Los astrocitomas hipotalámicos y/o de vía óptica en niños son frecuentemente inmóviles, pero en algunos casos, tumores más agresivos pueden causar un progresivo deterioro visual, endócrino y neurológico. El tratamiento incial de estos gliomas incluye cirugía y quimioterapia IV. La radioterapia no está recomendada en niños pequeños debido a los efectos adversos severos que provocan sobre las funciones congnitivas y neuroendócrinas. A partir de un reporte recientemente publicado, un grupo de investigadores ha sugerido un nuevo acercamiento utilizando una quimioterapia intraarterial y basada en carboplatino IV combinada, para pacientes en quienes un tratamiento de primera línea ha fracasado.
Durante el estudio fueron tratados 6 niños ( edad promedio, 57 meses) con diagnóstico de gliomas hipotalámicos de vía óptica, que presentaban progresión del tumor luego de una cirugía y que habían sido sometidos a una quimioterapia IV. Los pacientes fueron tratados mensualmente con carboplatino administrado intraarterialmente, con fosfato de etoposida administrado intraarterialmente y con citoxan IV. Cuatro de los niños tenían astrocitomas pilocíticos verificados histológicamente y en dos casos el diagnóstico fue realizado sobre la base de los hallazgos clínicos. La administración de quimioterapia intraarterial requirió de colocación de catéteres en las arterias carótidas internas en el nivel C2-C3 y dentro de una de las arterias vertebrales en el nivel C6-C7 bajo anestesia general.
Los resultados obtenidos indicaron que 4 de los 6 pacientes presentaron una respuesta radiográfica parcial y uno presentó enfermedad progresiva luego de un ciclo. Tres pacientes mostraron una mejoría clínica. No se observaron complicaciones serias asociadas con los procedimientos angiográficos. Las toxicidades incluyeron broncoespasmos que se resolvieron luego de 3 a 4 minutos en uno de los pacientes. Un paciente mostró ototoxicidad moderada y 4 pacientes necesitaron una transfusión plaquetaria a causa de una toxicidad hematológica a las drogas.
Estos resultados sugieren que esta modalidad de quimioterapia (administrada luego del fracaso de la quimioterapia sistémica) de astrocitomas ópticos-hipotalámicos progresivos en niños pequeños puede ser un tratamiento efectivo de preferencia frente a la radioterapia.