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/ Published on May 15, 2003

Una profesión riesgosa

Psicopatología entre corresponsales de guerra

Los investigadores hallaron que los periodistas que cubren guerras padecen dificultades psíquicas en un grado significativamente mayor que los colegas que trabajan en otros ámbitos.

Author: Dres. Feinstein A, Owen J, Blair N

Fuente: Am J Psychiatry 2002, 159(9): 1570-1575.

Index
1. Desarrollo
2. Resultados

A comienzos de este milenio, el Foro por la Libertad (Freedom Forum) y la Fundación Guggenheim subsidiaron una investigación realizada por el Dr. Feinstein y colegas. El objetivo: estudiar el grado y la naturaleza de la psicopatología de los periodistas profesionales expuestos por períodos prolongados a situaciones de conflicto bélico. A pesar de los riesgos evidentes de informar sobre las guerras in situ, no hay, hasta éste, estudio alguno acerca de la salud mental de los corresponsales de guerra, excepto relatos personales y esporádicos que pueden ser empleados como fuentes. En contraste, es abundante la literatura acerca del estrés y otras consecuencias psíquicas de los combatientes y civiles afectados.

Según un informe de la Federación Internacional de Periodistas del año 2001, sólo en el curso de ese año 100 periodistas fueron muertos y muchos cientos más fueron encarcelados y maltratados. En la mayor parte de los casos se trataba de periodistas locales, convertidos en blancos por denunciar hechos de corrupción o expresión opiniones políticamente contrarias a los regímenes de sus lugares de residencia, pero la entre los muertos y detenidos sobresalían los corresponsales de guerra. Debiera ser evidente que quien va a la guerra corre el riesgo de convertirse él mismo en blanco de los ataques. Sin embargo, observan los investigadores, lo que parece más novedoso entre los profesionales es la percepción de que la cifra de los muertos en guerras pueda ir en aumento.

Método

Participaron las seis agencias de noticias contactadas, todas importantes, las que dieron los nombres de 170 periodistas y modo de contactarlos: CNN, BBC, Reuters, Associated Press, ITN y Rory Peck Trust (una asociación que nuclea a periodistas independientes). Este número representa un segmento importante de los que viajan a áreas de conflicto, y la tasa de respuesta del 80% sugiere que la muestra es altamente representativa de los corresponsales de guerra en general.  Los requisitos para evaluarlos fueron que hablaran inglés con fluidez y que estuvieran cubriendo guerras al momento del estudio, que se realizó en dos fases.

Fase I: Se solicitó a los periodistas completar cuestionarios auto-reportados. Para sortear las dificultades de comunicación inherentes a la situación, desarrollaron un sitio web interactivo, con claves personales, para que los periodistas pudieran completar allí sus cuestionarios, protegiendo la confidencialidad. Se recabaron datos demográficos básicos (cantidad de años trabajando como corresponsal de guerra, listado de las guerras cubiertas e historia psiquiátrica pasada); consumo de alcohol y drogas ilícitas, y evaluación de: trastorno por estrés postraumático (PTSD), depresión, distrés psicológico y rasgos de personalidad.

Fase II: Consistió en entrevistas directas, personales. Por las dificultades de tipo económico y de tiempo, se seleccionó una muestra al azar de 28 periodistas que comprendió al 20% aproximadamente de quienes habían participado en la fase previa. No hubo rechazos. Las entrevistas se realizaron en Nueva York, Londres, Madrid, Barcelona, Paris y Johannesburgo. El entrevistador, que desconocía las respuestas a los cuestionarios auto administrados, emplearon para sus entrevistas el Structured Clinical Interview for Axis I DSM-IV Disorders (SCID), y evaluaron la prevalencia de trastornos del ánimo, PTSD, y trastornos por uso de sustancias (en el curso de la vida, al momento actual y antes de la exposición a la guerra).

A todos se les había disparado con armas de fuego en algún momento de sus carreras, tres habían sido heridos (uno de ellos en cuatro diferentes ocasiones), tres tenían colegas muy cercanos que habían sido muertos mientras trabajaban juntos en sus lugares de asignación, dos habían estado expuestos a simulacros de ejecución, a dos se les había vendado los ojos, uno era sobreviviente de un avión estrellado en el que los dos pilotos habían sido asesinados y ellos subsecuentemente saqueados por los atacantes, y dos habían tenido contacto estrecho con colegas que se habían suicidado.

Grupo control:
dado que hay estresores inherentes a la profesión (plazos, alta competitividad, otras situaciones de riesgo), se aplicaron  iguales procedimientos a un grupo control de 107 periodistas locales que no trabajaban ni lo habían hecho en situaciones de guerra, de los cuales 19 (18%) fue entrevistado personalmente (cara a cara o por teléfono) empleando igual instrumento (SCID).

Artículo comentado y traducido por la Lic. Alicia Kasulin, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Psiquiatría