La diabetes mellitus (DM) tipo 2 en niños se ha incrementado en el mundo. Hasta hace una década, el porcentaje de infantes que la padecía era de dos por ciento. Sin embargo, la cifra ha aumentado de manera alarmante, y ahora va de ocho a 45 por ciento.
Además, desde 2000 ocupa el primer sitio como causa de muerte entre la población mexicana, y tratarla cuesta al sector salud más de 150 millones de dólares al año.
Al respecto, Ana Lilia Rodríguez Ventura, académica del Departamento de Embriología de la Facultad de Medicina de la UNAM, informó que el aumento de esta pandemia en pequeños de menos de 10 años es preocupante, pues "sí a esa edad presentan diabetes tipo 2, a los 20 cuando debieran estar en plena etapa reproductiva y laboral, se verán impedidos por las secuelas de la enfermedad".
Las cifras han disparado, entre otras razones, por el sedentarismo y el sobrepeso, consecuencia de una dieta hipercalórica; por ello, aseguró, la cultura de la prevención debe inculcarse en todos los sectores, pues los niños afectados están condenados a padecer ceguera, insuficiencia renal, o amputaciones en su adultez.
En el Distrito Federal, comentó la especialista, 50 por ciento de los infantes padece sobrepeso u obesidad, y la situación aún se niega, pues la comunidad sigue creyendo, erróneamente, que si el pequeño "está cachetoncito, es sinónimo de que está sano".
La Asociación Americana de Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) implementó una serie de criterios como factores de riesgo que pueden desarrollar el transtorno: que el chico, de 10 años, tenga sobrepeso u obesidad; antecedentes familiares de la afección, de primero a segundo grado; resistencia a la insulina; que se haya tenido bajo o alto peso al nacer, y una madre que padezca el mal, o haya presentado diabetes gestacional.
Si el menor muestra más de dos de estas características, se considera propenso a padecerla enfermedad.
Por ello, Rodríguez Ventura aseguró que lo más importante, desde el punto de vista médico, es enfrentar las consecuencias de la diabetes mellitus en la calidad de vida del afectado, pues el mayor número de hospitalizaciones que se dan en el sector salud es por complicaciones de este mal".
Se debe implementar una educación integral, en la que participen científicos, académicos y el gobierno, para lograr disminuir el problema. "Se está convirtiendo en una epidemia en la que la calidad y la esperanza de vida de los enfermos se reduce entre 10 y 22 años", añadió la investigadora.
La comunidad médica está alamada, pues no se han especificado las metas oara el tratamiento del padecimiento para los próximos años, que según la Federación Mexicana de Diabetes, actualmente afecta a cerca de 246 millones de personas en el orbe y, de seguir su incremento, según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2025 habrá 300 millones, de los cuales 75 por ciento vivirán en naciones en desarrollo.
Ante la situación, urgió a tomar en cuenta la prediabetes, un estado de intoleracia a la glucosa, que se determina cuando se realiza un estudio llamado curva de tolerancia, que puede determinar, en una etapa inicial, si se es candidato para empezar un tratamiento.
Al respecto, Martha Pérez Armendáriz, titular del Laboratorio de Sinapsis Eléctricas del Departamento de Medicina Experimental de la facultad del ramo, detalló que esa situación no sólo se ve en el ámbito nacional, sino que es una tendencia en todo el orbe.
Se estima que el los próximos 15 años la cifra mundial actual aumentará 50 por ciento; así, dijo, habrá cerca de 40 millones de niños y adolescentes afectados, y de ellos, 22 millones serán menores de cinco años. En cuanto a los infantes, añadió, presentan obesidad cada vez a menor edad, particularmente en familias de clase media y de escasos recursos, debido al consumo de comida "chatarra", rica en grasas y carbohidratos, la cual deriva de la mala economía y de la inseguridad social actual en zonas urbanas, que demanda el que ambos padres trabajen la mayor parte del día, lo que orilla a que los niños lleven una vida sedentaria, frente al televisor, y/o a los juegos electrónicos.
Por otra parte, Pérez Armendáriz sostuvo que el costo de este transtrono es devastador. Según un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública, en 2006 se gastaron más de 150 millones de dólares en el costo directo de su tratamiento, considerando la demanda y lo invertido por las tres principales instancias públicas que atienden el problema: Secretaria de Salud, Instituto Mexicano del Seguro Social, e Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
También hay estimaciones de que el costo total, directo o indirecto, es de 430 millones de dólares. Este último resulta de la invalidez y retiro prematuro del sujeto de la vida laboral activa.
Costo familiar
Además, comentó que el mayor costo lo aporta la familia, pues complementan continuamente el precio de medicamentos e insumos que requiere el paciente, y con frecuencia mantienen al enfermo incapacitado y sin pensión, por no haber tenido nunca un empleo formal, situación e la que están la mayoría. Además, invierten en alimentación especial, lo que contribuye a que siete de cada 10 diabéticos abandonen su control.
Asimismo, se destinan recursos de forma indirecta, por la baja productividad de los enfermos, y la mortandad prematura.
A su vez, el coordinador de los Ciclos Clínicos, Internado y Servicio Social, del Programa de Alta Exigencia Académica de Medicina, Juan Carlos Maldonado Carraco, señaló que la diabetes es una entidad patológica que engloba cantidad de transtornos metabólicos, principalmente relacionados con la falla del buen uso del energético corporal; la glucosa, y un mal multifactorial.
Por ello, reiteró que desde 2000 el mal se ha convertido en la primera causa de muerte en México, teniendo mayor prevalencia en mujeres.
En este sentido, Carolina Zepeda especialista del Departamento de Salud Pública de la referida facultad, indicó que en 2007 hubo cerca de 70 mil defunsiones por esa causa, de las que 18 mil se debieron a complicaciones renales, y el resto a otro tipo de problemas.
Además, dijo, dos terceras partes de los diabéticos muere por males cardiovasculares como infarto o enfermedades vasculares cerebrales, por mencionar algunas.