Los autores dividieron en cuatro grupos 108 mujeres posmenopáusicas no tratadas con terapia hormonal. Un grupo tenía RI y visceral TA, por encima de la media. Otros dos grupos tenía RI o tenía AT, por encima de la media. Y otro grupo tenía ambos parámetros por debajo de la media.
Comparadas con mujeres con bajas RI y TA, aquellas que tenían niveles elevados de ambos factores mostraron niveles significativamente más altos de grasa y glucemia de 2 horas, triglicéridos, VLDL-apoB, proteínas C reactivas, interleucina-6, así como niveles más bajos de apoAI y colesterol HDL2.
Las mujeres que sólo tenían RI, por encima de la media, presentaban más niveles más altos de grasa y de glucemia de 2 horas, fibrinógeno, triglicéridos y concentraciones de VLDL-apoB. Las que tenían gran cantidad de TA visceral, pero baja RI no mostraban estos factores del perfil lipoproteínico y lípido.
Los autores consideran, ante tales datos, que, a pesar que la presencia de alta RI en su forma aislada se asocia con algunas alteraciones metabólicas, la combinación de gran TA visceral y alta RI supone un elevado riesgo para la salud metabólica de las mujeres posmenopáusicas.
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