Noticias médicas

/ Publicado el 3 de abril de 2007

En Rosario

Salvó a su hermano con un trasplante

Donante vivo de hígado para un paciente con enfermedad de Wilson

Un joven de 22 años le donó parte del hígado al pequeño de 11, que padece el mal de Wilson; es el primer caso de ablación pediátrica con donante vivo en el interior

En Rosario se realizó el primer trasplante pediátrico con donante vivo. Un chico de 11 años recibió parte del hígado de su hermano, de 22.

El menor padece la enfermedad de Wilson, lo que le provocó una falla hepática fulminante que puso en grave peligro su vida.

Cuatro días después del inicio de los síntomas, fue sometido a una intervención gracias a la generosidad de su hermano Nicolás.

El procedimiento se llevó a cabo en forma conjunta entre el Sanatorio de Niños de Rosario y el Instituto Cardiovascular de Rosario (ICR) y movilizó a un centenar de profesionales del Grupo Oroño.

"El sábado a la tarde apareció Nico y a la noche ya estaban preparados los dos equipos médicos para iniciar la ablación, por un lado, y el trasplante, por el otro. Estaban los recursos profesionales e institucionales, pero sin la decisión de Nicolás no podríamos haber hecho nada", relata Daniel Beltramino, jefe de trasplante hepático del Sanatorio de Niños al diario La Capital.

Nicolás fue dado de alta a los tres días de la intervención. Su hermano se recupera lentamente en el Sanatorio de Niños. Todavía no sabe que recibió parte del hígado de su hermano, así como tampoco que esa decisión salvó su vida.

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Clarín 05.04.07

Le donó parte del hígado a su hermano menor y logró salvarlo de la muerte

Se transformó así, en Rosario, en el primer donante vivo de hígado del interior del país.
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Mauro Aguilar

Un pequeño de 11 años afectado por una enfermedad congénita que deterioró su salud hasta dejarlo al borde de la muerte, salvó su vida en Rosario tras recibir parte del hígado de su hermano de 22, en el primer trasplante hepático pediátrico con donante vivo que se realiza en el interior del país.

Mientras el menor evoluciona favorablemente en una habitación del Sanatorio de Niños, donde fue intervenido quirúrgicamente, el dador recibió el alta el viernes pasado. Ambos, de acuerdo al diagnóstico ofrecido a Clarín por los médicos, tendrán una vida plena.

El chico implantado ingresó en el sanatorio el 19 de marzo pasado. Se comprobó que sufría el mal de Wilson —produce una acumulación anormal de cobre—, lo que generó un trastorno hepático agudo.

Cuatro días más tarde se descompensó y el 24 ingresó en el programa nacional de trasplante. En el país había tres pacientes en estado de emergencia y sus posibilidades de mantenerse con vida eran muy bajas, por lo que rápidamente se decidió estudiar la posibilidad del donante vivo. Ni su padre ni su madre estaban en condiciones de ofrecerse.

Fue entonces que Nicolás, que comparte su padre con el menor, se propuso como voluntario. Los estudios revelaron que se trataba de un donante apto. Pocas horas más tarde ambos hermanos estaban en el quirófano para someterse a una cirugía simultánea.

Para conocer íntimamente los detalles de esta historia habrá que esperar un poco: los familiares, a través de los médicos, hicieron saber que por el momento no quieren mantener ningún contacto con la prensa.

Con el dador se trabajó en el Instituto Cardiovascular de Rosario (ICR). Mientras aguardaba el implante en el Sanatorio de Niños, el niño estuvo en situación de muerte inminente tres veces. Ocho cirujanos participaron de las intervenciones.

Daniel Beltramino, a cargo junto al hepatólogo Alejandro Costaguta del equipo que realizó el trasplante, narró a este diario que la experiencia fue "más fuerte desde lo emocional que desde lo técnico".

El médico comentó que en ningún momento el donante tuvo miedo a pesar de los riesgos que se le plantearon podía correr con la operación. "En el mundo se han publicado muertes por este tipo de cirugías y al donante se le plantea todo. Sin embargo, él no dudó ni un segundo", narró Beltramino.

El porcentaje de mortalidad del pequeño en caso de no someterse a la intervención quirúrgica era de un cien por cien, y aún siendo trasplantado y durante las primeras 48 horas, de un ochenta por ciento, precisó Beltramino.

Al mayor se le extrajo entre el 35 y 40 por ciento del hígado, que, como en el caso de su hermano menor, terminará de regenerarse —volumen y funciones— en aproximadamente un mes. El trasplante hepático no suele generar rechazos, aunque los médicos advirtieron que deberán controlarse otro tipo de complicaciones, vinculadas sobre todo con la circulación.

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