La FAP es una enfermedad hereditaria y las personas diagnosticadas desarrollan de cientos a miles de pólipos en todo el tracto gastrointestinal, generalmente en el colon y en el recto, que comienzan a aparecer alrededor de los 16 años.
La detección precoz de la FAP es importante para un diagnóstico temprano de la enfermedad y para la prevención del cáncer, ya que las personas diagnosticadas con FAP presentan riesgo de desarrollar cáncer de colon.
En la actualidad, se están realizando múltiples investigaciones y estudios para encontrar un tratamiento farmacológico que reduzca el número y tamaño de los pólipos, sin tener que recurrir a la cirugía.
Durante su ponencia, el Dr. Arber hizo especial énfasis en la quimioprevención con sulindac y antiinflamatorios inhibidores selectivos de la cicloxigenasa (COX–2).
Según expuso en la reunión, existen numerosas evidencias que sugieren que existe una relación entre el consumo de coxibs y una reducción de los pólipos. Estos fármacos " inhiben la angiogénesis, promueven la apoptosis, inhiben la proliferación celular, poseen efecto antiinflamatorio, estimulan la función inmune y alteran las propiedades de adhesión celular", explicó.
Sin embargo, el especialista también afvirtió de los posibles efectos negativos que pueden tener estos fármacos respecto a infartos o muerte cardiovascular. "Lo importante es equilibrar la balanza entre sus beneficios y sus riesgos. En nuestro centro recomendamos celecoxib, y aunque la dosis recomendada es de 800 mg al día, comenzamos con 400 mg al día y ajustamos la dosis según cada paciente. Además, la terapia combinada parece ser también una opción adecuada", concluye el Dr. Arber.
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