
Con alrededor de tres millones de infectados en la Argentina, el Chagas es un problema complejo que excede el ámbito médico e involucra problemas socioeconómicos y pautas culturales arraigadas en la vida cotidiana. Es por esto que la lucha contra este mal es mucho más efectiva cuando se articulan diversas ciencias en un enfoque interdisciplinario.
Este es el tipo de abordaje que se realiza en el Centro de Investigaciones sobre Endemias Nacionales (CIEN) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), un espacio que ya lleva más de 30 años en funcionamiento en pos de erradicar esta enfermedad.
Allí trabajan diferentes grupos que enfocan aspectos específicos de la enfermedad: estudios entomológicos sobre la vinchuca, cultivo del parásito, un área específica de epidemiología, clínica y tratamiento, entre otros.
Pero sin duda lo novedoso de este centro pasa por el enfoque cultural de la epidemia. Es decir que el trabajo del equipo incluye proyectos interdisciplinarios, en conjunto con las ciencias sociales, que promueven la participación comunitaria.
La primera experiencia de este tipo tuvo lugar en Colonia Dolores, una localidad del departamento San Justo de comunidad mocoví con prevalencia significativa de Chagas y escasos conocimientos sobre la misma: allí el porcentaje de enfermos era de un 30% de la población (significativamente por encima de la media del departamento, que era aproximadamente del 9% en los preconscriptos).
A través de la enseñanza y concientización de comunidades en riesgo de infección y de escasos recursos, el conocimiento científico desarrollado se traduce en un mejoramiento concreto de la calidad de vida, además de ser una experiencia de enriquecimiento para los profesionales involucrados.
Las estrategias de educación tienen como objetivo modificar aquellos factores como hábitos y costumbres que incrementan el riesgo de infección. Por ejemplo, se enseña a identificar a la vinchuca, insecto que actúa como intermediario, y hábitos higiénicos en casas precarias y ranchos.
Tal como dio a conocer la UNL, los especialistas recomiendan blanquear las paredes para ver los rastros de materia fecal que el insecto deja mientras trepa y enseñan a mantener especial precaución en gallineros o palomares. Incluso la atención se posa hasta dentro de los hogares, en los techos, grietas o detrás de objetos, por lo que es necesario mantener esas áreas bajo vigilancia entomológica.
También en pos de estos objetivos, los docentes-investigadores del CIEN dictan anualmente el Curso de Actualización y Perfeccionamiento: "Enfermedad de Chagas: Una visión integral", dirigido a alumnos y profesionales del área salud.
Un gran porcentaje de los infectados por el Trypanosoma cruzi viven toda su vida sin desarrollar una enfermedad. Sin embargo, entre un 20% y un 30% de ellos evolucionan hacia una Miocardiopatía Chagásica Crónica.
Actualmente una de las líneas de trabajo del CIEN se enfoca a la identificación de marcadores tempranos de patología, que permitan conocer anticipadamente quiénes enfermarán y así poder tomar medidas preventivas.
Dentro de esta búsqueda surgió el interés por indagar la relación de la enfermedad con los grupos sanguíneos (ABO). Se trata de un estudio transversal para analizar si hay alguna relación entre la enfermedad y el grupo sanguíneo. El impulso del equipo viene dado también por la escasa bibliografía que existe al respecto. Este trabajo se encuentra en instancias preliminares y aun no se pueden hacer afirmaciones concluyentes.
Para llevar a cabo este tipo de estudio el CIEN cuenta con un banco de sueros de todos los pacientes que participan en la investigación, lo que significa en muchos casos un seguimiento de más de 30 años.
Sobre la enfermedad
La enfermedad de Chagas es provocada por un parásito microscópico (Tripanosoma cruzi). Las principales vías de transmisión son: entomológica, por la picadura de la vinchuca, transplacentaria, a través de la placenta donde una madre infectada puede transmitir el parásito a su hijo y transfusional, de menor importancia en la actualidad por los controles que se realizan en los bancos de sangre.
Esta enfermedad posee escasa sintomatología, lo que dificulta un diagnóstico temprano. Sólo en algunos casos presenta signos característicos como es el signo de Romaña (ojo en compota) que consiste en un edema que abarca ambos párpados en uno de los ojos. En otros casos aparecen signos menos específicos como son los chagomas de inoculación que tienen aspecto de forúnculo.
Es importante el diagnóstico temprano de la infección chagásica durante la etapa aguda, al inicio de la infección, ya que en estos casos el tratamiento disponible cuenta con una eficacia cercana al 100%. Cuanto más pronto se diagnostique y se pueda tratar mayor probabilidad hay de que el paciente se cure.
En Argentina, la afección más frecuente en los infectados crónicos es la miocardiopatía chagásica y, en menor medida, compromiso del aparato digestivo.
Publicado el 15 de febrero de 2007
Abordaje interdisciplinario
Proponen sumar un tratamiento "cultural" al combate del mal de Chagas
La enfermedad -la mayor endemia de América Latina- afecta principalmente a los sectores marginales. En la UNL funciona el Centro de Investigaciones sobre Endemias Nacionales (CIEN) que aborda el problema desde una multiplicidad de enfoques.
Fuente:
Con alrededor de tres millones de infectados en la Argentina, el Chagas es un problema complejo que excede el ámbito médico e involucra problemas socioeconómicos y pautas culturales arraigadas en la vida cotidiana. Es por esto que la lucha contra este mal es mucho más efectiva cuando se articulan diversas ciencias en un enfoque interdisciplinario.
Este es el tipo de abordaje que se realiza en el Centro de Investigaciones sobre Endemias Nacionales (CIEN) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), un espacio que ya lleva más de 30 años en funcionamiento en pos de erradicar esta enfermedad.
Allí trabajan diferentes grupos que enfocan aspectos específicos de la enfermedad: estudios entomológicos sobre la vinchuca, cultivo del parásito, un área específica de epidemiología, clínica y tratamiento, entre otros.
Pero sin duda lo novedoso de este centro pasa por el enfoque cultural de la epidemia. Es decir que el trabajo del equipo incluye proyectos interdisciplinarios, en conjunto con las ciencias sociales, que promueven la participación comunitaria.
La primera experiencia de este tipo tuvo lugar en Colonia Dolores, una localidad del departamento San Justo de comunidad mocoví con prevalencia significativa de Chagas y escasos conocimientos sobre la misma: allí el porcentaje de enfermos era de un 30% de la población (significativamente por encima de la media del departamento, que era aproximadamente del 9% en los preconscriptos).
A través de la enseñanza y concientización de comunidades en riesgo de infección y de escasos recursos, el conocimiento científico desarrollado se traduce en un mejoramiento concreto de la calidad de vida, además de ser una experiencia de enriquecimiento para los profesionales involucrados.
Las estrategias de educación tienen como objetivo modificar aquellos factores como hábitos y costumbres que incrementan el riesgo de infección. Por ejemplo, se enseña a identificar a la vinchuca, insecto que actúa como intermediario, y hábitos higiénicos en casas precarias y ranchos.
Tal como dio a conocer la UNL, los especialistas recomiendan blanquear las paredes para ver los rastros de materia fecal que el insecto deja mientras trepa y enseñan a mantener especial precaución en gallineros o palomares. Incluso la atención se posa hasta dentro de los hogares, en los techos, grietas o detrás de objetos, por lo que es necesario mantener esas áreas bajo vigilancia entomológica.
También en pos de estos objetivos, los docentes-investigadores del CIEN dictan anualmente el Curso de Actualización y Perfeccionamiento: "Enfermedad de Chagas: Una visión integral", dirigido a alumnos y profesionales del área salud.
Un gran porcentaje de los infectados por el Trypanosoma cruzi viven toda su vida sin desarrollar una enfermedad. Sin embargo, entre un 20% y un 30% de ellos evolucionan hacia una Miocardiopatía Chagásica Crónica.
Actualmente una de las líneas de trabajo del CIEN se enfoca a la identificación de marcadores tempranos de patología, que permitan conocer anticipadamente quiénes enfermarán y así poder tomar medidas preventivas.
Dentro de esta búsqueda surgió el interés por indagar la relación de la enfermedad con los grupos sanguíneos (ABO). Se trata de un estudio transversal para analizar si hay alguna relación entre la enfermedad y el grupo sanguíneo. El impulso del equipo viene dado también por la escasa bibliografía que existe al respecto. Este trabajo se encuentra en instancias preliminares y aun no se pueden hacer afirmaciones concluyentes.
Para llevar a cabo este tipo de estudio el CIEN cuenta con un banco de sueros de todos los pacientes que participan en la investigación, lo que significa en muchos casos un seguimiento de más de 30 años.
Sobre la enfermedad
La enfermedad de Chagas es provocada por un parásito microscópico (Tripanosoma cruzi). Las principales vías de transmisión son: entomológica, por la picadura de la vinchuca, transplacentaria, a través de la placenta donde una madre infectada puede transmitir el parásito a su hijo y transfusional, de menor importancia en la actualidad por los controles que se realizan en los bancos de sangre.
Esta enfermedad posee escasa sintomatología, lo que dificulta un diagnóstico temprano. Sólo en algunos casos presenta signos característicos como es el signo de Romaña (ojo en compota) que consiste en un edema que abarca ambos párpados en uno de los ojos. En otros casos aparecen signos menos específicos como son los chagomas de inoculación que tienen aspecto de forúnculo.
Es importante el diagnóstico temprano de la infección chagásica durante la etapa aguda, al inicio de la infección, ya que en estos casos el tratamiento disponible cuenta con una eficacia cercana al 100%. Cuanto más pronto se diagnostique y se pueda tratar mayor probabilidad hay de que el paciente se cure.
En Argentina, la afección más frecuente en los infectados crónicos es la miocardiopatía chagásica y, en menor medida, compromiso del aparato digestivo.