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Publicado el 10 de diciembre de 2002

Seguridad de los anticonceptivos de 2ª y 3ª generación

Riego de desarrollar un infarto de miocardio en usuarias de anticonceptivos

Los últimos trabajos hablan de la seguridad de los anticonceptivos, particularmente los anticonceptivos de tercera generación.

Autor/a: Conferencia del último congreso de ESHRE, 2002.

Los nuevos estudios sobre anticonceptivos (ACO) y el riesgo de infarto hablan sobre la seguridad de esta medicación. Se ha publicado un artículo en el Human Reproduction* que reafirma la seguridad de los anticonceptivos de tercera generación.
Una junta de Canadá e Inglaterra** agregó siete estudios epidemiológicos que investigaron el riesgo de infarto de miocardio (IAM) en usuarias de anticonceptivos de segunda y tercera generación *** utilizando el método de Petitti****.
Ellos concluyeron que los estudios recientes demostraron la seguridad de ambos anticonceptivos en lo que respecta a infarto de miocardio, particularmente los ACO de tercera generación.

El Profesor Walter Spitzer de la Universidad de McGill en Montreal, explicó: "Las últimas controversias sobre ACO, en particular los de tercera generación, se centran en los trombos a nivel de las venas. Se ha prestado poca atención a la seguridad de los nuevos ACO con respecto a las arterias y todos los trabajos, excepto uno, no tienen el poder estadístico como proyecto único. Por lo tanto, agregamos los hallazgos de siete estudios que involucran cerca de 6,500 mujeres desde 1996.

"Los datos corroboran que los ACO que están en el mercado, que han sido estudiados formalmente desde 1996 como factores de riesgo para IAM, son seguros. La tasa absoluta de ocurrencia del IAM entre las usuarias en los reportes realizados desde 1995 fue baja, más baja que la reportada entre 1966 y 1995."
Los investigadores concluyeron que la peor interpretación de los resultados sigue favoreciendo a los ACO de tercera generación en lo que respecta al riesgo de un ataque cardíaco. El peor riesgo relativo (RR) de los ACO de tercera generación fue de 0.62 en comparación con los ACO de segunda generación. [Un RR de 1.0 indica que no hay efecto, más de 1.0 indica un daño y un RR menor a 1.0 indica un beneficio]. Los autores mostraron que el rango de riesgo relativo de los ACO de tercera generación versus los de segunda generación se extiende de 0.43 a 0.62, todos estadísticamente significativos. Ellos consideran que 0.44 es la estimación con más valor porque involucra solamente a los trabajos con menos sesgos y errores de diseño. Se realizaron cuatro tipos de combinaciones y cambios de los siete estudios para minimizar los sesgos.

Dado que el IAM es poco frecuente en las mujeres en edad reproductiva, es importante tener en cuenta el riesgo absoluto de esta patología. El riesgo absoluto es bajo así esté tomando o no los ACO de segunda o tercera generación. Dado que sólo tres de los siete estudios que se realizaron luego de 1996 reportaron el riesgo absoluto de IAM, el agregado formal no fue apropiado. Sin embargo, se estimó una tasa de sólo 1.3 (rango 0.6 -1.8) por 100,000 mujeres por año para las usuarias y no usuarias de ACO de segunda o tercera generación. Por comparación, en los estudios previos a 1996 fue de 13 por 100,000 mujeres en las usuarias de ACO comparado con 1.5 en las no usuarias. (El grupo de investigadores también evaluaron 22 estudios publicados entre 1965 y 1995).

El Profesor Spitzer dijo: "Con respecto a los efectos adversos arteriales en relación a los ACO de tercera generación, la literatura más reciente reafirma su seguridad especialmente en lo que respecta al IAM. Esto es verdad así la interpretación sea un beneficio o no haya diferencia entre los ACO de segunda y tercera generación o entre las usuarias de los ACO de tercera generación y las no usuarias.

"Lo más importante, en los estudios publicados antes de 1996, es que se observaba un RR promedio de 2.0 para cualquier ACO que estaba en el mercado. En los trabajos más recientes se observó un riesgo de 1.11 para los estudios con más poder que compararon los ACO de tercera generación con las no usuarias. Para los ACO de segunda generación versus las no usuarias el RR fue de 2.54. El logro de no encontrar diferencias en el riesgo de desarrollar un IAM entre las mujeres expuestas a los ACO de tercera generación y las no usuarias, permitió a los laboratorios desarrollar preparados más nuevos y seguros. Este es el primer reporte epidemiológico de tal magnitud.

"El grupo de mujeres mayores, aquellas con antecedentes familiares de IAM o con factores de riesgo cardiovasculares, debieran ser candidatas a los ACO de tercera generación. Fumar es un factor de riesgo para IAM. Si una mujer no puede dejar el cigarrillo e insiste en usar anticonceptivos, los datos muestran una preferencia a los ACO de tercera generación. Las mujeres hipertensas que utilizan ACO lo deben hacer con mucho cuidado y sólo cuando la presión está controlada. Esto es así tanto para los ACO de segunda como los de tercera generación."
También se enfatizó que los hallazgos sugieren que sería imprudente reducir las armas de cualquier ACO aprobado de primera línea.

"Nuestras conclusiones no deben interpretarse como recomendaciones en contra de los ACO de segunda generación o como una recomendación a favor de los ACO de tercera generación. Con el consentimiento informado de la paciente, la elección de un ACO se basará en el consejo del médico tomando en cuenta las características de cada paciente."

Artículo comentado por la Dra. Marisa Géller, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Tocoginecología