La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) requiere para los próximos años "dar el salto y potenciar el esfuerzo que ha realizado el Estado, de forma que necesita abrirse más a la sociedad, a la discusión pública de los problemas nacionales", afirmó Roberto Eibenschutz, profesor distinguido de esa casa de estudios y ex rector de la unidad Xochimilco.
Los académicos e investigadores de esa casa de estudios coinciden en que a pesar de ser una institución joven, la Autónoma Metropolitana ha consolidado su trabajo académico y de investigación en los últimos años y que se refleja en una planta de más de 3 mil 500 profesores-investigadores, de los cuales 80 por ciento son de tiempo completo y 70 por ciento cuenta con estudios de posgrado.
Sin embargo, al mismo tiempo "hay abandono de la licenciatura. En la formación de estudiantes no hay una evaluación que revele la calidad de la educación que se imparte. Hay desinterés en la calidad de la educación que se imparte en ese nivel", afirma, Hugo Aboites, profesor-investigador de esa casa de estudios y especialista en la investigación educativa.
La situación actual
Fernando Tenorio Tagle, responsable del Proyecto de Ciudades Seguras, e investigador de la unidad Azcapotzalco, asegura que la universidad enfrenta una "burocracia normativa que quizá ya no sea la pertinente", ya que impide el desarrollo académico y el de proyectos de investigación, al tiempo que el presupuesto para este sector se ha deteriorado.
"Mi caso es un ejemplo, desde hace más de 15 años no recibo presupuesto para ningún proyecto de investigación, los recursos que he obtenido provienen del Conacyt", precisa.
El deterioro presupuestal también se refleja en el nivel salarial y en los programas de estímulos, afirma, puesto que después de ser "la mejor institución en términos de presupuesto para estimular el trabajo de investigación, ahora se encuentra en declive".
Al respecto Manuel Gil Antón, coordinador del diagnóstico institucional La carrera académica en la UAM, un largo y sinuoso camino , en el que participaron siete académicos de esa casa de estudios, señala que el sistema de becas y estímulos que logró retener al personal de la universidad y distinguir el trabajo de los profesores a lo largo del tiempo "ha producido efectos no esperados".
Sin calificar concluye que el trabajo encomendado por el ahora ex rector Luis Mier y Terán confirma que el sistema de estímulos de los académicos e investigadores "debe ser revisado a profundidad".
"Lo que necesita la UAM es que la carrera académica esté al servicio del cumplimiento de funciones sustantivas, en el sustento de la más estricta rendición de cuentas", advierte.
Hasta ahora, en torno al documento, se han realizado 20 encuentros con académicos de diversas divisiones académicas de las tres diferentes unidades, pero señala: "Uno de los temas de preocupación es que la comunidad participe en el diseño de una reforma académica y que éste no sea un cambio que llega de las alturas, requiere consenso y sentido".
La historia
La UAM es una institución que en sus tres unidades académicas creadas hace 31 años se concentra una comunidad de 45 mil estudiantes de licenciatura y posgrado, así como profesores-investigadores que se desempeñan en torno de seis divisiones o áreas del conocimiento y que se traducen en 66 programas de licenciatura y 68 de posgrado.
Hugo Aboites plantea que después de 15 años en los que de ha impulsado una política de la calidad de la educación superior en México, en la UAM "la opinión de los académicos es que no ha habido mejoramiento e impacto en la licenciatura. La excelencia se ha dejado al posgrado y se ha abandonado la docencia porque no se considera un área prioritaria en los estímulos, y por consiguiente hay deterioro de la vida institucional".
Frente a esto la postura de Manuel Gil Antón es tajante: "La UAM no ha perdido presencia en el contexto de las universidades públicas, es sólo que no tiene el tamaño y la relevancia política que tienen la UNAM y el IPN".
"El peso específico de la UNAM y el Politécnico es por tamaño y tradición; mientras que en la UAM el reconocimiento académico y social que ahora se le otorga no puede ser comparado con el de esas dos instituciones".
Pero Hugo Aboites refiere que "la institución tenía una presencia ante esas dos casas de estudio y lo que le falta es recuperar ese liderazgo".
Al mismo tiempo, señala que uno de los temas pendientes de la agenda institucional es la relación con su sindicato, la misma organización que desde 1981, luego en 1994 y en 2002 fue protagonista de las huelgas laborales más largas en los últimos años en el sistema educativo, como consecuencia de "la pérdida de promociones y beneficios para los trabajadores", tales como el cierre de la tienda o de los centros de desarrollo infantil y que la autoridad compensó con vales y apoyo a las madres académicas y trabajadoras.
Con un sistema modular, en donde la formación es por trimestres, la universidad identificó hace más de una década que la mayor deserción ocurre en los primeros trimestres e incluso también el mayor índice de reprobación, debido a las dificultades que encuentran para "adaptarse" a ese ritmo de trabajo.
Frente a esta situación, la administración que ayer concluyó impulsó el denominado "semestre cero", del cual aún no existe un reporte que muestre el impacto en la asesoría y conducción de los jóvenes para que se adapten a la institución.
Pero la UAM no es una institución homogénea, "cada unidad adquirió personalidad propia en su desarrollo", asegura el ahora rector José Lema Labadie.
Y de las tres unidades, la de Xochimilco es la que destaca aún más, ya que desde sus programas de licenciatura los estudiantes requieren, para acreditar sus materias, involucrarse y presentar soluciones a problemas de la sociedad.
Publicado el 4 de diciembre de 2005
Universidad
Recobrar prestigio, reto para la UAM
Investigadores señalan que la falta de presupuesto y apoyo a docentes son algunos de los problemas que han alejado a la institución del lugar que ocupaba en el sistema educativo.
La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) requiere para los próximos años "dar el salto y potenciar el esfuerzo que ha realizado el Estado, de forma que necesita abrirse más a la sociedad, a la discusión pública de los problemas nacionales", afirmó Roberto Eibenschutz, profesor distinguido de esa casa de estudios y ex rector de la unidad Xochimilco.
Los académicos e investigadores de esa casa de estudios coinciden en que a pesar de ser una institución joven, la Autónoma Metropolitana ha consolidado su trabajo académico y de investigación en los últimos años y que se refleja en una planta de más de 3 mil 500 profesores-investigadores, de los cuales 80 por ciento son de tiempo completo y 70 por ciento cuenta con estudios de posgrado.
Sin embargo, al mismo tiempo "hay abandono de la licenciatura. En la formación de estudiantes no hay una evaluación que revele la calidad de la educación que se imparte. Hay desinterés en la calidad de la educación que se imparte en ese nivel", afirma, Hugo Aboites, profesor-investigador de esa casa de estudios y especialista en la investigación educativa.
La situación actual
Fernando Tenorio Tagle, responsable del Proyecto de Ciudades Seguras, e investigador de la unidad Azcapotzalco, asegura que la universidad enfrenta una "burocracia normativa que quizá ya no sea la pertinente", ya que impide el desarrollo académico y el de proyectos de investigación, al tiempo que el presupuesto para este sector se ha deteriorado.
"Mi caso es un ejemplo, desde hace más de 15 años no recibo presupuesto para ningún proyecto de investigación, los recursos que he obtenido provienen del Conacyt", precisa.
El deterioro presupuestal también se refleja en el nivel salarial y en los programas de estímulos, afirma, puesto que después de ser "la mejor institución en términos de presupuesto para estimular el trabajo de investigación, ahora se encuentra en declive".
Al respecto Manuel Gil Antón, coordinador del diagnóstico institucional La carrera académica en la UAM, un largo y sinuoso camino , en el que participaron siete académicos de esa casa de estudios, señala que el sistema de becas y estímulos que logró retener al personal de la universidad y distinguir el trabajo de los profesores a lo largo del tiempo "ha producido efectos no esperados".
Sin calificar concluye que el trabajo encomendado por el ahora ex rector Luis Mier y Terán confirma que el sistema de estímulos de los académicos e investigadores "debe ser revisado a profundidad".
"Lo que necesita la UAM es que la carrera académica esté al servicio del cumplimiento de funciones sustantivas, en el sustento de la más estricta rendición de cuentas", advierte.
Hasta ahora, en torno al documento, se han realizado 20 encuentros con académicos de diversas divisiones académicas de las tres diferentes unidades, pero señala: "Uno de los temas de preocupación es que la comunidad participe en el diseño de una reforma académica y que éste no sea un cambio que llega de las alturas, requiere consenso y sentido".
La historia
La UAM es una institución que en sus tres unidades académicas creadas hace 31 años se concentra una comunidad de 45 mil estudiantes de licenciatura y posgrado, así como profesores-investigadores que se desempeñan en torno de seis divisiones o áreas del conocimiento y que se traducen en 66 programas de licenciatura y 68 de posgrado.
Hugo Aboites plantea que después de 15 años en los que de ha impulsado una política de la calidad de la educación superior en México, en la UAM "la opinión de los académicos es que no ha habido mejoramiento e impacto en la licenciatura. La excelencia se ha dejado al posgrado y se ha abandonado la docencia porque no se considera un área prioritaria en los estímulos, y por consiguiente hay deterioro de la vida institucional".
Frente a esto la postura de Manuel Gil Antón es tajante: "La UAM no ha perdido presencia en el contexto de las universidades públicas, es sólo que no tiene el tamaño y la relevancia política que tienen la UNAM y el IPN".
"El peso específico de la UNAM y el Politécnico es por tamaño y tradición; mientras que en la UAM el reconocimiento académico y social que ahora se le otorga no puede ser comparado con el de esas dos instituciones".
Pero Hugo Aboites refiere que "la institución tenía una presencia ante esas dos casas de estudio y lo que le falta es recuperar ese liderazgo".
Al mismo tiempo, señala que uno de los temas pendientes de la agenda institucional es la relación con su sindicato, la misma organización que desde 1981, luego en 1994 y en 2002 fue protagonista de las huelgas laborales más largas en los últimos años en el sistema educativo, como consecuencia de "la pérdida de promociones y beneficios para los trabajadores", tales como el cierre de la tienda o de los centros de desarrollo infantil y que la autoridad compensó con vales y apoyo a las madres académicas y trabajadoras.
Con un sistema modular, en donde la formación es por trimestres, la universidad identificó hace más de una década que la mayor deserción ocurre en los primeros trimestres e incluso también el mayor índice de reprobación, debido a las dificultades que encuentran para "adaptarse" a ese ritmo de trabajo.
Frente a esta situación, la administración que ayer concluyó impulsó el denominado "semestre cero", del cual aún no existe un reporte que muestre el impacto en la asesoría y conducción de los jóvenes para que se adapten a la institución.
Pero la UAM no es una institución homogénea, "cada unidad adquirió personalidad propia en su desarrollo", asegura el ahora rector José Lema Labadie.
Y de las tres unidades, la de Xochimilco es la que destaca aún más, ya que desde sus programas de licenciatura los estudiantes requieren, para acreditar sus materias, involucrarse y presentar soluciones a problemas de la sociedad.