La retirada de los fármacos durante 3 días tras el ictus se asocia a 5 veces mayor riesgo de muerte o dependencia y mayor deterioro neurológico temprano a los 3 meses
Un estudio español realizado por investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela indica que los pacientes que interrumpen el tratamiento con estatinas tras un ictus tienen 5 veces mayor riesgo muerte o de dependencia dentro de los 3 meses siguientes al accidente cerebrovascular. Asimismo, los que interrumpen el tratamiento durante la fase aguda del ictus tienen un riesgo incrementado 9 veces de deterioro neurológico precoz e ictus más extenso.
En este trabajo, publicado en “Neurology”, incluyeron a 215 pacientes consecutivos hospitalizados por ictus isquémico hemisférico e ingresados en las primeras 24 horas. De ellos, 89 que ya tomaban estatinas fueron aleatorizados a recibir 20 mg/d de atorvastatina o a interrumpir el tratamiento durante 3 días después del ictus. Los pacientes que no tomaban previamente estatinas fueron seguidos como grupo de referencia para el análisis secundario. A partir del cuarto día todos los pacientes recibieron 20 mg/d de atorvastatina.
El objetivo primario fue la muerte o la dependencia a los 3 meses (grado 2 o superior en la escala Rankin). Después de 3 meses, el 60% (27) de los pacientes del grupo de interrupción murieron o quedaron en situación de dependencia, frente al 39% (16) de los que continuaron con el tratamiento (OR: 4,66). Además, se registró deterioro neurológico temprano en el 65% (30) de los pacientes del grupo de interrupción y en el 21% (9) del grupo de continuación, al igual que un mayor volumen del infarto en el primer grupo.
Asimismo, el análisis secundario reveló que los pacientes en el grupo de referencia (sin tratamiento previo con estatinas) tenían mayor frecuencia de fibrilación auricular y menores posibilidades de hipercolesterolemia previa que los pacientes aleatorizados.
Neurology 2007;69:904-910
Publicado el 3 de septiembre de 2007
Terapéutica
Riesgos de la suspensión de estatinas luego de un ACV
La interrupción del tratamiento con estatinas tras un ictus aumenta el riesgo de dependencia y de muerte
La retirada de los fármacos durante 3 días tras el ictus se asocia a 5 veces mayor riesgo de muerte o dependencia y mayor deterioro neurológico temprano a los 3 meses
Un estudio español realizado por investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela indica que los pacientes que interrumpen el tratamiento con estatinas tras un ictus tienen 5 veces mayor riesgo muerte o de dependencia dentro de los 3 meses siguientes al accidente cerebrovascular. Asimismo, los que interrumpen el tratamiento durante la fase aguda del ictus tienen un riesgo incrementado 9 veces de deterioro neurológico precoz e ictus más extenso.
En este trabajo, publicado en “Neurology”, incluyeron a 215 pacientes consecutivos hospitalizados por ictus isquémico hemisférico e ingresados en las primeras 24 horas. De ellos, 89 que ya tomaban estatinas fueron aleatorizados a recibir 20 mg/d de atorvastatina o a interrumpir el tratamiento durante 3 días después del ictus. Los pacientes que no tomaban previamente estatinas fueron seguidos como grupo de referencia para el análisis secundario. A partir del cuarto día todos los pacientes recibieron 20 mg/d de atorvastatina.
El objetivo primario fue la muerte o la dependencia a los 3 meses (grado 2 o superior en la escala Rankin). Después de 3 meses, el 60% (27) de los pacientes del grupo de interrupción murieron o quedaron en situación de dependencia, frente al 39% (16) de los que continuaron con el tratamiento (OR: 4,66). Además, se registró deterioro neurológico temprano en el 65% (30) de los pacientes del grupo de interrupción y en el 21% (9) del grupo de continuación, al igual que un mayor volumen del infarto en el primer grupo.
Asimismo, el análisis secundario reveló que los pacientes en el grupo de referencia (sin tratamiento previo con estatinas) tenían mayor frecuencia de fibrilación auricular y menores posibilidades de hipercolesterolemia previa que los pacientes aleatorizados.
Neurology 2007;69:904-910