Introducción |
El sangrado vaginal durante el embarazo, especialmente durante el primer trimestre, puede tener consecuencias para la madre y el bebé, incluyendo desprendimiento de placenta, ruptura prematura de membranas (RPM), parto prematuro, restricción del crecimiento intrauterino (RCIU) e ingreso a la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN).
El sangrado intermenstrual (spotting) y vaginal es frecuente durante el embarazo, pero no se le ha atribuido ninguna causa específica. Una cuarta parte de los embarazos se asocian con sangrado vaginal de leve a intenso durante el primer trimestre, con una prevalencia que oscila entre el 7 y el 25 %.
En general, el sangrado vaginal durante este período puede predecir resultados adversos para la madre y el bebé, y el riesgo de mortalidad fetal e infantil se cuadruplica. Estos resultados adversos pueden aumentar la tasa de hospitalización de los recién nacidos y sus madres, dificultar el desarrollo infantil, provocar la muerte neonatal e imponer enormes costos al sistema de salud.
¿Qué dice la evidencia? |
La asociación entre el sangrado vaginal durante el primer trimestre de embarazo y la RPM se investigó en base a los hallazgos de 15 estudios, con un tamaño de muestra de 92 822 mujeres. El sangrado vaginal durante este período aumentó significativamente la RPM en embarazadas (OR 2,3; IC 95 %: 1,8-3,0), con un alto grado de heterogeneidad entre estudios.
La relación entre sangrado vaginal y muerte fetal se evaluó utilizando los resultados de 13 estudios realizados entre 1990 y 2020 con un tamaño de muestra de 122 297 mujeres. Se observó que el sangrado aumentó significativamente el riesgo de mortinatos (razón de riesgo [RR] 2,5; IC 95 %: 1,2-5,0).
Además, el metanálisis de 11 estudios con un tamaño de muestra de 410 078 mujeres sobre la evaluación de la probabilidad de preeclampsia relacionada con sangrado vaginal durante el primer trimestre del embarazo mostró que el OR de preeclampsia en mujeres con sangrado durante este período fue 1,5 veces mayor que el de mujeres sin antecedentes de sangrado. Sin embargo, esta asociación no fue estadísticamente significativa.
El sangrado vaginal durante el primer trimestre de embarazo aumentó significativamente:
- el bajo peso al nacer (RR 2,0; IC 95 %: 1,5-2,6),
- el parto prematuro (RR 1,8; IC 95 %: 1,6-2,0),
- el aborto (RR 4,3; IC 95 %: 2,0-9,0),
- el desprendimiento de placenta (RR 2,2; IC 95 %: 1,4-3,3),
- la placenta previa (RR 1,9; IC 95 %: 1,5-2,4),
- el ingreso a la UCIN (RR 2,4; IC 95 %: 1,1-4,0).
No se observó una relación estadísticamente significativa entre la cesárea, el RCIU, la baja puntuación de Apgar y el sangrado durante el primer trimestre del embarazo.
Discusión |
En este estudio, el sangrado vaginal en el primer trimestre del embarazo se asoció con ruptura prematura de membranas (RPM). En los estudios realizados, entre el 14 % y el 19,4 % de las mujeres con antecedentes de sangrado presentaron RPM.
La RPM en embarazadas causa inflamación intraamniótica, infección intraamniótica, corioamnionitis y septicemia. Puede provocar sufrimiento fetal, compresión del cordón umbilical, enterocolitis necrotizante, hipoxia e hipoplasia pulmonar en el feto. Por lo tanto, la prevención de hemorragias durante el embarazo desempeña un papel fundamental en la reducción de la RPM y sus efectos adversos.
En este estudio, el parto prematuro y el bajo peso al nacer (BPN) fueron más frecuentes en mujeres con antecedentes de sangrado vaginal en el primer trimestre del embarazo. Sin embargo, los partos múltiples, la RPM y la exposición a violencia doméstica se asocian con bajo peso al nacer y parto prematuro, y pueden afectar la relación entre el sangrado y los resultados adversos del embarazo.
El sangrado durante el embarazo puede asociarse con RPM, placenta previa y desprendimiento de placenta. Entre las 28 y 34 semanas de gestación, puede provocar parto prematuro y bajo peso al nacer. En consecuencia, el parto prematuro y el bajo peso tienen efectos significativos en el crecimiento y el desarrollo del bebé.
Los resultados de este metanálisis mostraron que el desprendimiento de placenta y la placenta previa fueron más frecuentes en mujeres con antecedentes de sangrado vaginal en el primer trimestre del embarazo. Sin embargo, esta relación es bilateral, y aproximadamente el 1 % de las causas de sangrado en el embarazo se atribuyen al desprendimiento de placenta.
En los estudios realizados, la prevalencia de desprendimiento de placenta y placenta previa en mujeres con sangrado vaginal es del 1 % y el 2 %, respectivamente, y el riesgo de desprendimiento y de placenta previa en mujeres con antecedentes de sangrado en el primer trimestre es mayor en comparación con otras mujeres. En un estudio de Tuuli y col., el sangrado durante el embarazo aumentó el riesgo de desprendimiento de placenta en 5,7 veces.
En mujeres con desprendimiento de placenta, la muerte fetal ocurre en el 50 % de los casos. Además, el desprendimiento de placenta y la placenta previa, especialmente antes de las 34 semanas de gestación, pueden provocar parto prematuro y bajo peso al nacer. Por consiguiente, la ocurrencia de desprendimiento de placenta y placenta previa es de particular importancia debido a sus efectos en la salud del feto.
En esta revisión, el sangrado en el primer trimestre del embarazo se asoció con un aumento de abortos espontáneos y muertes fetales. También puede causar anomalías en el crecimiento y el desarrollo del feto. Por lo tanto, como factor de riesgo, puede aumentar la probabilidad de estas condiciones, lo cual merece una seria consideración.
El destino del 50 % de los fetos en mujeres con sangrado durante el embarazo debido a desprendimiento de placenta y placenta previa es muerte fetal o aborto espontáneo. Además, la RPM como resultado de sangrado en el primer trimestre del embarazo puede provocar también parto prematuro y aborto espontáneo.
Este metanálisis no mostró una asociación significativa entre el sangrado durante el primer trimestre del embarazo y la preeclampsia, el parto por cesárea, el RCIU, la baja puntuación de Apgar y el ingreso a la UCIN. De manera similar, en el estudio de Saraswat y col., la preeclampsia y la cesárea no tuvieron correlaciones significativas con los antecedentes de sangrado durante el primer trimestre. Sin embargo, existió una relación significativa entre la puntuación de Apgar inferior a 7 en el quinto minuto, el RCIU, el ingreso a la UCIN y los antecedentes de sangrado vaginal durante el primer trimestre del embarazo.
En esta revisión, si bien el sangrado durante el primer trimestre del embarazo aumentó el riesgo de preeclampsia, restricción del crecimiento intrauterino (RCIU), cesárea, puntuación de Apgar <7 y el ingreso a la UCIN, este aumento no fue estadísticamente significativo.
Deben considerarse las siguientes limitaciones durante la interpretación de los hallazgos: hubo una falta de definición integrada del bajo peso al nacer entre estudios (<2500 g o <2000 g). En este estudio, el peso se consideró inferior a 2500 g. Asimismo, en el campo del parto prematuro, en los estudios se informó que la edad gestacional era inferior a 37 o 34 semanas, mientras que en este estudio se consideró inferior a 37 semanas.
Conclusiones |
El sangrado durante el primer trimestre del embarazo aumenta la probabilidad de parto prematuro, RPM, bajo peso al nacer, aborto espontáneo y muerte fetal, desprendimiento prematuro de placenta y placenta previa. Por lo tanto, es esencial identificar las causas de este fenómeno y tomar las medidas de atención médica adecuadas para prevenir el sangrado durante el embarazo, prestando especial atención a sus consecuencias clínicas adversas.
Resumen objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol