El equipo de investigadores realizó un sondeo en 118 centros de cáncer para niños en Norteamérica y Europa sobre los métodos que empleaban para paliar el dolor. Observaron que en los centros norteamericanos se tendía a recurrir a técnicas muchos menos eficaces que las europeas, especialmente operaciones de médula ósea.
Es más, en muchos de los centros norteamericanos aún se realizaban operaciones en pacientes conscientes. Cerca un tercio de los centros no usaban métodos anestésicos en la mayoría de los transplantes de médula ósea. En una cuarta parte de los centros norteamericanos no se empleaba ningún tipo de sedación, o en todo caso tan solo se empleaban anestesias tópicas.