Noticias médicas

Publicado el 14 de enero de 2003

Nuevas terapéuticas

Se emplea por primera vez un tratamiento experimental contra la enfermedad de Creutzfelt-Jakob

El paciente, un norirlandés de 18 años de edad, recibió una terapia consistente en inyecciones de polisulfato de pentosán directamente en el cerebro.

El pasado viernes se empleó por primera vez en el mundo un tratamiento experimental a un joven norirlandés en fase terminal de la nueva variante de la enfermedad de Creutzfelt-Jakob (vECJ) para intentar detener el avance de esta encefalopatía, según confirmó la familia del paciente.

La aplicación del tratamiento tuvo lugar en Inglaterra, pero un tribunal londinense ordenó que se mantuviese en el anonimato el hospital y el nombre de los cirujanos que practicaron la intervención.

Los padres de Jonathan Simms, de 18 años, lograron autorización judicial el pasado mes de diciembre para que su hijo se sometiera a un tratamiento novedoso que consiste en inyectar polisulfato de pentosán directamente en el cerebro.

La familia Simms, residente en Belfast, tuvo que esperar casi un mes para encontrar un hospital que aceptara administrar el tratamiento a su hijo y para recibir el medicamento que debe ser inyectado en su forma pura.

"No hay forma de saber de antemano si el tratamiento será eficaz, pero es nuestra última esperanza", declaró el viernes por la tarde Don Simms, padre de Jonathan.

"Lo mejor que nos puede pasar es que se logre detener el avance de la enfermedad y quizás que el cerebro quede protegido", precisó Simms, junto a su hijo, a quien la enfermedad ya mermó la vista y la capacidad de expresión oral. "Es una posibilidad real, pero de momento no tenemos ninguna garantía de éxito", añadió.

Este método todavía no ha sido autorizado, debido a que sólo había sido experimentado en ratones, ratas y perros. No existe ningún tratamiento para curar la variante humana de la encefalopatía espongiforme bovina, que ya ha matado a 117 personas en el Reino Unido.

Los primeros síntomas de la enfermedad de Jonathan aparecieron en septiembre de 2001. La esperanza de vida, desde la aparición de los síntomas, es de 14 meses. Pero los investigadores que desarrollaron este tratamiento experimental calculan que la vida del paciente podría ser prolongada en casi un 40%.