Noticias médicas

Publicado el 6 de marzo de 2007

Reunión previa del equipo quirúrgico evita problemas

Una reunión antes de cada cirugía puede evitar muchos problemas en las operaciones.

Así lo sugiere un importante estudio del prestigioso hospital norteamericano Johns Hopkins. La cirugía en el lugar incorrecto es muy poco común, pero aún así ocurre y se puede prevenir. Un programa de reuniones informativas estandarizadas de dos minutos en la sala de operaciones comenzó a hacer parte de las políticas de ese hospital desde el 2006.

Mariana Nisebe.

Un estudio del equipo de cirujanos, anestesistas y enfermeras del hospital Johns Hopkins de Baltimore, EEUU, publicado recientemente en el Journal of the American College of Surgeons sugiere, como política del hospital, que se realice una breve reunión preoperatoria del equipo para "cerciorarse de que las cirugías se realizan en el paciente adecuado y en la parte del cuerpo exacta y disminuir así los posibles errores". Hablar de cirugía en el lugar incorrecto incluye operar a la persona, órgano o extremidad incorrectos, o procedimientos de columna en la vértebra inexacta. Para manejar este problema, la Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations de EE.UU desarrolló directrices ya en el 2003, que fueron aplicadas en la mayoría de los hospitales de ese país. El error médico es la 8ª causa de muerte, por encima de los fallecimientos causados por accidentes de tránsito, cáncer de mama y HIV.


Sin embargo, otro estudio publicado el año pasado en Archives of Surgery, que evaluó 20 años de datos de un proveedor de seguro de negligencia médica concluyó que además de que los casos de "cirugía en el lugar equivocado" o en el "paciente incorrecto" son poco comunes; las nuevas directrices de los EE.UU. diseñadas para evitar errores en cirugías sólo habrían prevenido dos tercios de los casos. Estas indicaciones incluían desde marcar el lugar quirúrgico en el paciente y un "tiempo de espera" en la sala de operaciones para verificar los datos del paciente. Los errores de lugar ocurren normalmente por una mala comunicación entre los médicos y otros miembros del personal del hospital, apuntaron los investigadores.

Guillermo es español y tiene 51 años. Sufre de diabetes. Un día luego de despertarse de la anestesia tras sufrir una intervención de carcinoma (tumor canceroso) en su pie derecho, descubrió que le habían amputado por error el pie izquierdo. Posteriormente y para salvarle la vida, tuvieron que reintervenirlo amputándole en esta segunda ocasión el pie que se encontraba realmente afectado de carcinoma, quedando, pues, sin ninguno de ellos. El caso de Alfonso, también español, es casi increíble. A los 77 años murió de insuficiencia respiratoria y falla cardiaca luego de que, por error, los médicos que lo atendían dieran orden de retirarle el mecanismo de ventilación asistida, al confundirle con otro paciente. La familia de los dos afectados iniciaron juicio por mala praxis.

"Aunque no contamos con sistemas de información uniformes sobre cirugías en lugares incorrectos para determinar la extensión del problema, observamos que las reuniones de los equipos aumentan la concienciación del personal quirúrgico acerca del lugar y del procedimiento, así como su percepción sobre la seguridad de las salas de operaciones", destacó el doctor Martin Makary, director del Centro de investigación de resultados quirúrgicos de la Johns Hopkins. Datos del trabajo publicado en Archives of Surgery sugiere que el índice de la cirugía en el lugar incorrecto en cualquier lugar con excepción de la espina dorsal es 1 cada 112.994 operaciones.

El informe del Johns Hopkins plantea la necesitad de una reunión de sólo dos minutos antes de cada cirugía durante la cual todos los miembros del equipo que se vean involucrados den su nombre y rol a desempeñar y discuten componentes críticos de la operación como la identidad del paciente, el sitio quirúrgico, la técnica a emplear y otras preocupaciones vinculadas a la seguridad del paciente. La reunión debe realizarse después de que se aplica la anestesia y antes de realizar la incisión. Este protocolo ya forma parte de las políticas del Hospital Hopkins desde el 2006. Desde entonces, se ha colaborado con la universidad de Rochester, Yale, Columbia, Cornell y la Organización Mundial de la Salud para ampliar el alcance del programa. Sin embargo, no se estableció un estándar nacional.

Para este estudio, los investigadores encuestaron a 147 cirujanos, 59 anestesiólogos, 187 enfermeras y 29 miembros más del personal quirúrgico antes y tres meses después de que la política entrara en vigencia. Después de este relevamiento, el número de profesionales que creían que este tipo de políticas era eficaz aumentó un 13.2%. Y más de un 90% estuvieron de acuerdo en que "una discusión del equipo antes de un procedimiento quirúrgico es importante para la seguridad paciente."

"Tratar de eliminar el error humano es justificable, aunque sepamos que es una meta inalcanzable", explicó en una entrevista el doctor Jeffrey Salomon, profesor asistente de cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale. Y agregó: "actualmente, los protocolos de verificación del lugar son bien aceptados y no causan molestias, además de darnos más probabilidades de evitar catástrofes. La cirugía en sí es inherentemente arriesgada. Nunca deberíamos dejar de tratar de lograr un ambiente quirúrgico más seguro".

Pero no todo estaría en manos de los profesionales, también el paciente y sus familiares pueden colaborar desde su lugar para evitar errores. La Agency for Healthcare Research and Quality aconseja al paciente que hable con su doctor acerca de la cirugía y le pregunte qué le hará, dónde y pedir el nombre del cirujano que intervendrá. Además de averiguar si hace ese tipo de operación a menudo y si las realiza normalmente en ese hospital o clínica. También aconsejan pedir al cirujano que indique con un marcador , antes de la cirugía, la parte del cuerpo que él va a operar. "Algunos doctores firman con sus iniciales", afirman.

Antes de que la nueva política en el Hopkins se pusiera en ejecución; el doctor Makary, remarcó que muchos cirujanos comenzaban a trabajar sin una conversación con su equipo e incluso sin saber los nombres de las enfermeras y personal que los asistía. Y destacó las fallas en la comunicación como la principal causa de los errores durante las cirugías. "Nuestra investigación señala que el personal quirúrgico ve las reuniones informativas antes de la cirugía como herramientas útiles para ayudar a prevenir ese tipo de errores", concluyó Makary.