Medical News

/ Published on May 27, 2006

Mercado negro

Productos “milagrosos” empeoran desempeño sexual

El deseo de recuperar el desempeño en la intimidad, lleva a cientos de hombres a consumir productos del "mercado negro" que prometen soluciones milagrosas. Estas pastillas no son otra cosa que testosterona en grandes cantidades, que agravan la problemática.

El deseo de recuperar el desempeño en la intimidad de un encuentro sexual y la negación de un mal que debe atender un médico lleva a cientos de hombres a consumir productos del “mercado negro” que sólo les prometen soluciones milagrosas.

Lejos de cumplirse la promesa, salvo en ocasiones iniciales en su consumo, quienes optan por esa vía desconocen que “las pastillas milagrosas” no son otra cosa que testosterona en grandes cantidades, hormona que agravará la problemática de disfunción eréctil.

Los productos presentados como una opción “más económica” a la de fármacos de laboratorios transnacionales puede llevar a la pérdida total de la libido, al agotamiento total de la testosterona natural y a que una erección satisfactoria no pueda lograrse nunca más.

Ángeles Medina, gerente del centro de atención médica On Clinic de México Internacional Medical Centers, dice que esos productos son sólo testosterona, tanto en pastillas como en inyecciones o tés, y se venden en tiendas naturistas y en el comercio irregular o ambulante.

La hormona masculina se relaciona con el deseo sexual, la libido y el desempeño íntimo, y se produce de manera natural, cuya presencia se ve disminuida conforme pasa del tiempo. Si se ingiere en grandes cantidades, elimina el resto de la natural, detalla.

Otros productos que se anuncian en espectaculares e incluso en televisión no son más que vigorizantes; es decir, productos que contribuyen a la energía del hombre pero no proporcionan ningún remedio fehaciente a la disfunción eréctil.

Las causas de la disfunción van desde la impotencia, la erección débil o la rápida pérdida de la erección en el acto sexual, abunda Medina, y explica sus causas, según la edad y estado general de salud, tanto emocional como físico, de quienes las padecen.

En jóvenes, a quienes determina en un rango de 18 a 40 años de edad, algunas de las causas son el alcoholismo y la drogadicción; esta última provoca obstrucción y cierre de las venas, sobre todo si se trata del consumo de cocaína.

Se suman las fugas venosas, que son perforaciones en las venas por altos niveles de azúcar en la sangre, entre otros. Además cuentan los motivos de origen psicológico como inhibidores: el estrés, los complejos por el tamaño del pene y la inseguridad ante la pareja.

A partir de los 40 años las causas de disfunción se relacionan con males de otro tipo como obesidad, hipertensión, diabetes, cáncer de próstata, colesterol alto, andropausia, depresión y estrés; además de las psicológicas.

Entre ellas, añade, la culpa por sostener relaciones con más de una pareja y la infidelidad, así como temor ante la posibilidad de contraer alguna enfermedad venérea, o bien contagiar a su esposa o pareja fija con una de ellas, sobre todo el VIH-Sida.

Si sólo se trata de un padecimiento cuyo origen es psicológico, la disfunción eréctil es una problemática que puede contrarrestarse con éxito, previo tratamiento con fármacos que contribuirán a mejorar la irrigación sanguínea, acompañado por una terapia psicológica.

Quienes tienen problemas de obesidad e incluso de colesterol alto pueden recuperar una alta calidad y rigidez en la erección hasta en 90 por ciento, previo control de la dieta y con un estricto seguimiento del régimen alimenticio adecuado para el control de peso.

En el caso de diabetes o cáncer de próstata, más aún si este último requirió una cirugía mayor o tratamiento con quimioterapia, la disfunción eréctil es un mal irreversible, sólo controlable, pues no hay cura total para dichas enfermedades crónico-degenerativas.

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