En este estudio se revisaron los historiales de más de 20.000 mujeres que dieron a luz mediante cesárea entre 1987 y 1996 y que posteriormente tuvieron otro hijo. Los resultados de la investigación mostraron que si, después de una cesárea, en el siguiente parto se vuelve a practicar la cesárea, el riesgo de ruptura uterina es bajo: menos de 2 casos por cada 1.000 mujeres.
Pero la probabilidad de que experimenten esta complicación se multiplica por tres en el caso de que el siguiente parto sea espontáneo (5,2 por 1.000) y, por cinco, si es inducido con fármacos que no sean prostaglandinas (7,7 por 1.000). En el caso de que se utilicen estas hormonas se observa un alto riesgo de ruptura uterina (24,5 por 1.000), 15 veces más elevado que entre las sometidas a una segunda cesárea.