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Publicado el 22 de diciembre de 2003

Transplantes

Sandimmun Neoral aumenta la supervivencia de riñones trasplantados de donante vivo

Las tasas de supervivencia a largo plazo de un riñón trasplantado de donante vivo son significativamente más elevadas con terapia inmunosupresora basada en Sandimmun Neoral que con terapia basada en tacrolimus, según un análisis presentado en el transcurso de la III Reunión Internacional de Trasplante Renal y Hepático de Donante Vivo, celebrada en Barcelona.

El estudio retrospectivo valoró los datos de más de 7.000 pacientes con trasplante renal de donante vivo del registro de trasplante de órganos de Estados Unidos United Network for Organ Sharing (UNOS), con el objetivo de comparar la supervivencia del injerto durante tres años, en pacientes tratados con uno de los dos regímenes inmunosupresores más usados: Sandimmun Neoral o tacrolimus, ambos en combinación con micofenolato mofetil (MMF) y corticoides.

El estudio concluyó que las tasas de supervivencia del injerto a los 3 años eran significativamente más elevadas en los pacientes que recibieron Sandimmun Neoral que en los pacientes que recibieron tacrolimus. Específicamente, los resultados indicaron que los pacientes que recibieron tacrolimus tenían un riesgo un 28% más alto de pérdida del órgano trasplantado o de muerte (por todas las causas de fracaso del injerto) que los pacientes que recibieron Sandimmun Neoral. Cuando los pacientes que fallecieron con un órgano funcionante se excluyeron del análisis de fracasos de órgano, los pacientes tratados con tacrolimus tenían un riesgo un 25% más alto de pérdida del órgano. La esperanza de supervivencia de los riñones trasplantados en pacientes que estaban tomando Sandimmun Neoral fue, en promedio, 4 años mayor que en los pacientes que tomaban tacrolimus, según los resultados de otra herramienta de pronóstico, la "semivida estimada del injerto" (20,8 años en el grupo de Sandimmun Neoral y 16,1 años en el grupo de tacrolimus).

En España, el trasplante de donante vivo ha tenido un desarrollo escaso, representado siempre esta actividad menos del 1% de la actividad total de trasplante renal, frente al 4,6% en los países escandinavos, donde el trasplante de donante vivo experimenta una tendencia creciente. En España, aunque se han realizado trasplantes renales de donante vivo en diversos centros, esta actividad constituye aún una opción a la que se recurre con muy poca frecuencia. Según datos de la Organización Nacional de Trasplantes, en comparación con el trasplante renal de cadáver, el 52% de los trasplantes de donante vivo presentan mejores resultados y en un 44% resultados similares.