DURHAM, EE.UU.- Una investigación de científicos del Instituto de Investigación Clínica de la Universidad de Duke intentó dilucidar si rezar por la salud de pacientes cardíacos tiene efectos sobre la recuperación posterior a una intervención quirúrgica.
El trabajo, que acaba de publicar la revista The Lancet y fue dirigido por el doctor Mitchell W. Krucoff, consistió en el seguimiento de 748 pacientes de ocho centros de salud, donde se les realizó un cateterismo del corazón. Durante el curso del estudio, denominado Mantra II, distintos grupos religiosos rezaron por pacientes asignados al azar antes de la intervención sin que éstos lo supieran.
Además de no observar ningún efecto de las oraciones en la salud de los pacientes operados, los investigadores hallaron que los pacientes que habían sido designados al azar para recibir terapia con música, visualización de imágenes y terapia manual (MIT, según sus siglas en inglés) poco antes de estos procedimientos afirmaban que habían tenido menos estrés por el procedimiento. Sin embargo, no les fue mejor que a los individuos del grupo de control en lo que respecta a problemas cardiovasculares posteriores o readmisión en el hospital, aunque los pacientes tratados tuvieron un menor riesgo de muerte en el seguimiento de seis meses.
Los autores del trabajo afirmaron que son respetuosos de las diferentes creencias y prácticas, y enfatizaron que la influencia de las intervenciones que no incluyen el uso de fármacos o dispositivos merecen más estudios científicos.
En busca de los límites
"Si queremos entender el papel de las capacidades y los recursos humanos en medio de nuestras avanzadas tecnologías médicas, tenemos que hacer buena ciencia", dijo Krucoff.
La tarea que se impusieron los investigadores de Mantra II fue aplicar el razonamiento científico y las herramientas de medición a conceptos espirituales y metafísicos intangibles.
Lo hicieron asignando 748 candidatos a intervenciones cardiovasculares ya sea a recibir rezos de diferentes congregaciones religiosas, a terapias con música, de visualización de imágenes o manual. Los grupos de control no recibieron ningún apoyo especial.
En el caso de los pacientes que recibieron plegarias, el nombre, los datos de la edad y la enfermedad de cada uno fueron suministrados a 12 grupos compuestos por cristianos, musulmanes, judíos y budistas. La investigación duró dos años.
Entre los 717 pacientes a los que se les hizo un seguimiento de seis meses, el 24% sufrió complicaciones cardiovasculares, el 33% debió ser readmitido en el hospital y el 4% falleció.
Entre los sometidos a terapias MIT, no hubo diferencias entre los pacientes tratados y los del grupo de control, aunque los primeros tuvieron menor riesgo de muerte en los seis meses posteriores a la intervención.
En el grupo de los que recibieron plegarias tampoco hubo diferencias significativas. "En todo el mundo se ejercitan la compasión y los rezos junto a la cama del enfermo y desde lejos. Que estas prácticas tengan algún efecto en los resultados clínicos de las intervenciones sigue siendo una afirmación controvertida", comentaron los investigadores.
"¿Los resultados del estudio Mantra II excluyen el uso de estas terapias en la medicina científica moderna? -se preguntan los editores de The Lancet en un editorial-. Semejante conclusión sería prematura. La contribución que la esperanza y las creencias ofrecen a la comprensión personal de la enfermedad no puede descartarse con liviandad. Son temas apropiados para la ciencia, incluso aunque trasciendan sus límites conocidos."
Publicado el 16 de julio de 2005
Lo afirma un estudio en los Estados Unidos
Rezar no modifica el resultado de una cirugía
Según un estudio publicado en The Lancet
Fuente: LA NACION | 18.07.2005 | Página 12 | Ciencia/Salud
DURHAM, EE.UU.- Una investigación de científicos del Instituto de Investigación Clínica de la Universidad de Duke intentó dilucidar si rezar por la salud de pacientes cardíacos tiene efectos sobre la recuperación posterior a una intervención quirúrgica.
El trabajo, que acaba de publicar la revista The Lancet y fue dirigido por el doctor Mitchell W. Krucoff, consistió en el seguimiento de 748 pacientes de ocho centros de salud, donde se les realizó un cateterismo del corazón. Durante el curso del estudio, denominado Mantra II, distintos grupos religiosos rezaron por pacientes asignados al azar antes de la intervención sin que éstos lo supieran.
Además de no observar ningún efecto de las oraciones en la salud de los pacientes operados, los investigadores hallaron que los pacientes que habían sido designados al azar para recibir terapia con música, visualización de imágenes y terapia manual (MIT, según sus siglas en inglés) poco antes de estos procedimientos afirmaban que habían tenido menos estrés por el procedimiento. Sin embargo, no les fue mejor que a los individuos del grupo de control en lo que respecta a problemas cardiovasculares posteriores o readmisión en el hospital, aunque los pacientes tratados tuvieron un menor riesgo de muerte en el seguimiento de seis meses.
Los autores del trabajo afirmaron que son respetuosos de las diferentes creencias y prácticas, y enfatizaron que la influencia de las intervenciones que no incluyen el uso de fármacos o dispositivos merecen más estudios científicos.
En busca de los límites
"Si queremos entender el papel de las capacidades y los recursos humanos en medio de nuestras avanzadas tecnologías médicas, tenemos que hacer buena ciencia", dijo Krucoff.
La tarea que se impusieron los investigadores de Mantra II fue aplicar el razonamiento científico y las herramientas de medición a conceptos espirituales y metafísicos intangibles.
Lo hicieron asignando 748 candidatos a intervenciones cardiovasculares ya sea a recibir rezos de diferentes congregaciones religiosas, a terapias con música, de visualización de imágenes o manual. Los grupos de control no recibieron ningún apoyo especial.
En el caso de los pacientes que recibieron plegarias, el nombre, los datos de la edad y la enfermedad de cada uno fueron suministrados a 12 grupos compuestos por cristianos, musulmanes, judíos y budistas. La investigación duró dos años.
Entre los 717 pacientes a los que se les hizo un seguimiento de seis meses, el 24% sufrió complicaciones cardiovasculares, el 33% debió ser readmitido en el hospital y el 4% falleció.
Entre los sometidos a terapias MIT, no hubo diferencias entre los pacientes tratados y los del grupo de control, aunque los primeros tuvieron menor riesgo de muerte en los seis meses posteriores a la intervención.
En el grupo de los que recibieron plegarias tampoco hubo diferencias significativas. "En todo el mundo se ejercitan la compasión y los rezos junto a la cama del enfermo y desde lejos. Que estas prácticas tengan algún efecto en los resultados clínicos de las intervenciones sigue siendo una afirmación controvertida", comentaron los investigadores.
"¿Los resultados del estudio Mantra II excluyen el uso de estas terapias en la medicina científica moderna? -se preguntan los editores de The Lancet en un editorial-. Semejante conclusión sería prematura. La contribución que la esperanza y las creencias ofrecen a la comprensión personal de la enfermedad no puede descartarse con liviandad. Son temas apropiados para la ciencia, incluso aunque trasciendan sus límites conocidos."