cruento y barato, útil para descartar enfermedad renal en estos grupos de más alto riesgo".
"En las etapas asintomáticas de la enfermedad, estos métodos permiten detectarla precozmente y a muy bajo costo; esto posibilita revertir en algunos casos o, si no, al menos evitar o enlentecer su progresión", concluyó Schiavelli.
Por Sebastián A. Ríos
Enviado especial
Tratamiento más simple
RIO DE JANEIRO (De un enviado especial).- La anemia renal es una de las complicaciones que más lesionan la calidad de vida de las personas con enfermedad renal crónica.
Para revertirla, se usan drogas que estimulan la producción de hemoglobina (la proteína que transporta el oxígeno y que da color rojo a la sangre), tratamiento que habitualmente requiere tres inyecciones por semana.
Ahora, una nueva clase de fármacos, los activadores continuos de los receptores de eritropoyetina (CERA, según sus siglas en inglés), requieren sólo una inyección por mes.
Aquí, en el Congreso Mundial de Nefrología 2007, fueron presentados dos estudios clínicos que avalan la eficacia del primer exponente de los CERA. "En el 97,5% de los pacientes, esta nueva droga pudo corregir los valores bajos de hemoglobina", dijo el doctor Robert Provenzano, director de investigación en nefrología del Hospital y Centro Médico St. John de Detroit, Estados Unidos.
Se estima que el primer CERA llegaría a la Argentina dentro de aproximadamente dos años.
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En el mundo solo un 10% de los pacientes que esperan un trasplante renal lo reciben, según experto
miércoles 25 de abril ,15:47:58
MADRID (EUROPA PRESS)
De las 600.000 personas que, en todo el mundo, esperaban un trasplante de riñón en 2005, solo 65.000 lo recibieron, señaló el director general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, durante la presentación del libro 'Trasplante Renal', que presenta una visón del presente y futuro del trasplante de riñón en Portugal e Iberoamérica.
En España, por su parte, en 2005 había 22.000 pacientes en diálisis. De ellos 4.000 eran aptos para recibir un nuevo órgano, pero solo 2.200 lo recibieron, indicó Matesanz.
Los datos mencionados por el directivo, que son parte del Observatorio Mundial de Trasplantes que lleva la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en el que colabora la ONT, también dan cuenta de un millón y medio de personas en diálisis y de la necesidad de incrementar el número de donantes en todo el orbe.
Señaló Matesanz que aunque en España la tasa de donantes fallecidos está bien, la donación de vivo se ha desarrollado muy poco en el país. "Solo un 6,4% de los trasplantes que realizamos son de vivos. Esperamos aumentar esa tasa hasta un 10 o un 15 por ciento", dijo.