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Un trabajo reciente publicado en Journal of the American College of Cardiology (JACC) proyecta la evolución global de cinco factores de riesgo cardiovascular modificables entre 2025 y 2050. A partir de los datos del estudio Global Burden of Disease (GBD) 2021, el artículo estima su impacto en términos de años de vida ajustados por discapacidad (DALYs), mortalidad y distribución geográfica y demográfica. |
Los factores analizados fueron la presión arterial sistólica elevada, el colesterol LDL alto, el índice de masa corporal (IMC) elevado, la glucemia en ayunas y el consumo de tabaco. Pese a que se espera una reducción en las tasas ajustadas por edad para todos ellos, la carga absoluta de enfermedad aumentará como consecuencia del envejecimiento poblacional y el crecimiento demográfico.
Más hipertensión, obesidad y diabetes |
En 2050, la presión arterial elevada será el factor con mayor impacto global, con una carga estimada de 325 millones de DALYs, seguido por colesterol LDL (122 millones), obesidad (93 millones), glucemia elevada (91 millones) y tabaquismo (91 millones).
Los autores destacan que la obesidad y la glucemia elevada son los factores que menos mejoras mostrarán y, en algunas regiones, incluso aumentarán. El IMC elevado superará al tabaquismo como causa de enfermedad antes de 2050, reflejando el avance sostenido de la obesidad en todo el mundo.
Si bien las tasas ajustadas por edad disminuirán —en parte por mejoras en prevención y tratamiento—, las cifras absolutas continuarán en ascenso. Esto sugiere que los avances actuales podrían no ser suficientes para contrarrestar la magnitud del problema.
Regiones y grupos más vulnerables |
Las regiones de ingresos bajos y medios (según el índice sociodemográfico, SDI) serán las más afectadas, especialmente en lo que respecta a obesidad y diabetes tipo 2. En estos contextos, se espera un crecimiento acelerado de los factores de riesgo metabólicos, influido por la transición nutricional y los cambios en el estilo de vida.
Las diferencias por sexo también son relevantes: los hombres acumularán mayor carga de enfermedad desde edades más tempranas, mientras que en las mujeres el aumento será más progresivo, acentuándose después de la menopausia.
Los autores advierten que estas tendencias dificultan el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en salud para 2030. Señalan la necesidad de políticas públicas específicas y sostenidas, incluyendo medidas fiscales, regulación alimentaria y promoción de la actividad física.
El concepto de "sindemia" —la interacción sinérgica entre múltiples epidemias— resulta útil para comprender y abordar este fenómeno. Más que riesgos aislados, se trata de un entramado de factores que se potencian mutuamente y comparten determinantes comunes.
Según los investigadores, sin intervenciones estructurales que trasciendan lo biomédico, el peso de estas enfermedades continuará desplazándose hacia poblaciones más jóvenes, más pobres y con menos acceso a sistemas de salud.
La magnitud de las proyecciones no implica un destino inevitable, pero sí una señal de alarma. Identificar las tendencias a tiempo es una oportunidad para redefinir prioridades en prevención, equidad y atención cardiovascular a nivel global.
