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Publicado el 20 de septiembre de 2009

Su utilidad

Publicación selectiva de estudios sobre la eficacia antidepresiva

La publicación selectiva de estudios puede acarrear la toma de decisiones inapropiadas por parte de los profesionales, lo que no favorece al bienestar del paciente y, en consecuencia, afecta a la salud pública general.

Autor/a: Dres. Turner EH, Matthews AM, Rosenthal R y colaboradores

Fuente:

Introducción y objetivos

La publicación selectiva de estudios clínicos se asocia con estimaciones poco realistas de la eficacia de las drogas. Debido a la escasez de datos sobre los estudios no publicados, es complicado valorar la publicación selectiva; no obstante, los investigadores obtuvieron datos al respecto al comparar los resultados de los estudios publicados frente a lo informado por autores, registros, comités institucionales de revisión y agencias patrocinantes. En los EE.UU., la Food and Drug Administration (FDA) funciona como registro y base de datos de los resultados de los estudios. Las compañías farmacéuticas deben obtener la certificación de la FDA para todos los ensayos que desean realizar con el objetivo de adquirir una autorización comercial o cambiar el prospecto de un medicamento. De este modo, la FDA utiliza estos estudios para crear una base de datos.

Los protocolos de investigación deben identificar prospectivamente los métodos exactos que se emplearán para la recolección de los datos. Luego, los patrocinadores deben informar a la FDA los resultados obtenidos mediante métodos específicos. Este sistema evita la publicación selectiva de los resultados favorables.

El objetivo del presente estudio fue evaluar la exactitud con la cual la literatura publicada transmite los datos acerca de la eficacia de las drogas a la comunidad médica. Con este propósito, se comparó la eficacia de las drogas publicada en la literatura frente a la obtenida mediante las revisiones de la FDA.

Métodos

Se seleccionaron estudios clínicos de fase II y III sobre 12 antidepresivos aprobados por la FDA entre 1987 y 2004. En estos ensayos fueron incluidos 12 564 pacientes adultos. Se extrajeron los datos sobre eficacia incluidos en todos los estudios aleatorizados, a doble ciego y controlados con placebo sobre drogas empleadas para el tratamiento a corto plazo de la depresión. También se incluyeron las decisiones reguladoras de la FDA, es decir, se tuvo en cuenta su opinión acerca de la positividad o negatividad de los estudios respecto de los criterios principales de valoración especificados. Los artículos seleccionados de la literatura existente fueron obtenidos de diferentes bases de datos. Se identificaron estudios que coincidieron con las revisiones efectuadas por la FDA según la droga empleada, la dosis administrada, la cantidad de participantes, el comparador activo, la duración y el nombre del investigador principal.

Resultados

El 31% de los estudios seleccionados registrados en la FDA no había sido publicado. No obstante, la diferencia entre la cantidad de pacientes incluida en los estudios publicados y no publicados no fue significativa. Según la FDA, el 51% de los estudios fue considerado positivo y, de éstos, sólo 1 no fue publicado; en cambio, el 49% de los trabajos se consideraron negativos o cuestionables. La mayoría no fue publicada o se difundieron con resultados positivos, en contraposición con la conclusión de la FDA. Asimismo, 3 de los estudios fueron publicados como no positivos.

En general, la probabilidad de que los estudios considerados positivos por la FDA se publiquen resultó ser 12 veces superior en comparación con la posibilidad de que se difundan los trabajos con resultados negativos según la misma institución. Esta asociación entre la publicación y el resultado de los estudios fue significativa al excluir aquellos con resultados cuestionables. Lo mismo se observó al no tener en cuenta la coincidencia entre las conclusiones publicadas y las de la FDA.

Si bien en 48 de los 51 (94%) estudios publicados se informaron resultados positivos, la FDA consideró que sólo 38 de los 74 (51%) ensayos registrados tenían resultados positivos. Al analizar los datos correspondientes a cada droga por separado, se verificó que para cada fármaco había al menos un estudio no difundido o publicado con resultados positivos que no coincidía con las conclusiones de la FDA.

No se publicaron los datos correspondientes al 27% de los 12 564 participantes incluidos en los estudios. Además, los datos correspondientes al 15% de estos sujetos fueron publicados en artículos cuyas conclusiones fueron contrapuestas a las mencionadas por la FDA. Los métodos informados en 11 artículos publicados no coincidían con los especificados con anterioridad e incluidos en las revisiones de la FDA. En cada publicación se destacaron los resultados positivos como si fuesen el objetivo principal del estudio a pesar de la falta de coincidencia con el objetivo especificado en el protocolo de investigación. En cambio, los resultados no significativos fueron omitidos o subordinados a los resultados positivos no principales.

En general, la magnitud del efecto en los artículos publicados fue superior en comparación con aquella obtenida en las revisiones de la FDA. Mientras que la media de la magnitud de efecto de los estudios publicados fue 0.37, el valor correspondiente a las conclusiones de la FDA fue 0.15. La diferencia entre ambos valores fue significativa. Lo mismo se verificó al analizar la magnitud del efecto correspondiente a cada una de las drogas, con un incremento que varió entre el 11% y el 69% para cada una de las drogas (media 32%) entre los datos de la FDA y los de los ensayos publicados.

Discusión

De acuerdo con los resultados del presente estudio, existe un sesgo en la publicación de estudios con resultados positivos. Asimismo, los ensayos con resultados no positivos fueron publicados de modo tal que los resultados se tornaron positivos. Al analizar los datos correspondientes a cada droga en términos de proporción de resultados positivos y de magnitud de efecto se halló una eficacia inferior en comparación con la obtenida al analizar únicamente los datos publicados. Al tener en cuenta sólo estos datos, los resultados de casi todos los estudios sobre antidepresivos fueron positivos; en cambio, según la opinión de la FDA, sólo la mitad de los estudios arrojaron resultados positivos. La significación estadística de los resultados se asoció con su modo de información, independientemente de la cantidad de participantes de cada estudio. Como resultado de la información selectiva, los datos publicados resultaron en una magnitud de efecto un tercio superior en comparación con la obtenida al analizar los datos de la FDA.

Los motivos de la no publicación de los resultados de un estudio pueden ser numerosos e involucrar errores de presentación de manuscritos o decisiones de los editores, entre otras razones. Además, la ausencia de trascendencia estadística en un determinado estudio no conlleva necesariamente la falta de eficacia. De hecho, cada droga resultó ser superior en comparación con el placebo en los metanálisis. No obstante, la superioridad real de cada agente frente al placebo fue inferior en comparación con lo observado al efectuar una revisión minuciosa de la literatura.

Es posible que algunos estudios no hayan sido publicados debido a errores metodológicos. No obstante, los protocolos de estudio se crearon de acuerdo con las normativas internacionales de evaluación de eficacia. Asimismo, su realización conllevó la participación de compañías con extensos recursos humanos y financieros. En consecuencia, el motivo de la no publicación debería ser más contundente. La publicación selectiva impide la estimación realista de la magnitud de efecto de una droga, que subestima la cantidad de participantes necesaria para alcanzar significación estadística. Los estudios con poca potencia conllevan un malgasto de recursos y dificultan el progreso del conocimiento médico. Para concluir, señalan los autores, la publicación selectiva de estudios puede acarrear la toma de decisiones inapropiadas por parte de los profesionales que, en definitiva, no favorece el bienestar del paciente y, en consecuencia, a la salud pública general.