
El 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, fecha instituida desde 1994 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional del Alzheimer.
El objetivo es difundir información sobre la enfermedad para que, de esta manera, se solicite el apoyo y la solidaridad de la población, instituciones y organismos oficiales frente a esta condición que afecta, en su mayoría, a los adultos mayores.
El Alzheimer es el tipo más común de las demencias, que afectan a la memoria y a otras funciones cognitivas, así como a la capacidad de realizar tareas cotidianas.
De acuerdo con la OMS, el número de personas que viven con demencia está creciendo, precisamente más de 55 millones de personas (el 8,1% de las mujeres y el 5,4% de los hombres mayores de 65 años). A su vez, se calcula que esta cifra aumentará a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050.
De acuerdo con informes del organismo, la discapacidad asociada a la demencia es un factor clave de los costos relacionados con esta enfermedad. En 2019, el costo mundial de la demencia se estimó en US$ 1,3 billones. Se prevé que el costo aumente a US$ 1,7 billones para 2030, o a US$ 2,8 billones si se tiene en cuenta el aumento de los costos de la atención.
La atención que necesitan las personas con demencia incluye atención primaria de la salud, atención especializada, servicios comunitarios, rehabilitación, cuidados de larga duración y cuidados paliativos.
Aunque la mayoría de las naciones (89%) que brindan información al Observatorio Mundial de la Demencia de la OMS dicen que proporcionan algunos servicios comunitarios para la demencia, el nivel de prestación es mayor en los países de ingresos altos que en los de ingresos bajos y medios. La medicación para la demencia, los productos de higiene, las tecnologías de asistencia y las adaptaciones domésticas también son más accesibles en los países de ingresos altos, con un mayor nivel de reembolso, que en los países de ingresos bajos.
En los países de ingresos bajos y medios, la mayor parte de los costos de la atención de la demencia son atribuibles a los cuidados informales (65%). En los países más ricos, los costos de los cuidados informales y la asistencia social representan cada uno aproximadamente el 40%.