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/ Published on March 11, 2003

Estudio cadavérico de comparación

Reconstrucción del ligamento cruzado anterior

Hallazgos sugieren que para restablecer la anatomía del ligamento cruzado anterior podría ser necesario mejorar los procedimientos de reconstrucción.

Author: Dres. Woo SL, Kanamori A, Zeminski J, Yagi M

Fuente: J Bone Joint Surg Am 2002 Jun;84-A(6):907-14

Antecedentes:

El objetivo de este estudio fue evaluar la eficacia de las reconstrucciones del ligamento cruzado anterior para soportar carga rotacional y tibial anterior. Según nuestra hipótesis, las técnicas de reconstrucción actuales, que están diseñadas principalmente para proporcionar resistencia a la carga tibial anterior, resultan ser menos eficaces a la hora de limitar la inestabilidad de la rodilla en respuesta a las cargas rotacionales combinadas.

Métodos:

Se examinaron doce rodillas recién congeladas provenientes de cadáveres humanos jóvenes (de individuos con una media de edad {y desviación estandar} de 37 +- 13 años en el momento del fallecimiento), con el uso de un sistema robótico/de prueba con sensor de momento de fuerza universal.

Las condiciones de carga incluyeron (1) Una carga tibial anterior de 134 - N con la rodilla completamente extendida, con flexión de 15 º, 30 º y 90 º y (2) Una carga rotacional combinada de 10 N - m de par de torsión valgus y 10 N - m de par de torsión tibial interna con la rodilla con flexión de  15 º y 30 º .

La cinemática de las rodillas con un ligamento cruzado anterior deficiente y otro intacto, se determinaron en respuesta a ambas cargas. Cada rodilla se sometió a reconstrucción del ligamento cruzado anterior con el uso de un injerto de tendón gracilis semitendinoso cuádruple y posteriormente se probó. Se llevó a cabo una segunda reconstrucción con un injerto hueso - tendón patelar - hueso y la misma rodilla se probó nuevamente. Se determinaron también las cinemáticas de las rodillas reconstruidas y las fuerzas in situ en ambos injertos.

Resultados:

Los resultados demostraron que ambas reconstrucciones fueron exitosas en la limitación del cambio tibial anterior bajo las cargas tibial anterior. Además, la medida de las fuerzas in situ en los injertos con una carga tibial anterior de 134 N se restableció en el 78 % al 100 % de las de la rodilla intacta.

Sin embargo, en respuesta a la carga rotacional combinada, la reconstrucción en cualquiera de los dos injertos no fue tan eficaz a la hora de reducir el cambio tibial anterior. Esta insuficiencia se reveló posteriormente por las fuerzas in situ más bajas en los injertos, que variaban desde 45 % hasta 65 % de  las de la rodilla intacta.

Conclusiones:

En los procedimientos de reconstrucción actuales, el injerto se coloca cerca del eje central de la tibia y del fémur, volviéndose inadecuado para soportar cargas rotacionales. Nuestros hallazgos sugieren que para restablecer la anatomía del ligamento cruzado anterior podrían ser necesarios procedimientos de reconstrucción mejorados.

Artículo comentado por el Dr. Guillermo Arrondo, editor responsable de IntraMed en la especialidad de Ortopedia y Traumatología.

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