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Publicado el 16 de diciembre de 2003

Virus Ëbola

Prometedores resultados en el tratamiento del virus Ébola

La administración de proteína anticoagulante prolonga la supervivencia de primates infectados por el virus

De acuerdo con las evidencias publicadas en el número del 13 de diciembre de la revista The Lancet, la administración de la proteína anticoagulante c2 de nematodos recombinante (rNAPc2) parece prevenir, o cuando menos posponer, la mortalidad en macacos infectados por el virus Ébola.

La infección por el virus Ébola induce una sobreexpresión del factor de crecimiento y, por ende, al desarrollo de coagulopatía en primates. Los estudios en Fase II en cirugía ortopédica y revascularización coronaria sugieren que la rNAPc2 bloquea de manera segura la vía de formación de la trombina en humanos.

En el estudio publicado en The Lancet y dirigido por el Dr. Thomas W. Geisbert, del US Army Medical Research Institute of Infectious Diseases en Fort Detrick, Maryland (EE UU), los investigadores administraron rNAPc2 a seis macacos 10 minutos después de una elevada dosis letal de virus Ébola. De la misma manera, 3 macacos fueron sometidos al mismo tratamiento 24 horas después de la exposición.

Los resultados alcanzados con ambas pautas de tratamiento fueron similares: el tiempo medio de prolongación de la supervivencia se estableció en 11,7 días –período por tanto superior a los 8,3 días de supervivencia que presentan, tal y como consta en la literatura, los macacos que no reciben ningún tratamiento. Además, tres animales del estudio sobrevivieron y presentaron un buen estado de salud durante más de un año.

En los macacos no tratados, los exantemas maculares –leves o agudos– aparecieron varios días antes de su muerte. Por el contrario, la aparición de exantemas leves fue retrasada hasta justo antes de la muerte en el caso de los animales tratados que no sobrevivieron. En el caso de los supervivientes, no se observó la aparición de exantemas.

El análisis de las muestras séricas mostró que el incremento en plasma de la concentración de dímeros D, de marcadores inflamatorios y de la actividad de factores de crecimiento asociado con la infección se vio atenuada o prevenida con la administración de la rNAPc2.

En palabras del Dr. Geisbert, “quizá resulte más correcto describir al virus Ébola como un desorden de la coagulación y no como una enfermedad hemorrágica. No en vano, el virus ataca a los macrófagos y, por ende, éstos sobreexpresan el factor de crecimiento e inician la cascada de la coagulación”. En los estadíos finales de la enfermedad, los hepatocitos son infectados por el virus y no pueden producir el factor de coagulación. El resultado es la aparición de hemorragias internas y, en último término, de fallo orgánico.

Los macacos supervivientes también enfermaron, pero no de una manera tan acusada como los no tratados. Según el Dr. Geisbert, “un agente como el rNAPc2 podría realentizar el proceso infeccioso y, en consecuencia, el huésped podría desarrollar una respuesta inmunológica más efectiva". En este contexto, el Dr. Geisbert considera que el mejor tratamiento vendría dado por la combinación de un anticoagulante para tratar la enfermedad y de un antiviral para limitar la replicación del virus.

Webs Relacionadas
US Army Medical Research Institute of Infectious Diseases en Fort Detrick, Maryland
http://www.usamriid.army.mil/
The Lancet
http://www.thelancet.com/