Medical News

/ Published on February 10, 2002

Un científico argentino condujo el diseño de un nuevo equipo

Prometedor avance contra el cáncer

Una máquina centralizada permite ubicar el tumor, controlar la radiación y verificar los resultados. Aún se encuentra en etapa de calibración en animales pero se augura que permitirá reducir significativamente los costos y ajustar los tratamientos al paciente.

El físico rosarino Gustavo Olivera, junto con el equipo de científicos de la Universidad de Wisconsin, desarrolló en los Estados Unidos una nueva técnica para el tratamiento del cáncer, que combina el uso de un tomógrafo computado helicoidal y un acelerador lineal para localizar e irradiar tumores con un compromiso mínimo para los tejidos sanos.

El primer prototipo de tomoterapia helicoidal, como se denomina esta tecnología aprobada por la FDA, se instaló en el hospital de la Universidad de Wisconsin, en la ciudad norteamericana de Madison, donde se realizarán pruebas con animales. El National Institute of Health respalda la investigación clínica en humanos, que será realizada por los doctores Mines Metha y Rock Mackie en los próximos meses. Otros siete equipos fueron enviados a diferentes centros.

A la medida del paciente

Olivera, de 36 años, explicó a LA NACION que el equipo desarrollado por la firma Tomotherapy Company Inc. "crea irradiaciones específicamente diseñadas para cada paciente y tiene en cuenta la posición y anatomía diaria de los blancos por irradiar, ya que muchos tumores cambian de forma y de posición, muchas veces diariamente y aun durante el tratamiento".

"La tomografía computada helicoidal permite localizar los tumores creando imágenes tridimensionales de ellos y de los tejidos sanos circundantes", agregó el especialista, y continuó: "Luego, un conjunto de computadoras calcula un plan de tratamiento específico para ese paciente teniendo en cuenta esa configuración anatómica y geométrica diaria del tumor".

Para ilustrar los méritos de esta técnica, Olivera comparó el tratamiento del cáncer con las estrategias bélicas. "Antes se bombardeaban ciudades enteras para atacar blancos militares enemigos -dijo-; ahora usan bombas inteligentes, que están dirigidas a blancos específicos, minimizando el daño a blancos no militares. Esta máquina es básicamente una de esas bombas inteligentes."

El científico, que se graduó de doctor en física en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde su mentor fue el doctor Rivarola, explicó: "Al momento del inicio del tratamiento, cerca de mil detectores evalúan la calidad y cantidad de radiación que debe ser aplicada al paciente y permiten confirmar o modificar el tratamiento, de acuerdo con los deseos y las necesidades del médico".

"Este equipo cambia el paradigma de cómo el médico toma decisiones terapéuticas. Antes, él creaba un tratamiento basado en su imaginación y conocimiento, adecuando sus posibilidades a la tecnología que tenía a su alcance. Ahora podrá decidir qué es lo que idealmente le gustaría hacer, y la máquina le provee el mejor plan posible con la tecnología actual."

Olivera admitió que, a pesar de que nunca quiso dejar la Argentina, su vocación por la investigación científica aplicada a la medicina lo empujó a emigrar. En 1996 hizo las valijas y dejó el barrio de Parquefield, donde vivía junto a sus padres, y partió a Francia, donde trabajó en el Centro Interdisciplinario de Investigación con Iones Pesados.

"En el 90, John Cameron, uno de los padres de la física médica, me sugirió hacer el doctorado en Estados Unidos, pero decidí realizarlo en la Argentina -relató-. En 1994 vi un trabajo del doctor Thomas Rockwell Mackie sobre tomoterapia y me pareció genial. Pensé que eso era lo que había que hacer en radioterapia, y que me gustaría ir a trabajar el tema."

Después de desempeñarse en el International Center of Teorical Physics, en Trieste, Italia, se trasladó a Estados Unidos. Allí se radicó en la ciudad de Madison, donde vive junto a Jenifer Smilowitz y tiene un hijo de dos años, Cameron. Actualmente dirige el equipo de investigación de la Tomotherapy Company Inc. y se desempeña como profesor de física en la Universidad de Wisconsin.

Tratamiento integrado

Olivera destacó que la tomoterapia helicoidal es ideal para el tratamiento de los cánceres de mama, próstata, pulmón, cabeza y cuello, y enfatizó: "Como esta técnica permite disminuir drásticamente el daño a los tejidos circundantes al tumor, clínicamente se espera que permitirá subir la dosis de radiación sobre los tumores sin aumentar significativamente los niveles de complicación".


LA NACION | 11/02/2002 | Página 10 | Ciencia/Salud

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