Las autoridades estadounidenses han detenido el ensayo clínico que comparaba una terapia continua contra el sida frente a una terapia intermitente, al comprobar en resultados preliminares que la segunda da lugar a un mayor riesgo de enfermedad y muerte.
Según el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID), el ensayo demostró al poco tiempo que los pacientes evolucionan mejor si siguen una terapia continuada, a pesar que algunos ensayos con pocos pacientes habían sugerido que los infectados por el VIH podían interrumpir a veces el tratamiento de forma segura con la monitorización médica adecuada.
No obstante, el ensayo internacional más amplio iniciado hasta la fecha ha mostrado que los pacientes que interrumpen el tratamiento tienen el doble de probabilidades de morir o de progresar a sida respecto a aquellos que reciben terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA). También se ha observado en estos pacientes presentan mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares, renales y hepáticas.
La estrategia de la terapia interrumpida tenía como objetivo reducir los efectos adversos asociados a la medicación, esperando que interrumpir durante algún tiempo el tratamiento se solucionaran. Sin embargo, los riesgos asociados a la interrupción han sido más importantes y el algo que se ha comprobado a corto plazo.
En el momento de suspenderse el ensayo clínico, participaban 33 países con más de 5.000 pacientes.
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