Noticias médicas

/ Publicado el 20 de mayo de 2001

Dislipemias

Recomendaciones del Programa de Educación del Colesterol de Estados Unidos

Hacía diez años que el Instituto de Corazón, Pulmón y Sangre de Estados Unidos (NHLBI) no actualizaba su protocolo para la prevención y manejo del colesterol elevado en adultos, el National Cholesterol Education Program.

El NHLBI publicó en The Journal of the American Medical Association e insisten en una serie de puntos que la práctica médica ha ido perfilando en los últimos años. Así, recomienda un tratamiento más intenso para bajar el colesterol LDL, sobre todo a partir de 130 mg/dL, y una mejor identificación de las personas con riesgo elevado de ataque cardiaco; aconseja efectuar perfiles lipoproteicos en adultos sanos; establece un nuevo nivel mínimo de HDL por debajo del cual (40 mg/dL) hay mayor riesgo de cardiopatía; invita a promover cambios terapéuticos en el estilo de vida; alerta sobre el síndrome metabólico, e incrementa la atención al tratamiento de la hipertrigliceridemia.

"Los estudios muestran que si se reduce el nivel de LDL disminuye a corto plazo el riesgo cardiaco en un 40 por ciento. Y el tratamiento ayuda a bajar el riesgo a largo plazo", dice Claude Lenfant, director del NHLBI. El grupo con riesgo alto de ataque cardiaco incluye a personas con cardiopatías o diabetes y a las que presentan varios factores de riesgo. El protocolo sugiere un tratamiento intenso para ellas, con cambios en el estilo de vida y con medicación.

Para identificar mejor el riesgo describe una herramienta que predice las posibilidades de sufrir un ataque en los próximos diez años. Basado en datos del estudio Framingham, dicho método traslada condiciones clínicas y estilos de vida a una categoría de riesgos para hombres y mujeres según la edad, el colesterol total, el HDL, la presión sanguínea sistólica, el tratamiento para la hipertensión y el hábito tabáquico. El sistema se indica en personas con dos o más factores de riesgo cardiacos.

En cuanto al perfil lipoproteico, el protocolo recomienda un test inicial sólo para colesterol total y HDL, y luego cada cinco años una medición de los niveles de LDL, colesterol total, HDL, triglicéridos y otras sustancias grasas en sangre. Asimismo, eleva a 40 mg/dL el nivel mínimo de HDL, y añade que un nivel de 60 o más se considera protector contra la cardiopatía.

Y con respecto al régimen dietético, permite un 35 por ciento de calorías diarias procedentes de alimentos grasos, en especial de insaturados. Anima también a consumir más estanoles y esteroles contenidos en algunas margarinas y aliños de ensaladas, así como más fibra soluble de cereales, frutas y verduras.

Compara el riesgo del síndrome metabólico al del tabaco y alerta sobre los niveles altos de triglicéridos. Por último, desaconseja el empleo de la THS para reducir el riesgo de eventos coronarios en postmenopáusicas; en su lugar, indica las estatinas, que disminuyen el colesterol.

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