Noticias médicas

/ Publicado el 11 de diciembre de 2007

“American Journal of Gastroenterology”

Reflujo gastroesofágico y embarazo

Un estudio español muestra que el ardor estomacal y otros síntomas que provoca el reflujo gastroesofágico se mantienen estables en los tres trimestres del embarazo, en lugar de aumentar a medida que avanza la gestación .

Un estudio efectuado por el Dr. Enrique Rey, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, ha mostrado que el ardor estomacal y otros síntomas que provocan el reflujo gastroesofágico se mantienen estables en los tres trimestres del embarazo, en lugar de aumentar a medida que la gestación avanza.

Según informa “American Journal of Gastroenterology”, para investigar más al respecto, los autores entrevistaron a 263 mujeres que tenían un embarazo de menos de 12 semanas y a otro número similar que actuaron de control. Las embarazadas completaron encuestas telefónicas a las 12, 24 y 36 semanas de gestación y un año después del nacimiento. Las participantes del grupo de control fueron consultadas al ingresar al estudio y 21 meses después.

Los investigadores hallaron que la incidencia de los síntomas de reflujo gastroesofágico no diferían de manera importante a lo largo de la gestación, ubicándose en el 26%, el 24% y el 25% en el primer, segundo y tercer trimestre, respectivamente.

De manera inesperada, el equipo descubrió que el origen sudamericano aumentaba más del doble el riesgo de padecer síntomas de reflujo en el primer trimestre del embarazo. En ocasiones, haber experimentado reflujo anteriormente elevaba a tres veces el peligro de recurrencia.

El aumento de peso durante la gestación era un factor de riesgo del reflujo gastroesofágico en el tercer trimestre, informaron los autores.

Asimismo, hubo ciertos indicios de que el embarazo en sí sería un factor de peligro para desarrollar la condición.

Un año después del parto, la incidencia de los síntomas de reflujo era significativamente mayor en el grupo de mujeres que habían estado embarazadas que en las del grupo de control (un 4,7% frente a un 1,3%), reveló el equipo.

Estas observaciones se suman a la hipótesis de que el aumento de peso es uno de los factores más importantes en el desarrollo de síntomas de esta enfermedad e identifican al embarazo como una situación que podría, en sí misma, promover el reflujo en el futuro.

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