Por Pedro Lipcovich
En Argentina la fertilización asistida se practica hace más de 20 años pero sin ley específica.Los/as senadores/as efectúan un nuevo intento para dar a luz una ley que regule los procedimientos de fertilización asistida. El parto de esta ley –su aprobación por ambas cámaras– todavía está lejano pero parece aproximarse –con asistencia de especialistas– la decisiva instancia de su concepción. Para ello debieran unirse dos células legislativas germinales: dos proyectos de ley. Uno de ellos, presentado por la senadora Haydée Giri, permite la fertilización asistida para “toda mujer mayor de edad”; el de la senadora Luz Sapag la limita a “parejas heterosexuales convivientes”. Ambos responsabilizan a la pareja que efectúa el tratamiento por el destino de los embriones sobrantes: deberá costear indefinidamente su preservación en frío o bien cederlos en una “adopción prenatal” que en rigor la legislación no contempla. El de Giri, sin embargo, deja abierta y en manos del juez la decisión final. Ambos prohíben el “alquiler de vientres”, y los dos llevan implícita la prohibición de utilizar embriones sobrantes para investigación con “células madre”.
Se buscan dictámenes unificados en las comisiones de Salud y de Legislación General de la Cámara de Senadores. “El criterio de todos es consensuar –afirmó la senadora Giri–: la fertilización asistida se practica desde hace más de 20 años en la Argentina y hay que enmarcarla en una legislación específica.” Según el proyecto de Giri, se denomina “preembrión” al “estadio evolutivo que se inicia con el óvulo fecundado y que finaliza con la implantación del mismo en el útero”, y “embrión” es “la etapa que se inicia con la implantación del preembrión en el seno materno”.
Según Sebastián Gogorza, jefe de la Sección Reproductiva del Servicio de Ginecología del Hospital Italiano, “hablamos de concepción cuando el embrión se implanta en el seno materno, lo cual se efectúa en el quinto o sexto día posterior a la fertilización. El preembrión tiene la potencialidad de formar un ser humano, pero no necesariamente va a seguir ese camino: en condiciones naturales, sólo del 15 al 20 por ciento de los preembriones llegan a implantarse en el útero; el preembrión puede dividirse en dos y formar dos embriones gemelos, con idéntico material genético; incluso puede desarrollarse como tejido tumoral”.
Por razones médicas, continúa el proyecto de Giri, “será permitida la criopreservación del embrión”, es decir, su conservación a bajísimas temperaturas: según aclaró Gogorza, “la criopreservación da respuesta a una situación (frecuente en la fertilización asistida) donde se ha obtenido una cantidad de preembriones mayor a la que es posible transferir al útero”. Si la fertilización ya dio resultado, o si los pacientes no desean insistir con el procedimiento, el proyecto de Giri establece que “los preembriones se mantendrán criopreservados por cinco años”. Finalizado ese período la institución que los resguarda, “los intimará fehacientemente para que expresen decisión”. Esta, a menos que quieran efectuar un nuevo procedimiento de fecundación asistida, consistirá “en disponer la prórroga de la criopreservación por un nuevo período o disponer la adopción prenatal”. Si los pacientes, o ex pacientes, no responden a la intimación, “será la autoridad judicial quien decida sobre la disposición de los preembriones”.
Según el proyecto de la senadora Sapag, el tema de la fertilización asistida resultaría motivo para modificar el artículo 63 del Código Civil, que define como “personas por nacer” a “las concebidas en el seno materno”, reemplazándolo por: “...las concebidas dentro o fuera del seno materno”. De acuerdo con esto, todos los preembriones tendrían la condición de seres humanos. En el proyecto, “se prohíbe la destrucción de embriones fecundados”. En caso de ser criopreservados, transcurridos cuatro años, las únicas alternativas son la prórroga o “la adopción prenatal”.
–Pero en la Argentina no está permitida la adopción prenatal –observó Página/12.
–Es cierto: el tema de la adopción prenatal será trabajo para otra ley –contestó la senadora Sapag.
Además, su proyecto limita el acceso a la fertilización asistida a “los matrimonios y parejas heterosexuales que acrediten una relación estable de al menos dos años” y “en casos de infertilidad debidamente diagnosticada”. El de Giri lo extiende “a toda mujer mayor de edad y capaz” que “la acepte libre y conscientemente”.
Ambos proyectos advierten que “el contrato de maternidad por subrogación (alquiler de vientres) es nulo de nulidad absoluta”. El de Giri admite el uso de “gametos (óvulos o espermatozoides) donados por terceros”, bajo “contrato gratuito y secreto entre el donante y el centro autorizado”; establece que la persona nacida bajo esas condiciones “llegada a la mayoría de edad, podrá solicitar judicialmente conocer la identidad del donante”, si bien “los donantes no tendrán en ningún caso derechos ni obligaciones sobre el niño nacido”.
Hay en rigor un tercer proyecto presentado, el de la senadora Adriana Bortolozzi, quien, sin embargo, anticipó a este diario su disposición a retirarlo: “Legislar sobre la fertilización asistida debería implicar que se establezcan los medios para que toda la población tenga acceso a ella, cosa que no es viable en este momento –sostuvo–; mientras tanto, para los ricos, lo que no está prohibido está permitido”. Agregó que “la adopción de embriones congelados no es viable, en un país donde es difícil conseguir adoptantes para chiquitos ya nacidos”.
Reconocer el tratamiento
Por P. L.
“Todos los proyectos que hay en el Senado nos parecen positivos –afirmó Claudio Chillik, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva–. El de Giri en especial es bastante parecido al nuestro.” En octubre del año pasado, la entidad presentó un anteproyecto en la Cámara de Diputados. “La principal diferencia con el anteproyecto de nuestra Sociedad es que éste considera la esterilidad como una enfermedad, en busca de que el Estado, las obras sociales y las prepagas reconozcan los tratamientos”, aclaró Chillik.
Los especialistas en fertilización asistida “definimos la concepción a partir del implante del preembrión en el útero y no antes. De todos modos, el estadio de preembrión merece para nosotros un respeto especial, tiene un status jurídico y ético que le es propio: no admitimos que sean descartados, ni utilizarlos para investigación; su única finalidad posible es la reproducción humana mediante fertilización médicamente asistida”, agregó el titular de la Sociedad de Medicina Reproductiva.
Chillik admitió que “estos proyectos, incluido el nuestro, son más restrictivos que otras legislaciones como la de Gran Bretaña, en las cuales el preembrión puede ser creado especialmente para obtener células madre destinadas a investigación”.
“Informar adecuadamente”
Por P. L.
“Antes de comenzar un tratamiento por fertilización asistida, la mujer debe haber sido informada sobre los riesgos de la práctica, y debe decidir por sí misma sobre efectos posibles como los embarazos múltiples”, destacó Lucila Colombo, presidenta del Consejo Nacional de la Mujer. La funcionaria insistió “en preservar el consentimiento informado, por respeto a la autonomía de la mujer: es importante que la legislación, tal como sucede en Suiza, requiera un tiempo, que puede ir de una a cuatro semanas, desde que la mujer es adecuadamente informada hasta que toma su decisión de efectuar o no la práctica. La información debe incluir los riesgos, molestias y probabilidades de fracaso del procedimiento; también debe ser la mujer quien decida sobre la cantidad de óvulos fecundados que han de implantársele, respetándose su posible voluntad de no afrontar un embarazo múltiple; la información también incluye recordar otras posibilidades como la adopción, y señalar el derecho de la mujer a no tener hijos”.