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Published on July 17, 2005

Enfermedades mentales

Revisión sobre esquizofrenia

Las drogas antipsicóticas y la psicoterapia cognitiva-conductista son los pilares cruciales de la terapia.

Author: Dres. Mueser KT y McGurk SR

Fuente:

La esquizofrenia es una de las enfermedades mentales más importantes como causa de incapacidad crónica. Los síntomas esenciales incluyen psicosis, apatía y retraimiento social en combinación con trastornos cognitivos.

La esquizofrenia es una enfermedad mental caracterizada por psicosis, apatía y retraimiento social en combinación con deterioro cognitivo, alteraciones que ocasionan trastornos sustanciales en el desempeño laboral, escolar, familiar y recreativo.  Entre las patologías psiquiátricas, la esquizofrenia es la enfermedad más incapacitante y demanda una cantidad desproporcionada de recursos de salud. Sin embargo, se han producido avances considerables en el tratamiento y en la actualidad muchos enfermos pueden llevar una vida razonablemente normal.

Epidemiología


La incidencia anual estimada es de 0.2 a 0.4 por 1 000. La frecuencia de esquizofrenia es semejante en ambos sexos aunque en las mujeres tiende a aparecer más tarde y a presentar un curso más benigno, probablemente como consecuencia del efecto de los estrógenos sobre los receptores D 2 . Se registran variaciones sustanciales en la prevalencia e incidencia de la enfermedad de un país a otro y entre diversos grupos culturales; sin embargo, las diferencias se reducen si se aplican criterios diagnósticos estrictos.

Diagnóstico y descripción clínica

Los síntomas esenciales incluyen dificultad para un pensamiento ordenado (pérdida de las asociaciones), disminución del afecto, pérdida del comportamiento dirigido o ambivalencia por impulsos conflictivos, y autismo. Los principales sistemas diagnósticos que se emplean son la Tenth Revision of the International Classification of Diseases (ICD-10) y el Diagnostic and Statistical Manual, Fourth Edition (DSM-IV). Ambos definen objetivamente las manifestaciones clínicas en forma similar. Las diferencias principales consisten en que el DSM-IV requiere la disfunción social u ocupacional (criterio no incluido en el sistema ICD-10) y una duración de la patología de 6 meses (versus 1 mes en el ICD-10). Aun así, la confiabilidad diagnóstica y reproducibilidad de ambos esquemas son buenas.  La estabilidad del diagnóstico a lo largo del tiempo es moderada; la mayor variabilidad se detecta inmediatamente después del inicio de la patología. Del 21% al 30% de los enfermos tratados por el primer episodio no tienen recidiva de los síntomas al cabo de los 5 años posteriores.

La esquizofrenia se caracteriza por tres tipos esenciales de manifestaciones clínicas: síntomas psicóticos, síntomas negativos y alteración cognitiva. Los primeros comprenden la pérdida de contacto con la realidad, incluidos falsos pensamientos (delirios) y alucinaciones, entre otros. Los síntomas psicóticos tienden a aparecer episódicamente.
Los síntomas negativos son estados de déficit en los cuales los procesos de comportamiento y emocionales básicos están muy disminuidos o ausentes. Tienden a fluctuar menos que las manifestaciones psicóticas en el transcurso de la patología.  Las alteraciones cognitivas incluyen problemas en la atención, concentración y memoria, en el aprendizaje y en las funciones operativas. Es común la declinación cognitiva respecto del estado anterior a la enfermedad; el funcionamiento posterior suele mantenerse relativamente estable al cabo del tiempo.

Al igual que los síntomas negativos, los trastornos cognitivos afectan considerablemente la vida en familia y sociedad; en algunas circunstancias el impacto es de tal magnitud que obliga a la dependencia casi absoluta y a la necesidad de internación. Asimismo, los pacientes están expuestos a mayor riesgo de alcoholismo, abuso de sustancias, a adquirir enfermedades infecciosas, a cometer actos violentos y a sufrir trastorno de estrés postraumático, cuyas consecuencias son mayor mortalidad por suicidio (estimado en alrededor de un 5%), riesgo incrementado de accidentes y mayor morbilidad respiratoria y cardiovascular.

Etiología

Factores genéticos

La frecuencia de esquizofrenia es mayor entre parientes de pacientes en comparación con la población general. El riesgo aumenta 10 veces en familiares de primer orden; se estima cercano al 50% cuando ambos padres están afectados y del 60% al 84% cuando hay un gemelo monocigótico enfermo. La transmisión genética no parece seguir los patrones de herencia mendeliana de genes únicos; más bien estarían involucrados múltiples genes de susceptibilidad, cada uno de ellos con un pequeño efecto, actuando en combinación entre sí y con factores ambientales. Se han identificado al menos 7 genes asociados con esquizofrenia.

Factores ambientales
Incluyen factores biológicos y psicosociales. El riesgo de esquizofrenia se eleva en presencia de ciertos factores prenatales y perinatales como influenza materna, rubéola, desnutrición, diabetes y tabaquismo durante la gestación, y también en el caso de complicaciones obstétricas asociadas con hipoxia. Sin embargo, debido a que la mayoría de estas últimas no parecen ocasionar esquizofrenia, es posible que requieran interactuar con cierta vulnerabilidad genética para que se eleve el riesgo de la patología.  Varios factores sociodemográficos, como la pobreza, también parecen relacionados con la aparición de la enfermedad, por razones que no se comprenden aún con precisión. Los individuos nacidos en áreas urbanas y algunas minorías étnicas son más susceptibles a presentar la patología.