Noticias médicas

/ Publicado el 14 de abril de 2006

Sesión única.

Proponen una nueva forma de terapia para matrimonios no consumados.

Se realiza en una sola sesión de ocho horas y permite obtener un alto nivel de resultados exitosos.

Inés: "Nuestra boda era un momento muy esperado y a eso se sumaba la ilusión de poder unirnos como pareja. Después de la fiesta, nos fuimos a un hotel. Hubo besos profundos y caricias como nunca antes... Luego, no pasó mucho, ni esa noche ni en los días sucesivos... El siempre me decía que le dejáramos eso a Dios, que algún día nos iba a hacer el milagro... Así estamos desde hace 6 años".

Aunque pueda suponerse lo contrario, el de Inés (un nombre ficticio) no es un caso único. Ni siquiera infrecuente.

Un trabajo científico presentado en el Foro de Sexualidad Femenina de Boston y luego publicado en el Journal of Sex and Marital Therapy analizó los casos de doscientas parejas que, por razones psicológicas, orgánicas o ambas no podían consumar su matrimonio, con todas las consecuencias que una situación semejante puede acarrear. Su autor, el doctor León Gindin, director del Centro de Educación, Terapia e Investigación en Sexualidad (Cetis), además de proponer un abordaje que considera exitoso, postula que ésta debe ser considerada "una entidad clínica especial y diferente" de las que surgen de otras disfunciones sexuales que aquejan sólo a varones o a mujeres.

"La disfunción eréctil es un problema del varón que tiene repercusiones sobre la mujer -explica Gindin-. Sin embargo, la relación sexual de algún modo se puede realizar y hasta se podría embarazar. En la mujer, el vaginismo [espasmo involuntario de los músculos de la vagina por temor a ser penetrada] permite el placer perfectamente. Los integrantes de la pareja pueden decidir mantener la vida sexual que les es permitida. Y son muy sexuales, se divierten mucho... Pero el acto sexual es una empresa que abarca inevitablemente a los dos. En el matrimonio no consumado, cualquiera que sea la causa, es muy difícil que se pueda funcionar con todos los parámetros que hacen a la vida sexual de una pareja. Y lo que nos llama la atención es la permanente aparición de casos."

Jorge: "Seré breve: llevamos 14 años sin poder consumar sexualmente nuestra relación por una situación de mi pareja, consentida y apañada por mí a lo largo de todo este tiempo. Amo a mi esposa, y odio la depresión y la falta de ganas de vivir a que la ha sometido este problema".

Según Gindin, no existe en la literatura científica una estimación de cuántas personas padecen este cuadro, cuya génesis y trascendencia es tanto psicológica como orgánica, pero algunos sugieren que podría alcanzar al 1% de la población. "Recibo dos consultas nuevas por mes", comenta.

Los cuadros más comunes son las fobias, tanto masculinas como femeninas. Pero como se trata de una condición a la vez oculta e ignorada, los afectados suelen padecer dolorosamente su condición sin muchas posibilidades de pedir ayuda efectiva.

"Por ejemplo -afirma Gindin-, acabo de atender a un varón al que, cuando hay una posibilidad de acercamiento genital, le da un ataque de pánico, huye. La huida es el síntoma básico de la fobia."

El problema, según el especialista, aparece cuando la falta de penetración impide concebir. Se recurre, entonces, a la inseminación artificial y a otros tratamientos que son "terribles", como el seccionamiento de los músculos de la vagina.

Iván: "Tenía manifestaciones psicosomáticas, como taquicardia, dificultades para la deglución, sudoraciones, temblores, especialmente en el momento de probable actividad sexual".

Ni la edad, ni el status social o nivel educativo parecerían ahuyentar estos fantasmas. "En estos días, estoy viendo a dos abogados que se confabulan en una historia religiosa -cuenta Gindin-. A ambos los padres les dijeron que el sexo es malo. Y ahora cuando van a realizar el acto sexual no saben cómo."

Los vínculos disfuncionales, una historia individual de miedo a la intimidad y una erotofobia compartida justifican este cuadro en el que la desinformación sexual, las situaciones traumáticas infantiles, las fallas en la constitución de la organización genital y la inmadurez de la pareja se suman para crear un vínculo con elementos de masoquismo y sabotaje mutuo del erotismo, agrega.

Viviana: "Tengo 33 años, estoy casada desde hace casi seis años y tuve un noviazgo de ocho años. Digamos que desde hace 13 o 14 años queremos tener una vida sexual «normal» y no podemos. Le tengo terror. Pasan semanas y semanas y no tenemos ningún tipo de encuentro por mi falta de interés. Horrible. Yo sólo quiero acostarme y dormir, evadirme de todo".

Isabel: "Este tema me volvió bastante resentida, me es inevitable mirar al resto de las mujeres pensando «esta debe de tener relaciones normales» y me invade un sentimiento de envidia".

Tras el diagnóstico, los especialistas de Cetis descartan malformaciones y otros problemas orgánicos y comienzan administrando inhibidores de la recaptación de la serotonina (antifóbicos), durante dos o tres semanas. "Tuvimos que replantearnos nuestra metodología de abordaje en tiempos prolongados y cambiamos por un esquema mucho más intensivo -explica Gindin-. Los resultados nos hicieron considerarlo el tratamiento de primera elección. Es un procedimiento cognitivo-conductual en una sola sesión, y se indica en casos de matrimonio no consumado psicogénico y en parejas bien avenidas que se aman. Con este recurso hemos evitado las deserciones que hacen fracasar las terapias que abarcan muchas sesiones."

La sesión especial, de ocho o más horas de duración, comienza con la preparación (warming) de la pareja, sigue con técnicas de relajación y avanza con un trabajo de desensibilización y juegos sexuales. Finalmente, la pareja es invitada a ir a un lugar especial o a su casa para intentar tener una relación sexual completa. "Por respeto a la ética profesional, el acto se consuma lejos de la mirada de los terapeutas", afirma Gindin.

Según el especialista, la técnica de sesión prolongada obtuvo un alto nivel de resultados exitosos.

Crea una cuentao iniciar sesión para continuar con la lectura