Art & Culture

/ Published on October 2, 2007

¿Por qué las orejas no tienen párpados?

¿Se anima a otros sonidos? II

Creatividad e irreverencia en los nuevos sonidos urbanos de la música rioplatense: "La Guardia Hereje" y "Cruz Maldonado".

Author: Dr. Daniel Flichtentrei

La Guardia Hereje 

Casi siempre los circuitos alternativos de circulación del arte resultan un espacio propicio para el descubrimiento y la innovación. La música del Río de la Plata ha sido históricamente territorio de músicos sensibles y poetas extraordinarios. Aunque no pocas veces el estereotipo y la reiteración han minado el interés de las nuevas generaciones manteniéndolas alejadas. En un mundo en permanente transformación resulta difícil atraer a los más jóvenes hacia obras que describen escenarios que jamás conocieron o conflictos y pasiones que ni siquiera logran imaginar. 

El tango ha seguido un itinerario tortuoso y ambiguo. Hoy se ha convertido en uno de los productos más “exportables” de nuestros países. Y está muy bien que así sea. Pero es imperativo que abra sus puertas a los artistas de nuestros días, que deje que ingresen a su propio universo cargados de nuevas historias y de otros sonidos. Que arrope con sus tibiezas de barrio y su melancolía urbana a los nuevos hombres de estas ciudades abrumadas en el vértigo de su propia implosión. Como cualquier especie, los géneros se condenan a desaparecer cuando asfixian bajo el peso insoportable de su historia el crecimiento de sus crías.

Hacen falta insensatos, atrevidos e irreverentes. Jóvenes desfachatados que se animen a hablar la lengua de sus padres para decir sus propias cosas. Locos o valientes que retuerzan el cuello de las tradiciones hasta hacerlas hablar de ellos mismos. Ladrones o grumetes que se apropien de lo que siempre ha sido suyo. De un modo algo paradójico es necesario traicionar para ser fiel. Sólo traicionando la repetición automática de lo ya conquistado se preserva -y por lo tanto se es fiel- al espíritu creador de los fundadores de un estilo.

Cierre los ojos e imagine esta rara combinación: el tono del mejor Baglietto, el “siseo” llorón de Luis Cardei y la entonación enfática del Tata Cedrón. Minas que saquean billeteras, un hombre que acuna a su madre, la tentación suicida de una tarde de domingo y el Diego…el de siempre, ese bailarín panzón e irreverente que hizo conocer el arte de la danza a los toscos muchachos del tablón. La pasión masculina por el fútbol del "negro" Fontanarrosa. Algo de todo esto hay en “La Guardia Hereje” un delicioso grupo de tango originario de la ciudad de La Plata.

¿Cuánto hace que no se permite descubrir algo nuevo? ¡Haga la prueba! De todos modos siempre es posible volver a casa. Por algo "las orjeas no tienen párpados".

  "Tristeza de Domingo", La Guardia Hereje 

 

 


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  "Para verte gambetear", La Guardia Hereje